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El
amarradero Ibicuy del ferrobarco es un excelente ejemplo
de arqueologia industrial de principios del siglo XX.
Sus componentes se encuentran en un muy buen estado, en
general a salvo de los destrozos de una zona muy poblada.
Solo se ha roto la cabecera de madera del muelle, el
resto sigue en pie y han aguantado no solo el paso
de los años, sino sucesivas inundaciones desastrosas
para la zona.
La
importancia de este lugar en el pasado lo da el hecho
que era el desembarcadero del tren del "The Entre
Rios Railway Co.", que luego fuera el Ferrocarril
Urquiza. En ese momento se construyeron los ferrobarcos
mas grandes del mundo, para llevar hasta 38 vagones,
como el caso de los ferrys Delfina Mitre, Carmen
Avellaneda y Dolores de Urquiza, dos de los cuales se
ven mas abajo. Debido a la falta de caminos y ni que
hablar de puentes, éste era el punto de contacto mas
importante del litoral hacia y desde Buenos Aires para
pasaje y carga. Al
habilitarse el complejo vial-ferroviario de Zárate/
Brazo Largo, la utilidad de los ferrobarcos ceso, por lo
que fueron vendidos para diferentes usos y el pueblo
languidecio por décadas, mas aun luego del cierre del
Urquiza. Ahora
en el 2005, luego de años de aislamiento para muchas
poblaciones, el ferrocaril entrerriano comenzaria
nuevamente a correr por estas vias.
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