Historia y Arqueología Marítima

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Fuente: Revista GUARDACOSTA- N° 73  Año 19    Autor:

En todos los hombres de todos los tiempos existe la tendencia innata de explicar el mundo que lo rodea Lo mistérico, lo desconocido, interpela al hombre hasta que éste le da una explicación más o menos conveniente. Esta se derrumbará cuando se encuentre otras más satisfactoria o verdadera; hasta entonces, esa visión del mundo será válida.

Dentro de esta dinámica es donde aparece la mitología. El saber científico, geográfico, teológico o filosófico ha tenido en la cultura occidental un primer embrión en lo mitológico.

La mitología es todo ese conjunto de mitos referidos a los dioses, semidioses y héroes de las religiones politeístas. A través de narraciones fabulosas ocurridas en un tiempo pasado e impreciso se ha ido formando toda una explicación de la vida del hombre y del mundo en que vive.

La mitología más influyente en la civilización occidental es la griega, base de la romana, posterior a aquella en el tiempo. Los personajes mitológicos griegos normalmente tienen su correspondiente latino; de ahí la duplicidad en la denominación de ciertos héroes o dioses mitológicos. La viva imaginación de los pueblos mediterráneos fue el motor capaz de dar vida a todo un conjunto de seres de naturaleza diversa: unas veces monstruosas; otras benéficas, pero siempre de poderes sobrenaturales y por encima de los simples humanos. Los personajes mitológicos pueden ser explicaciones de animales, plantas, fenómenos de la naturaleza, accidentes geográficos... Especial interés tienen las metamorfosis por las que un ser pierde su identidad para convertirse en otro. El universo mitológico grecolatino es amplísimo, y además de un mismo personaje puede haber distintos mitos, incluso contradictorios. En este trabajo nos vamos a circunscribir a la mitología marina o sea los seres mitológicos relacionados con el mar.

AFRODITA

Es la diosa del amor, llamada Venus en Roma. Nació en el mar, de la unión de Zeus y Dione. Sus animales favoritos son las palomas. Un tiro de estas aves arrastraba su carro. Sus plantas preferidas son el mirto y la rosa. El nacimiento de Venus de las aguas fue plasmado con una belleza sin igual por Boticelli.

ANFITRITE

Es la reina del Mar; la que "Rodea el mundo". Pertenece a la familia de las Nereidas, cuyo coro dirige. Poseidón se enamoró de ella por su belleza. Anfitrite se ocultó pero fue descubierta por los delfines, que, en medio de un solemne cortejo, la llevaron ante Poseidón, con quien desposó.

ARION

Iba hacia Corinto, su Patria, en una nave repleta de tesoros cuando 4 marineros se apoderaron de él para robárselos. Les suplicó que la dejaran tocar por última vez su preciosa lira de oro, con la que era capaz de ejecutar una música exquisita. Comenzó, pues, a tocar y en un momento dado se lanzó al agua cuando pasaba un delfín que lo llevó en su espalda antes que el barco a Corinto. Lo depositó en la orilla y rápidamente desapareció. Cuando llegaron los marineros, fueron arrestados y castigados. Para agradecer esta acción a los delfines, Arión puso en un promontorio que dominaba el mar una estatua que representaba a un hombre cabalgando sobre un delfín.

BÓREAS

Es uno de los dioses del viento, hijo del titán Astreo y de la diosa Aurora. Era quien impulsaba las naves, pero era violento y terrible en cuanto se encolerizaba. Los otros dioses del viento eran: NOTOS, el viento Sur; CEFIRO o la brisa suave de Occidente y el EUROS o viento del Este.

CALIOPE

A veces, en algunas tradiciones mitológicas, se la considera como la madre de las sirenas. Es la musa bajo cuya protección está la poesía lírica.

GALATEA

Es hija de Nereo y una divinidad marina. Una doncella blanca que habita en el Mar en calma y es amada en vano por el monstruoso cíclope Polifemo. Ella está profundamente enamorada del pastor Acis. Un día el monstruo la ve a la orilla del mar con su enamorado, y cuando éste intenta la huida, le arroja una gran roca que lo aplasta. GALATEA, finalmente, convierte al pastor en un río de aguas cristalinas.

GLAUCO

Es un pescador que comió una hierba por la que se hizo inmortal, transformándose así en una divinidad marina. Las diosas del mar lo purificaron de todo rastro humano y toma nueva forma. Sus hombros se robustecieron v la parte inferior de su cuerpo se convirtió en una potente cola de pez; las mejillas se le poblaron de una espesa barba que adquirió reflejos verdes como la pátina de bronce.

GORGONA O MEDUSA

Monstruo horrible que tiene dos hermanas iguales. Su cabeza tiene serpientes en lugar de cabellos; colmillos terribles de jabalí; manos de bronce y voladoras alas de oro. Sus ojos echaban chispas y el que osaba mirarlos quedaba petrificado. Solo la pudo derrotar PERSEO, cortándole el cuello, de donde nació PEGASO, el caballo alado.

ICARO

Castigado por MINOS, con su padre DÉDALO, ambos fueron encerrados en el terrible Laberinto de Creta. Dédalo fabricó unas alas para él y para su hijo, con el fin de escapar de la prisión. Antes de elevarse, le recomendó a Icaro que no se elevase mucho. Sin embargo, éste, orgulloso, le desobedeció y se acercó tanto al Sol que la cera de sus alas se derritió y cayó al mar. Este mar, desde entonces, se llamó Icaria y rodea la Isla de Samos. Hay otra versión en la que a su padre, Dédalo, se le atribuyó la invención de las velas de los barcos.

NEREO

Es el dios del Mar. Hijo de Ponto -la ola marina- y de Gea -la tierra-. De su unión con Dórice nacieron las Nereidas. Generalmente se le considera como un dios bienhechor y benévolo para los marinos. Se le representa barbudo, cabalgando a lomos de un tritón y armado con un poderoso tridente.

NINFAS DEL MAR

Estos seres mitológicos eran humanos y femeninos. Llevaban largas y cuidadas trenzas adornadas con caracolas, que les llegaban hasta sus minúsculos pies. Las NEREIDAS eran unas ninfas que vivían en el mar Mediterráneo o en el Egeo. Eran hijas de Nereo. Las OCEANIDES eran otras ninfas de los mares. Su número ascendía a unas tres mil. Tanto a unas como a otras se les levantaban altares y se les hacían diversas ofrendas a lo largo de las costas.

OCÉANO

Es un anciano vigoroso, personificación del río que rodea a la tierra. La Luna y el Sol nacieron de él y a su seno volvían. OCÉANO es el padre de las diosas y dioses del mar. Estaba desposado con TETIS que era el símbolo de la fecundidad del elemento acuoso. De ella tuvo más de tres mil hijos, que eran las olas del mar.

ORFEO

Es el cantor por excelencia, y toca la cítara y la lira, cuyo invento se le atribuye. Viajando con los ARGONAUTAS es quien da la cadencia a los remeros. Incluso puede calmar las tempestades con la dulzura de sus cantos. Cuando las naves de los ARGONAUTAS pasa por entre las SIRENAS, su canto dulce y melódica es capaz de superar a éstas, y consigue así retener a los marineros a punto de ser seducidos por aquellas.

PARTENOPE

Es una de las sirenas, cuya tumba se encontraba en Napóles. Junto a sus hermanas, las sirenas, se arrojó al mar, y las olas la dejaron en la playa donde se le hizo un monumento.

PONTO

Es la personificación masculina del mar y no tiene una leyenda propia dentro de la mitología.

POSEIDON

DIOS DEL MAR, a quienes los romanos denominaron NEPTUNO, era hijo de CRONO y REA. Vivía en un palacio situado en lo más profundo del mar, donde reside con ANFITRITE, hija de NEREO. Cuando ella viaja por el mar va en un carro tirado por tritones que la anuncian soplando en unas caracolas. Es también rey de las orillas marinas y gracias a su poder pueden moverse las aguas de los ríos. A POSEIDON o POSIDON se le representa con un gran tridente y montado en un carro tirado por unos seres monstruosos, mitad hombre y mitad serpíente. En su séquito iban delfines, nereidas y genios marinos, entre los que se hallaba PROTEO, Pastor de focas y GLAUCO.

SIRENAS

Son unos seres mitad aves y mitad mujeres, que engañan a los navegantes llamándolos y diciendo conocer el pasado y el futuro, los hipnotizaban con unos dulcísimos cantos en que le prometían la felicidad. Conocieron un lugar importante en la Odisea. Cuando Ulises pasa donde ellas viven, se siente atraído por su cantar suavísimo y quiere escucharlo que toma precauciones para no dejarse arrastrar por su poder. Para ello, hace que lo aten al mástil del barco y pide que bajo ningún ruego lo dejen escapar. Los marineros llevan los oídos fuertemente taponados con cera, mientras dura la peligrosa travesía, que acaba felizmente. El astuto Ulises ha podido oír los cantos de las tres sirenas, pero no ha sido fatalmente arrastrado a la perdición como otros muchos incautos que sucumbieron a sus hechizos. Tradicionalmente se ha considerado que vivían frente a la isla de Sorrento, en la costa de la Italia meridional. Aunque las sirenas tienen una naturaleza de aves y mujeres aun tiempo, también se las representa como seres cuya parte inferior es de pez, quizá por vivir en el agua

TRITON

Fue hijo de Anfítrite y Poseidón. Era medio hombre y medio pez y tenía el pelo largo y la cola cubierta de escamas. Se caracterizó por su gran sabiduría y por poseer el arte de la adivinación. Al llegar a la edad adulta recorrió todos los mares montado sobre un enorme caballito de mar. Cuando su padre se lo ordenaba, amainaba la bravura de las olas tocando con su caracola. Los griegos dieron diversas explicaciones de hechos naturales a través de las leyendas en que los seres sufrían una metamorfosis. Destacaremos por su interés en lo que concierne a lastres siguientes.

MUNICO

Fue un rey, excelente adivino y hombre justo. Su mujer y sus hijos también eran virtuosos y amados de los dioses. Una noche fue atacado por unos bandidos. Como Múnico y su familia no los pudieron resistir, éstos los tiraron de una torre y quemaron su casa. Zeus no quiso que murieran y los transformó en aves. Su hija Hipóripe, por miedo al fuego, se lanzó al agua, de donde salió convertida en un somormujo o en una gaviota, según distintas versiones.

NERTOES

Es un hijo de Nereo y Dóride. Este joven no quiso seguir a Afrodita -que se había enamorado de él cuando aún vivía en el mar- en su ascensión al Olimpo. Afrodita, enojada, lo convirtió en una concha adherida a una roca e incapaz de moverse.

CLIMINE

Es una hija del Océano, que unida a Helios dio a luz a Faetonte; cuando éste se estrelló envuelto en llamas por haber fracasado en su intento de conducir el carro del sol, su madre estuvo más de cuatro meses llorando su muerte. De esas lágrimas es de donde se formó el ámbar. A veces, la mitología recoge bellas leyendas de amor, que perviven inalterables por el paso del tiempo. Los apasionados amantes se ponen como ejemplos de fidelidad en el amor. De las más directamente unidas al mar nos ha quedado la historia de Hero y Leandro.

HERO Y LEANDRO

Leandro era un joven que vivía en Abidos, enamorado de Hero, sacerdotisa de Afrodita Esta vivía en Sestos, en la orilla opuesta del Helosponto. Cada noche, Leandro atravesaba a nado el mar y para ello se servía de una hoguera que su amada le encendía en lo alto de una torre. Una noche, debido a una terrible tempestad, se apagó el fuego y Leandro, desorientado, se ahogó. Al día siguiente Hero bajó a la playa, y al descubrir el cadáver de su amado, que el mar arrojó hasta el pie de la torre, presa de dolor se arrojó desde lo alto para salir al encuentro de su amante fallecido.

LUGARES GEOGRÁFICOS RELACIONADOS CON LA MITOLOGÍA MARINA

Algunos lugares o accidentes geográficos están unidos a una explicación mitológica. Tenemos ciertos países o continentes que eran prodigiosos y que han desaparecido. Tal es el caso de la mítica Atlántida.

LA ATLANTIDA

Platón nos la describe como un gigantesco imperio, mucho más grande que Egipto y Libia juntos, y situado más allá de las columNas de Hércules. En este lugar había animales domésticos y salvajes, sobre todo, abundaban los elefantes. Los habitantes de la Atlántida fueron capaces de construir una civilización superior a las de la antigüedad. La arquitectura destaca por la magnificencia y belleza de sus jardines, templos, almacenes y puertos cubiertos. La perfecta construcción de las ciudades demostraba los grandes avances técnicos de los habitantes de este continente sumergido.

Toda la civilización atlántida se vino abajo después de un día y una noche de continuos terremotos que acabaron por sumergir las tierras de este mítico continente en el fondo del mar. Se han formulado múltiples hipótesis de dónde podría haber estado situado la Atlántida, en caso de ser real su existencia, pero ninguna de ellas, ha llegado a la localización de estas maravillosas tierras.

ESCILA Y CARIBDIS

La dificultad que para atravesar el estrecho de Mesina tenían los navegantes de la antigüedad tendrá su explicación en la fabulosa existencia de Escila y Caribdis. Escila era una ninfa enamorada del patos Glauco, que era amado por la maga Circe. La maga la convirtió en un monstruo rodeado de perros que aullaban constantemente. Esta, desesperada, se arrojó al mar Tirreno por un promontorio que por eso se llama de Escila.  Frente a estos arrecifes estaba Caribdis, que tres veces al día aspiraba el agua del estrecho y la expulsaba. En la ODISEA se cuenta que pasado el peligro de las sirenas los barcos de Ulises deben navegar entre Sicilia e Italia. Allí está la temible Escila, escrutando el mar escondida para atrapar las naves que por allí pasen. Escila posee doce miembros, tiene seis pares de ojos y se descuelga de su caverna en busca de presas para devorar. Al paso del navio de Ulises sacó el cuello y atrapó a un marinero en cada fauce. Consiguió el astuto Ulises pasar el torbellino de Caribdis hasta que fue tragado por haber comido unos bueyes que pertenecían al Sol. Odiseo se libró prodigiosamente en una balsa.

LAS COLUMNAS DE HERCULES

Cuando éste héroe llegó a lo que se consideraba el fin del mundo, construyó las famosas columnas. Con su sobrehumana fuerza física fue capaz de separar dos montañas que había en un estrecho, y así nació el de Gibraltar. El origen de la leyenda de las columnas hercúleas puede estar en que en cada parte del estrecho hubiera unas columnas grandísimas que, por tener sus capiteles de bronce, reflejasen el Sol. Así pudieron servir de guía a navegantes fenicios y cartagineses.

FINISTERRE

El cabo de Finis-Terrae era el lugar en que los antiguos creían que acababa el mundo conocido. Este remataba en una grandísima catarata pues se creía que la tierra era plana y estaba flotando sobre el río Océano. El sólo hecho de acercarse a este lugar provocaba el pánico aun en los navegantes más valerosos, pues además de ser engullidos por la catarata, podían ser atacados por diversos animales monstruosos que vivían en los alrededores del Finisterre.

 

  

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