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HENRY LIBANUS JONES: SU VERDADERO ORIGEN Y OTROS ASPECTOS DE SU VIDA, Y SOBRE EL LLAMADO FUERTE DE RAWSON.

 Por David Williams - (artículo publicado en El Regional, Gaiman, Chubut, en dos partes, en los meses de marzo y abril de 2003)

Retomo hoy la tarea de publicar artículos sobre la historia regional, luego de un período de descanso. En esta oportunidad profundizaré en algunos aspectos de la estructura y la probable ubicación del mal llamado Fuerte de Rawson. Se trata de la fortaleza fundada en 1854 por Henry Libanus Jones, que él llamara Fuerte Paz.

 Como es sabido, los restos de dicha fortaleza fueron aprovechados por los colonos del Mimosa, quienes lo llamaron Caer Antur –Fuerte Aventura- o Yr Hen Amdiffinfa –El Viejo Fortín, para vivir durante los primeros meses de la colonia. En el año 2003 he publicado una biografía de Jones. En octubre de 2004 presenté un trabajo en el Segundo Foro Internacional sobre los Galeses en la Patagonia, que, con pocos cambios, es la base del presente artículo. Es bastante lo que desde entonces he llegado a saber sobre Jones. Para quienes no hayan tenido acceso a dichos trabajos, va un resumen de la vida de este galés, fundador de la primera colonia argentina sobre el río Chubut, que merece por ello y por muchas otras causas nuestro más sincero homenaje. Para sugerencias o correcciones, por favor comunicarse con la editorial de El Regional, o conmigo por correo electrónico a taderic@ar.inter.net

INTRODUCCIÓN

A mediados del siglo XIX la Patagonia al sur del Río Negro era aún la tierra de nadie. En muchos mapas europeos figuraba como tal. Poco era lo que se conocía de ella más allá de las costas, que habían sido muy bien exploradas por navegantes europeos de diversas procedencias: españoles, portugueses, franceses, holandeses e ingleses, especialmente estos últimos, con los viajes de King y Fitz Roy (1826-1834). Esto en cuanto a los exploradores oficiales, enviados por los gobiernos por motivos económicos, científicos y político-estratégicos.

Hubo además en todas las épocas exploradores y navegantes independientes, aventureros que recorrían las costas y, ocasionalmente, se adentraban en el territorio. Sus motivos eran casi exclusivamente económicos, en especial la explotación de los recursos animales (caza de lobos, ballenas, ganado cimarrón, pesca y guano entre otros).

El gobierno argentino poco podía hacer al respecto. Entre la Revolución de Mayo (1810) y la Batalla de Caseros (1852) estuvo demasiado ocupado con las guerras civiles, con el aborigen, y con países vecinos, también recién nacidos, como para darle importancia a un territorio que se creía poco útil para la vida humana. Incluso, a pocos meses de mayo de 1810, se había perdido el bastión más austral que hasta entonces había conservado España en estas tierras: el Fuerte San José y sus dependencias, destruidos por los tehuelches aquel año

Entre estos exploradores independientes se destaca una figura: la de Henry Libanus Jones, mencionado frecuentemente en la historia, que lo ha considerado de origen inglés. El mismo recorrió nuestras costas entre Bahía Blanca y el Golfo San Jorge, y se adentró en parte del territorio desde 1814 tal vez desde 1813, si tenemos en cuenta una probable incursión en las Islas Malvinas- hasta 1855. Incluso se interesó en la explotación de los recursos de la Patagonia desde 1812, en que envió una nave a las costas del Chubut, aunque no tomó parte personalmente en el viaje, como lo expresa en sus escritos (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 74). Generalmente navegó bajo bandera argentina, o al menos con permiso de las autoridades, algo poco usual por la época. Su última incursión, hasta donde sabemos, se realizó entre 1854 y 1855, cuando contaba con casi setenta años, una edad a la que la mayoría de los hombres se encuentran retirados.

Falleció en 1861, dejando sus escritos, una prolífica cartografía, una rica toponimia y los restos de una fortaleza a orillas del Río Chubut, a la que denominó Fuerte Paz (1854). Dicha fortaleza sería aprovechada por los galeses del Mimosa en 1865, cuando se establecieron a orillas del Chubut. Ellos le dieron, en su idioma, el nombre de Caer Antur -Fuerte Aventura- o Yr Hen Amdiffinfa- El Fortín Viejo.  De manera que, como vemos, el nombre de Fuerte de
Rawson es hist
ó
ricamente inapropiado.

Fue en él, o en sus cercanías, que tuvo lugar la fundación oficial de Rawson, primera ciudad y actual capital de la Provincia del Chubut, el 15 de septiembre de 1865. Aunque la fortaleza fue abandonada en los primeros meses, trasladándose los colonos a tierras más elevadas debido a la inundación que sufrieron en 1865, y aunque sus muros no resistieron el paso del tiempo y de los hombres, sobrevivió en el recuerdo, pasando a formar parte del folklore local. 

En este trabajo proponemos dedicarnos a los siguientes puntos: demostrar el verdadero origen de Henry Libanus Jones y referirnos a algunos aspectos poco conocidos-y aún involuntariamente tergiversados-de su prolífica vida; y reconstruir teóricamente la estructura del Fuerte Paz y demostrar su probable ubicación.

ORÍGENES Y ESBOZO BIOGRÁFICO DE HENRY LIBANUS JONES

El origen de Henry Libanus Jones ha permanecido controvertido hasta hace poco. Una parte importante de los autores han sostenido que era de origen inglés - Caillet-Bois, Deodat y Rey Balmaceda, Dumrauf. El error fue reiterado en publicaciones diversas, entre ellos algunos diccionarios históricos, incluyendo los de Nekhon-Wright y V. Cutolo (ver bibliografía). Curiosamente, fueron quienes más profundizaron sobre la vida de Jones, quienes lo creyeron de tal origen.

Para otros autores, que mencionaron al pasar a Jones, como parte de trabajos dedicados a otros temas, el mismo era galés: entre dichos autores se encuentran Casamiquela, Peter Williams, MacDonald, y un cronista anónimo que creemos era el periodista Luis Feldman Josin, Jones era galés (Casamiquela, 1985: 30)(Williams P)(MacDonald, 1999: 209-210)(Jornada, 28 de julio de 1962: 6). Es interesante saber que los colonos del Mimosa, basados en datos obtenidos localmente, también afirmaron que su precursor en la colonización de las orillas del Chubut era un galés. Así lo testimoniaron Lewis Humphreys, que nos deja escasos pero interesantes datos sobre él (Humphreys, carta al Rev. David Rees de Tal y Bont del 6 de noviembre de 1865 en Coronato,2000 a: 25) y Thomas Jones, que acierta con el apellido pero equivoca el nombre, refiriéndose a él como un tal David Jones, galés de Buenos Aires (Jones T, 2000: 55).

Además, hubo cuando menos un autor que sostuvo que Jones era de origen noble irlandés (Moreno IC: 91).

Finalmente, en una carta poco conocida de Lewis Jones a D.G. Goodwin, fechada el 4 de abril de 1881, el mismo menciona a un tal Jones, pero de nacionalidad argentina (Bangor MSS 439 A). El pero implica que el apellido era reconocible como británico, pero que su portador era argentino. Ignoramos si Jones desconocía que nuestro hombre era un compatriota, o si sabía que para poder fundar la colonia, el gobierno argentino le había exigido a H. L. Jones que se naturalizara, lo que hizo en 1854.

En síntesis, las diferentes fuentes han postulado cuatro diferentes orígenes para Jones. Aunque todos, salvo Lewis Jones, coincidían en que su nacionalidad era británica, ninguna aportaba pruebas definitivas.

La aventura intelectual de demostrar el origen de Jones no es de interés en este momento, pero en el año 2003 publicamos un artículo en el Regional demostrando hasta seis generaciones atrás que era galés, así como lo eran sus antepasados hasta cuando menos seis generaciones atrás, si bien, como veremos, es probable que contara entre sus ancestros a un noble inglés. En el trabajo mencionado volcábamos los datos de la versión on-line del Índice Genealógico Internacional, en que se afirma que Henry Libanus Jones nació en un sitio llamado Gwynfryn, en Gales, en 1786 (Williams D, 2003). Habíamos demostrado que Gwynfryn era el nombre de la hacienda familiar, compuesta por la casona y las tierras que la rodean en Llangynfelin, condado de Ceredigion, actual Dyfed, centro oeste de Gales. Sin embargo, dichos datos eran erróneos. Plas Gwynfryn o Gwynfryn Hall- tal el verdadero nombre de la casona- existe, pero fue construida por un hermano de Jones, de nombre William Tilsley Jones, en 1814 (Jones F, 2000: 144-145)(Basil Thomas, com. pers.) El nombre pasó al de la familia, que comenzó a conocerse como los Jones Gwynfryn. Para entonces ya nuestro galés vivía en la Argentina, y, aunque desconocemos si mantuvo contactos con su familia en Gales, no le correspondería a él, para ser exactos, llevar el nombre de Jones Gwynfryn, sino sólo a su hermano, y a descendientes de éste. Hemos tenido la suerte de visitar personalmente la mansión en junio de 2003.

Se ignora aún la fecha de nacimiento de Henry Libanus Jones, pero en las Transcripciones del Obispo para el año 1787-y no 1786- se ha hallado la fecha de su bautismo. El mismo tuvo lugar el 10 de junio de 1787 en Llandinam, condado de Trefaldwyn, actual Powys, centro-este de Gales (Bishops Transcripts, Llandinam, 1787), en donde su abuelo materno era vicario. Ello permite suponer que nació en Llandinam mismo. Era hijo de William Jones y de Mary Tilsley, ambos pertenecientes a familias de terratenientes de rancio abolengo en Gales. La genealogía de su padre puede ser seguida hasta seis generaciones atrás, comenzando en el año 1622 (Burkes, 1871). Aunque no eran nobles, como sostiene Moreno, es posible que su madre descendiera del distinguido realista Sir Thomas Tildesley, de Tildesley, condado de Lancaster en Inglaterra, fallecido mientras luchaba por la causa realista en la última batalla de la guerra civil, la de Wigan Lane, en Lancashire, Inglaterra, el 25 de agosto de 1651 (Nicholas, 1872: 199).

La madre de Jones, Mary Tilsley habría fallecido en 1789 (Burkes, 1781)(IGI), y el pequeño Henry dejado al cuidado de una tía materna, casada con un tal Moore (Documento 1513). Su padre, William Jones, falleció en 1796[1]. Al parecer, el joven Henry, huérfano y siendo el tercer varón en la línea de herederos -recordemos que en Gran Bretaña regía el derecho de primogenitura, por el cual todos los bienes paternos pasaban a manos del primer hijo varón- debió buscarse su propio futuro, lo que habría llevado a que desde la adolescencia se lo colocara como empleado en una casa comercial en Londres. En calidad de empleado de dicha casa comercial es que habría sido enviado a la Argentina (Documento 1513).

Se ignora la fecha exacta de la llegada de Jones a nuestro país, pero a partir de un escrito suyo en el que afirma ser ...un extranjero domiciliado en este país, desde que se constituyó independiente de la metrópoli... (Jones, 1853 en Dumrauf, 1991: 18), deducimos que fue hacia 1810. El documento más antiguo que demuestra su presencia en Buenos Aires data precisamente del primero de octubre de 1810. Se trata de una carta que recibió Mariano Moreno de los comerciantes británicos, donando dinero y libros para apoyar la creación de Biblioteca Nacional, acompañada por la lista de donantes y de las donaciones. Es interesante notar que, además de una onza en dinero, contribución modesta en comparación con algunas otras, Jones donaba dos obras, siendo una de ellas Descripción de la Patagonia, de Thomas Falkner, lo que demuestra su temprano interés por nuestra región  (La Gazeta de Buenos Ayres, 15 de octubre de 1810). NOTA: las obras donadas por Jones se encuentran en el Tesoro de la Biblioteca Nacional, por tener gran valor histórico. Pueden ser consultadas por investigadores en copias microfilmadas.

Para el año 1812 el galés había progresado económicamente, tanto como para ser dueño de una embarcación, el bergantín El Rastrero. Ese mismo año la envió a la Península Valdés, al mando del capitán Juan Moore, pero como él mismo lo aclara- no fue en persona. La misión era cazar vacunos cimarrones en la Península Valdés (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991; 74).

Al año siguiente, el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata recibió la siguiente nota, fechada el 30 de enero de 1813: Don Enrique Torres, dueño del bergantín inglés nombrado El Rastrero, pide permiso para que dicho buque pueda hacer viaje a las Islas Malvinas y costas del sur con destino a la pesca de lobos. Informe al capitán del puerto (Canclini, 2000: 75)(Caillet Bois, 1982: 180). Dado el nombre del bergantín, que era inglés, la época, el destino, y el nombre de pila del dueño, poca duda nos queda de que se trataba del mismo Enrique Jones, habiendo Caillet Bois -o alguien antes que él- transcripto erróneamente el manuscrito original, leyendo Torres en donde decía Jones... la J manuscrita bien puede pasar por una  T, y la n por rr.

No sabemos si Jones viajó efectivamente a las Malvinas aquel año, pero casi con seguridad no estuvo en las costas patagónicas. Lo deducimos del propio testimonio del galés, que refiere su entrada en el Golfo San José en 1814, aparentemente la primera que realizó en persona, ya que en la cronología de sus visitas a la zona no aparece el año 1813, y afirma explícitamente que su primera visita al Río Negro tuvo lugar en aquel año 1814 (Jones, 1855, en Dumrauf, 1991: 69).

En sus trabajos puede seguirse el resto de la cronología de los viajes que realizó a las costas patagónicas en general y chubutenses en especial entre los años 1814 y 1823 (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 74-80). Además, entre 1815 y 1828 fue dueño de varios establecimientos costeros entre Bahía Blanca y San Blas, dedicados a la elaboración de aceite de lobos marinos (Jones, 1861:205).

Entre 1825 y 1826 tuvo una polémica participación en el fracasado intento de colonizar tierras en Entre Ríos y San Pedro por parte de la Rio de la Plata Agricultural Association. John Barber Beaumont, uno de los principales perjudicados, escribió un libro sobre su amarga experiencia, realizando graves acusaciones contra Jones, contra su cuñado Rufino Falcón, y contra otros (Barber Beaumont, 1957: 151-232).

En 1828, Jones participó de la fundación de la Fortaleza protectora Argentina, hoy Bahía Blanca, llevando materiales, explorando el sitio y, al parecer, estableciendo algunos contactos con los aborígenes (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 30)(Jones, 1861: 204)(Parchappe, 1828 en DOrbigny, 1999, II: 169-219).

Como lo hace notar Dumrauf, luego de 1828 y hasta 1853, las huellas de Jones se pierden en la oscuridad de la historia. No se sabe si emigró (por no estar de acuerdo con la política de Rosas) o se refugió en la actividad privada (Dumrauf, 1991: 9). Podemos suponer en dónde estuvo por aquellos años si echamos un vistazo a su vida privada.

Tradicionalmente, a partir del trabajo ya clásico de Caillet Bois, se ha sostenido que Enrique Libanus Jones se casó en primeras nupcias con una hija del héroe de la defensa y ex-Alcalde del Primer Voto de Buenos Aires, Martín de Álzaga. No habría habido hijos de esta unión (Caillet Bois, 1984: 93). No hemos hallado pruebas de este matrimonio, fuera del testimonio de Caillet Bois, aparentemente tomado de la tradición familiar- con toda probabilidad, lo relatado al investigador por el nieto de Jones, Guillermo Jones Brown. Además, de entre las hijas de Álzaga cuyo árbol genealógico tenemos, no hubo hasta donde sabemos ninguna que se casara con un Jones. Sabemos, en cambio, con certeza que Henry se casó el primero de mayo de 1817 con Bonifacia Falcón Martínez., hija de Vicente Falcón De Soto y de María Lucía Martínez Fontes, en la Catedral de la Merced (Catedral de la Merced, folio 182, com. pers. de R. Lanús de la Serna y de Daniel Rojas Lanús). Esta señora falleció al poco tiempo, sin dejarle hijos. El galés contrajo segundas nupcias en 1826 en Buenos Aires con Isabel de Elía y Warnes, hija de Agustín José Pío de Elía y García de Zúñiga, ex-Secretario General del Virreinato,  ex-Fiscal de la Real Audiencia, Diputado por Córdoba a la Asamblea del Año 1813 y Presidente de la Corte Suprema de Entre Ríos, entre otros cargos de alto rango. En este segundo matrimonio acierta Caillet Bois (Caillet Bois, 1984: 93)[2]. Con ella tuvo cuatro hijos: Guillermo, Enriqueta L -¿Libanus?-, Enrique Tomás y Cristina, todos apellidados Jones y Elía (Burkes, 1871)(Moreno IC: 91)(Pensotti, 1985: 55).

Volviendo a los años 1828 - 1853, sabemos que una de las hijas del segundo matrimonio de Jones, Enriqueta, nació en Entre Ríos en 1833 (IGI, film Nº2034376) o en 1839 (Moreno IC: 90). Una fuente sostiene que Jones regresó una sola vez a Inglaterra: Estaba interesado en la venta de unas tierras (pienso que sobre el río Paraguay). Henry poseía una estancia en este distrito en donde vivió muchos años (....) La estancia en donde vivía quedaba a aproximadamente 400 millas de Buenos Aires. Allí nacieron sus hijos.   Más tarde, durante una guerra, su estancia se transformó en un campo de batalla y todo fue destruido- cientos de vacunos y equinos muertos o robados por los ejércitos, y su casa saqueada y quemada en medio de tales horrores que dos de sus hijas murieron presas de la locura. Henry huyó con el resto de su familia a Buenos Aires" (Documento 1513).

Es interesante saber que, en efecto, Jones tuvo una estancia en Entre Ríos, aunque no a orillas del Paraguay, como informa el anónimo autor del Documento 1513, que escribía en Gales. El Paraguay no es uno de los ríos que rodea a Entre Ríos, pero sí lo es el  Uruguay, a cuyas orillas estaba la estancia de Jones. Se trataba del sitio conocido como El Potrero de San Lorenzo, heredado por la esposa de Jones , Isabel de Elía (com. pers. de R. Lanús de la Serna). Era sólo el casco y algunas tierras, divididas por la herencia, de lo que había sido una extensísima propiedad de 140 000 hectáreas del abuelo de Isabel, Don Juan Ignacio de Elía e Ilarraz, que lo poseía desde 1775 (Álvarez, 1990 en Roude Ortellet). Creemos así haber ubicado el sitio en el que parece haberse refugiado Don Enrique entre 1828 y 1853, hasta que la guerra mencionada en el Documento 1513 destruyó su propiedad.

Es difícil ubicar dicha guerra. Debemos suponer que fueron sucesos posteriores a 1833 -o 1839- año del nacimiento en Entre Ríos de Enriqueta Jones; y anteriores a 1853, en que Jones reaparece publicando cartas en los diarios de Buenos Aires. Desgraciadamente este período de veinte años coincide con una época muy agitada en la vida argentina en general y entrerriana en especial, y la "guerra" puede haber sido cualquiera de las escaramuzas que hubo entre diferentes sectores políticos argentinos, incluyendo las Campaña Larga de Urquiza en la Banda Oriental entre julio de 1843 y mediados de 1845, en que los campos quedaron sin hombres que los trabajaran por estar reclutados, y que los correntinos aprovecharon para incursionar robando ganado en Entre Ríos; la lucha contra fuerzas correntinas levantadas contra Rosas en 1846 y 1847, años en que los incendios fortuitos y provocados se agravaban por la sequía, dejando los campos devastados y provocando la muerte y migración del ganado; y la guerra de Urquiza y sus aliados brasileños contra Rosas, cuando el llamado Ejército Grande, compuesto por 28 000 soldados, avanzó desde Entre Ríos a través de Santa Fe hasta Buenos Aires, derrotando a Rosas en la batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852. Un autor afirma que, por ejemplo, la zona de los campos comprados por la Rio de la Plata Agricultural Association, casualmente muy cercanos a la estancia de Jones, fue muy sufrida en guerras civiles, con frecuentes invasiones por parte de los correntinos, que robaban miles de cabezas de ganado vacuno y ovino (Mac Cann, 2001: 284-287).

Lo que no parece ser verdad es que dos de sus hijas hayan muerto como consecuencia de los horrores sufridos durante el ataque a la finca: en todo caso, habrían fallecido un hijo y una hija, pues cuando menos los otros dos, Enrique Tomás y Enriqueta vivirían hasta 1904 y 1878 respectivamente (Moreno IC: 90)(Pensotti, 1985: 55). Como sostiene el Documento 1513, Jones y familia se habrían trasladado a Buenos Aires, en donde el galés comenzaría en 1853 su campaña para colonizar el Chubut.

Resta agregar que Jones logró vender su estancia, firmando un contrato de venta con Aquiles Pirovano, fechado en Entre Ríos el 16 de febrero de 1859, contrato que llevaría a un pleito de quince años de duración entre el comprador y la familia del vendedor (Coni, 1874)(com.pers. de R. Lanús de la Serna).

Finalmente, conocemos el aspecto físico de Henry Libanus Jones por el retrato que fuera publicado en el artículo original de Caillet Bois (Caillet Bois, 1932: 9), y que reprodujéramos en el artículo de 2003. Al retrato podemos agregar esta descripción: “Henry ha sido descripto como  una persona singularmente inteligente y encantadora, [aunque] fácilmente irascible, de cabellos castaño-rojizos y ojos azules.” (Documento 1513). 

ESTRUCTURA DEL FUERTE SOBRE EL RÍO CHUBUT

No entraremos en detalles con respecto a las peripecias sufridas por Jones y sus hombres en el intento de colonizar el Chubut, relato que puede leerse en varios documentos (Caillet Bois, 1984: 93-96)(Dumrauf, 1991)(Minutolo, 1974), y que hemos resumido en el artículo del año 2003. Diremos solamente que como consecuencia de la tentativa, los frustrados colonos dejaron atrás los restos de un fuerte de muros de barro, que fue llamado Fuerte Paz por Jones (Jones, 1861: mapa anexo); y que los galeses de 1865 los aprovecharon, viviendo allí por varios meses. Ellos lo denominaron Caer Antur -Fuerte Aventura- y también Yr Hen Amddiffinfa -El Viejo Fortín. En su predio según dos cronistas (Mathews, 1954: 28)(Jones T, 2000: 50), o en la cima de la loma que está detrás del fuerte viejo según otro (Jones R, 2002: 59) se fundó la actual ciudad de Rawson el 15 de septiembre de 1865 (Acta de Fundación de Rawson, 1865).

Henry L. Jones es muy parco al describir el fuerte. Refiere sólo que se hicieron "ranchos, corrales y fosos con cuatro bastiones" (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 51). Se procedió a delinear una cuadra de 4 leguas (SIC)[3] por lado con cuatro sobresalientes bastiones, para cuatro piezas de artillería; después de esto comenzaron a armar los galpones en medio del cuadro Todos los componentes de la expedición se dispusieron a zanjear este cuadro... (Minutolo, 1974: 206).  En otro documento: ...después de haber construido una zanja profunda y cuatro bastiones, y de erigir edificios para refugio de 80 ó 100 hombres... (Jones, 1861: 206).

Mejor descriptos han sido los restos hallados por los galeses en 1865, salvo en el caso de Lewis Jones, quien no se explaya demasiado. El valor de su escrito reside en que describe su visita al fuerte como adelantado de los colonos en febrero de 1863, dos años antes que el resto. "Por las primeras ocho millas, la superficie de este valle no es del todo llano como el valle del Río negro, sino gradualmente ondulado. Sobre la más alejada de estas ondulaciones se encuentran las ruinas de un viejo fortín de tierra levantado por un grupo de cazadores que estuvieron en esta comarca doce años atrás" (Jones L, 1966: 56). Como vemos, la información con que contaba no era del todo exacta, pues el fuerte no había sido construido hacía doce años, sino poco más de nueve.

Abraham Mathews nos dice: "... el lugar que denominábamos Fortín Viejo. Era una porción de terreno circundada por un foso y que medía de sesenta a cien yardas de diámetro[4] [. . .] Estos hombres había excavado el foso referido y habían arrojado la tierra hacia el interior, de modo que cuando subía la marea el foso se llenaba de agua, y así se sentían más seguros, pues según se decía los indios de la Patagonia nunca cruzaban agua para atacar".

"Cuando fuimos nosotros allí, después de doce años quedaba dos o tres chozas y un horno de ladrillos. Estas casitas estaban hechas de madera, juncos, y algunas varias de ellas de ladrillos cocidos". (Mathews, 1954: 28). En este caso, los doce años que Mathews atribuye a los restos se acercan más a la edad exacta de los mismos, pues en 1865 el fuerte cumpliría once años.

Por su parte, Lewis Humphreys describe al fuerte en estos términos: " el fortín es un terraplén de tierra, con una zanja grande del lado de afuera para protegerse de los indios (como sólo combaten a caballo, esto era bastante para mantenerlos alejados). Es un cuadrado y en las esquinas hay lugar para vigías y para colocar cañones, pero no fue necesario" (carta de Lewis Humphreys el 6 de noviembre de 1865 al Rev. David Rees, en Talybont, Gales, en Coronato, 2001: 25).

Thomas Jones dice: "Ya que nos referimos frecuentemente al Fuerte Viejo diré qué era: un terreno que había sido rodeado por un foso de más o menos un metro de hondo y dos de ancho, con un lugar apropiado para colocar cuatro cañones, uno en cada esquina. El foso había sido excavado desde el río para que se llenara durante la pleamar, porque la gente que lo hizo creía que los indios no cruzarían agua para atacar"..." Cuando llegamos los galeses, aquí había una pequeña habitación de adobe y restos de un barco en el río, quemado en su mayor parte" Ahora, como vivíamos en un círculo de unos cien metros, éramos como una gran familia... (Jones T., 2000: 54 y 56).

Richard Jones sólo dice de la estructura que "estaba en condición bastante buena, sobre todo el profundo foso que lo rodeaba, que podía llenarse con el agua del río en caso de peligro por parte de los indios" (Jones R., 2002: 58).

W. Casnodyn Rhys describe el lugar así: "...un fortín bien planeado construido a orillas del río. Había unas pocas chozas, algunas de adobe y otras de ladrillo cocido. Un foso rodeaba el fortín por tres de sus lados y el río lo aislaba por el cuarto. La tierra del foso había sido removida hacia adentro" (Rhys WC, 2000: 48). "Construyeron algunas casitas o chozas, algunas con ladrillos cocidos y provistas de un horno del mismo material. Todas las construcciones estaban emplazadas sobre un terreno de unos cien metros cuadrados, tres de cuyos lados estaban rodeados por un ancho foso; el cuarto coincidía con el río. La tierra excavada del foso había sido arrojada adentro de los límites de la fortaleza. Tal muestra de fortificación con ladrillo cocido indicaba inequívocamente que el grupo pensaba hacer negocios y permanecer algún tiempo en el lugar. Además debía de haber existido una gran cantidad de obreros. Sólo el foso suponía bastante trabajo, aunque hubiera sido excavado para la defensa, pues según se creía los indios nunca cruzaban el agua para atacar"..."Un edificio grande que ya existía fue utilizado como depósito para almacenar las diferentes provisiones en forma segura" (Rhys WC, 2000: 63).

LLwyd ap Iwan no llegó a la Colonia sino hasta 1886 (Hughes WM, 1993: 117). Sin embargo, su profesión de ingeniero permite suponer que pudo haber interpretado mejor la forma original de las ruinas: Con vistas a protegerse de los ataques de los indios se había erigido esta estructura. Se cavó una zanja en forma de cuadrado, se amontonó la tierra por el lado interno, como terraplén, y se levantó un montículo o bastión en cada esquina. El agua del río entraba en la zanja con la marea alta, y como el suelo era de naturaleza porosa y absorbía gran cantidad de agua, el fondo de la zanja permanecía siempre enlodado, y era imposible (de cruzar) para los caballos. Este diseño era, así, una salvaguarda contra los nativos, que eran reacios a atacar si no (estaban) montados. Éste fue el sitio elegido por los emigrantes para construir sus cabañas temporarias, y fue aquí que se establecieron durante los primeros pocos meses (NLW MS 7260-C).

Existe un mapa de Terawson primitivo que podemos datar como de alrededor de 1868. El mismo fue dibujado por Richard Jones Berwyn (Fig. 2). En él observamos la ubicación del fuerte ((Mapa de Trerawson como es ahora, circa 1868, MRG)(Jones ED, 1999: 18)(Williams G, 1975: 44)(Williams D, 2001: 10). La fortaleza se ve como un rectángulo, y parece encontrarse a cierta distancia del río, unos cincuenta a cien metros, igual que la longitud de cada lado del fuerte, lo que deducimos a partir de la superficie del predio, que  era de sesenta a cien yardas cuadradas, se entiende- según Mathews. Parece tener todas las paredes, y no como afirma Rhys, sólo tres, con la cuarta pared reemplazada por el río. Además, el tipo de fortín de cuatro paredes rodeado de un foso comunicado con una corriente de agua era clásico ya en nuestro país, respondiendo a la herencia española, a su vez copiado de los modelos romanos (Biedma, 1994: 113, nota 8). No era usual, en cambio, edificarlos de tres paredes[5]. Sabemos que el foso se llenaba con agua al subir la marea, aunque ignoramos si el agua era canalizada por una zanja desde el río, o si el terreno era tan bajo que se inundaba y llenaba el foso.

En resumen, evidentemente el fuerte estaba constituido por una primera barrera de defensa, una zanja de más o menos un metro de hondo y dos de ancho, en palabras de Thomas Jones. La tierra extraída durante la excavación de la zanja había sido aprovechada para crear una segunda barrera, la muralla de tierra, que probablemente se completara con un muro de palo a pique hecho con estacas de sauce. Se le dio forma cuadrada, con cuatro bastiones, uno en cada ángulo, para colocar los cañones y facilitar la vigilancia. El perímetro interno del fuerte era de unos cincuenta a cien metros. Del lado del foso que daba al río se habría excavado una zanja, que lo comunicaba con el mismo. Dicha zanja se llenaba con la marea alta y/o con las crecientes del río, llenando también el foso. Según H. L. Jones, en el fuerte podían vivir de 80 a 100 hombres, pero el número más grande que parece haber llegado a tener Jones con él fue de unos 50 hombres (Caillet Bois, 1984: 95), número que disminuyó luego. De manera que las chozas construidas dentro del fuerte deben de haber sido no más de diez o doce, hechas de madera, juncos, adobe y ladrillos cocidos. Como vemos, cuando llegaron los galeses sólo quedaban en pie una (Thomas Jones) o dos o tres chozas (Mathews). Al parecer, según Mathews y Rhys, también había un horno de ladrillos cocidos.

Una reconstrucción gráfica de Caer Antur puede observarse en un dibujo que MacDonald incluyó en su obra Yr Hirdaith (MacDonald, 1999: 76), que también reprodujéramos en el artículo del año 2003. Lo único que agregaríamos a dicho dibujo es la muralla de palo a pique, que es hipotética, pero que muy probablemente haya existido. 

UBICACIÓN HIPOTÉTICA DEL FUERTE

Como antecedente de este trabajo debemos citar la hipótesis que desde hace unos años ha sostenido el Sr. Lucio Barba Ruiz, conocido investigador de la ciudad de Rawson. El mismo refiere haber hallado sobre la costa sur del río ladrillos de aspecto muy antiguo, en una isleta que ha interpretado como correspondiente al predio y fosos del Fuerte Viejo, basándose en las lecturas de las descripciones que los galeses dejaron del mismo. Dichos restos fueron hallados cerca de la costa de la actual Chacra El Bagual, del Sr. Manyauid, en un lote correspondiente a la chacra 41 este. El hallazgo y las conclusiones de Barba Ruiz motivaron que se colocara en dicha costa un pilar explicando la teoría (Lucio Barba Ruiz, com. pers.) Dicho pilar se encuentra actualmente en ruinas y sumergido bajo el río, por lo que sólo se ve con marea baja (Patricia Lorenzo, com. pers.). En nuestra investigación hemos llegado a otra conclusión, y disentimos con la postura del Sr. Barba Ruiz. Creemos que el fuerte se hallaba en otra zona, como mostramos en las páginas que siguen.

El primer testimonio a tener en cuenta para intentar localizar el sitio en el que se levantaba el establecimiento es el del propio H.L. Jones, quien lo sitúa remontando el río, ...al norte, donde empieza la llanura, distancia de cinco millas de la costa por tierra, aunque a causa de las vueltas del río son 9 a 10 por agua””El establecimiento sobre el río Chubut ...( ) ... se hallaba situado al pie oeste de la última altura o cuchilla de piedra china y arena, que corre al norte desde la orilla del río, paralela a la costa del mar. Ahí empieza la llanura o valle de tierra vegetal por el norte de dicho río...  Por el lado del sur, frente al establecimiento citado, existe una isleta formada por el río y un canal angosto que sale de éste y corre por el sur a su rededor. Parece de buena tierra, y en ella sembré un saco de carozos de durazno (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 51, 60 y 62).

A su vez, Joseph Seth Jones, uno de los colonos del Mimosa, nos refiere en su diario que existía una pequeña isla sobre el Chubut, deducimos que frente a Trerawson, desde que cruzó a ella, a la que llamaron La Isla de Dafydd John. La misma no era una isla completa, ya que estaba unida a la costa sur por "una franja angosta - demasiado angosta para caminarla". Dafydd John, otro de los primeros colonos, abriría a poco de llegar un boquete con su pala, de manera que el río se desvió hacia el sur, dejando en seco el canal del norte, que desde entonces sólo se llenaba con la marea alta, por lo que al cruzar con marea baja los colonos se hundían en el fango hasta las rodillas. La isla era lo bastante grande como para que Joseph Seth Jones, como Henry L. Jones, trabajara una parcela, dejando además un poste indicador (Jones JS, 2002: 45 y 101).  Esta descripción coincide con la que nos da Henry L. Jones, que casualmente también había sembrado en la isla.

En cuanto a las Memorias de Jones, en el resumen que de las mismas realiza la Dra. Minutolo, el sitio es denominado Potrero de las Lagunas, nombre que también le da Caillet Bois. (Minutolo, 1974: 206)(Caillet Bois, 1984: 95). Desde que no conocemos otro documento en que se le dé dicho nombre al sitio, deducimos que tal era el nombre que le dio Jones en las Memorias mencionadas. Por otro lado, de la comparación entre los textos de Minutolo y de Caillet Bois surge la certeza de que este último tuvo acceso a dichas memorias para escribir su trabajo. Lamentablemente, nos ha sido imposible hasta ahora obtener las memorias de Jones en su versión original, aunque sabemos que llevan fecha del primero de enero de 1860 (Minutolo, 1974: 199).

¿Por qué Potrero de las Lagunas? La explicación la da el mismo Jones en su informe de 1855: Al pie de la altura que confina el valle del río por el costado norte, corre una línea de lagunas encadenadas o unidas por canaletas que se extienden desde dicha altura frente al establecimiento abandonado hasta seis leguas río arriba. La primera laguna es de una y media legua y en frente a las zanjas del establecimiento, tendrá más de una legua de largo con una isla en medio. Son profundas sus aguas...””Es de suponer que esta serie de canales haya sido el antiguo cauce del Chubut (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 62). En sus mapas, los de 1855 y 1858, Jones grafica la cadena de lagunas, aunque el detalle es mayor en el primero. Dichas lagunas existen realmente, y siguen una línea bastante recta, como si, en efecto, estuvieran encadenadas, aunque ignoramos si existen canales entre ellas (Irrigated Valley of Chubut, en Jones, 1898: mapa anexo)(Mapa del Instituto Geográfico Militar de entre 1944 y 1955).  Aclaremos que la laguna con la isla que Jones describe quedaba al norte del establecimiento, y no debe ser confundida con la isleta que vimos que describe sobre el río, ubicada al sur.

Ya hemos leído también la descripción de otro cronista, Lewis Jones. De ella rescatamos lo siguiente "Por las primeras ocho millas, la superficie de este valle no es del todo llano como el valle del Río Negro, sino gradualmente ondulado. Sobre la más alejada de estas ondulaciones se encuentran las ruinas de un viejo fortín de tierra levantado por un grupo de cazadores que estuvieron en esta comarca doce años atrás" (Jones L, 1966: 56).

Mathews, en cambio, sólo escribe con respecto referirse al sitio donde se izaría la bandera argentina al fundar Trerawson: ... en un llano a orillas del río, a unas cuatro millas del mar aclarando luego que el sitio en cuestión era el Fortín Viejo (Mathews, 1954: 27 y 28). La distancia difiere un poco de la que daba Henry L. Jones, que como vimos escribía que era de cinco millas. Si Jones usa la milla terrestre, que para el Reino Unido equivale a 1609,34 metros, entonces el fuerte se ubicaría a unos ocho kilómetros de la costa. No tenía por qué usar, en cambio, la milla marina[6], a pesar de ser marino él mismo, porque llevaba consigo a alguien capaz de tomar los cursos y distancias y de hacer las observaciones necesarias (Jones, 1861: 205), y porque escribe un informe que debe ser comprendido por el Gobierno, y debe utilizar la medida de longitud adecuada. En cuanto a Mathews, sin duda usó la milla terrestre, lo que deja la distancia en unos 6400 metros. La ciudad actual de Rawson, dependiendo desde donde se mida y aquí lo que nos interesa es el fuerte, dondequiera que se haya ubicado, y no el centro de la ciudad- se encuentra dentro de la distancia desde la costa dada por ambos autores. De todas formas, desde que ambas cifras cuatro millas o cinco millas terrestres- son exactas, sin decimales, se deduce que ambas son aproximadas.

Con los textos mencionados y el mapa de 1855 podemos establecer lo siguiente:

1)    Que el fuerte se ubicaba a unas cuatro o cinco millas de la costa, en lo que Jones llamó el Potrero de las Lagunas. Un potrero es un espacio amplio y cercado, en este caso entendemos que por la cadena de lagunas al norte, por el río al sur y al oeste, y por la loma o cuchilla al este (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: mapa anexo). Mathews nos confirma que el Fortín Viejo se hallaba en un llano. Este llano o potrero era bastante amplio, de aproximadamente una legua y media por una legua si observamos los mapas (Jones, 1855: mapa anexo en Dumrauf, 1991)(Mapa del Instituto Geográfico Militar, entre 1944 y 1955).

2)    Sabemos por H. L. Jones, por Mathews y por otros documentos que hemos mencionado al estudiar la probable estructura del establecimiento que el mismo se encontraba a orillas del río, lo que permite precisar aún más la información. Lewis Jones nos dice en una carta que se hallaba en el espacio entre el valle y las arenosas tierras altas ar agorfa y dyfryndir or graiandir uwch (carta de Lewis Jones a D. G. Goodwin, 4 de abril de 1881, Bangor MSS 439 A).

3)    Para aumentar la precisión, Henry L. Jones nos dice que el fuerte estaba al pie oeste de la última altura o cuchilla de piedra china y arena, que corre al norte desde la orilla del río, paralela a la costa del mar. Este testimonio es claro: el Fuerte Paz estaba al pie oeste de la loma de cantos rodados piedras chinas- sobre la que actualmente se asienta el centro de Rawson, que es exactamente la última elevación antes de que comience el valle, si uno viene desde la boca del río. Por su parte, Thomas Jones habla de la cima de la loma que está detrás del fuerte viejo (Jones T., 2002: 61).Teniendo en cuenta que, como sabemos, la loma quedaba al este del fuerte por estar el fuerte al pie oeste de ella- entonces el frente del mismo daría al oeste. Los testimonios permiten suponer una relación muy estrecha del establecimiento con la loma: se encontraba al pie de la misma. Pero... ¿a qué distancia?  

Para saberlo volvamos al mapa de Berwyn, ver fig. 2 (Mapa de Trerawson como es ahora, circa 1868). En él el fuerte es representado como ubicado al pie de la loma, equidistante entre ella y el río. Para ser más precisos, a unos 50-100 metros de ella, y a igual distancia de la orilla del río, que allí hacía una curva hacia el este curva que indudablemente se ha modificado en la actualidad. Deducimos esto de las distancias que Berwyn grafica entre las paredes del fuerte y los accidentes mencionados, que es aproximadamente la misma que cada lado del área que le asigna al fuerte en su mapa. Ya sabemos por los testimonios analizados al describir la probable estructura del fuerte que dicha medida era de unos 50-100 metros.

Observando en el terreno la costa del río desde la loma en cuestión, se ve que dicha costa corresponde allí a un terreno bajo, como refieren los galeses que era el sitio en el que se levantaba el Fortín Viejo, tanto que la lluvia convirtió el fortín viejo donde se acampaba en un lodazal donde uno se hundía hasta las rodillas (Jones L, 1966: 64), y que los colonos debieron abandonarlo y trasladarse a vivir a la loma durante la inundación de fines de 1865 (Williams G, 1975: 47) o mediados de febrero de 1866 (H.H. Cadfan, 14-3-1866, BMS 78629) Otros cronistas describen la inundación de varias casas en el fuerte (Jones T, 200: 74)(Jones R, 2002: 58). Esto permite también explicar por qué, si el Fortín Viejo se levantaba en un bajo junto al río, el centro de la actual ciudad de Rawson se encuentra sobre la loma. Moreno nos dice sobre Rawson en 1876, once años luego de llegar los colonos: La colonia está malísimamente situada en la falda de una pequeña lomada (Moreno FP, 1997: 38), y, aunque lamentablemente no describe los restos del fuerte, confirma que los colonos se habían mudado a la loma.

Hay otros datos  de gran valor que surgen del mapa de Berwyn. Éste coloca su propia chacra exactamente frente al fuerte, del otro lado del río, algo hacia la izquierda, es decir, hacia el sureste. Dicha chacra era la 39 oeste, frente a una curva del río en la que ubica al fuerte. A la derecha de ella, hacia el este, y frente a Trerawson, se ubicaba la chacra de J.M. Roberts, la 39 este. Hacia el oeste del fuerte, del mismo lado del río que éste, se ubicaba la chacra del pastor Abraham Mathews, llamada Maes ¿Bangor? (Prado ¿del Monasterio?), aparentemente la chacra Nº 38 sur, que luego sería de Gregorio Mayo (Plano Oficial de la Colonia, 1886). Todas estas chacras existen aún, y aparecen en los mapas de Rawson (Guía Chubut Zona Nor-este, 1983).

Llegado este punto, deseamos hacer hincapié, una vez más, en la relación existente entre el fuerte y la loma de Rawson, pues consideramos a esta última, junto con la relación con las chacras, uno de los puntos de referencia más importantes para intentar ubicar el establecimiento. El borde oeste de este accidente corre en el mapa de Berwyn en un suave arco de sureste a noroeste, para luego desviarse bruscamente hacia el noreste. En otro mapa (Plano de la Colonia Chubut, 1886) aparece representada también la loma, y se ve que la desviación brusca se produce apenas superado el límite de la chacra 38 sur, que en un mapa actual corresponde a un lote llamado macizo 192 A (Guía Chubut Zona Nor-este, 1983). El fuerte estaba algo hacia el sureste de dicha desviación. En cuanto a otros documentos del propio H.L. Jones, no nos ha sido útil analizar las coordenadas que le dio al fuerte en sus mapas. En el de 1855, vemos que el fuerte es ubicado hacia los 43º 20 latitud sur y 65º 10 longitud oeste, al este de una cerrada curva del río en que el mismo se desviaba hacia el sureste para luego retornar al oeste y al oeste de una gran laguna en donde se marca la presencia de una isla, a la que ya hemos hecho referencia. En forma semejante, en el mapa de 1858, Jones ubica al establecimiento, bajo el nombre de Fuerte Paz, hacia los 43º 20latitud sur y 65º08 longitud oeste, pero la escala del mapa es muy pequeña para establecer relaciones con accidentes geográficos. Lamentablemente, Jones no tomaba sus coordenadas más que en grados y minutos, y en este caso lo que necesitamos es una exactitud al segundo.

Una pista adicional podría haberla dado el Acta de Fundación del Pueblo de Rawson, en que  se lee el sitio de la fundación: "En el río Chubut, [...], sobre la margen norte, y a los cuarenta y tres grados veinte y un minuto de latitud sur y sesenta y cinco grados dos minutos longitud oeste del meridiano de Greenwich..." (Acta de Fundación de Trerawson, 1865). Desgraciadamente, además de que estas coordenadas tampoco son exactas al segundo, no son las del fuerte, como creíamos al publicar nuestro artículo anterior sobre Henry L. Jones (Williams D, 2003), sino las de la desembocadura del Chubut, exactamente las mismas que nos dio Henry L. Jones en uno de sus escritos (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 46), y casi las mismas que da en otro escrito, de 43º 21 sur y 65º03 oeste (Minutolo, 1974: 204). Es una pena, pues las coordenadas exactas del fuerte hubieran sido una prueba adicional sobre su ubicación.

Cabe acotar que, a diferencia de otros cronistas (Mathews, 1954: 28)(Jones T, 2000: 50), según Richard Jones el sitio exacto de la fundación de Rawson no fue propiamente el fuerte, sino la cima de la loma que está detrás del fuerte viejo, sitio en el se habría izado la bandera argentina y disparado salvas por parte de soldados argentinos y de colonos galeses (Jones R., 2002: 59).

Más cerca de nuestros días, existe una foto supuestamente tomada en Caer Antur, en la década de 1950 o comienzos de la de 1960. En ella se ve de pie a R. Bryn Williams y a su amigo Ifor Roberts un prado entre árboles, con el río al fondo, pero la identificación del sitio es difícil, por falta de puntos de referencia (Williams RB, 1962: 96). En otra obra el autor menciona haber visitado el sitio, y la misma foto ilustra el párrafo, un poco más amplia, permitiendo adivinar una curva del río a la izquierda de las dos personas (Williams, RB, década de 1960: 70 e ilustración Nº 28). Ignoramos en dónde ubicaba Williams o quien lo guió, tal vez el mismo Ifor Roberts- su fuerte, pero creemos, por lo que sostiene la tradición de los galeses, que nada tenía que ver con la ubicación que le diera Barba Ruiz.

Es importante aclarar que en ningún párrafo de su informe refiere Jones haber hallado las ruinas de un edificio más antiguo, supuestamente de origen español.  Sin embargo, en su diario, el agrimensor Thomas Dodds, llegado a Trerawson en 1876, escribía: “Examinado el territorio en que debían situar sus poblaciones, al fundar la colonia, y encontrándose la fosa y muralla de piedra, hechas por los Españoles, resolvieron servirse de ellas y situarse en sus inmediaciones” (Dodds, ¿1876?: 2). Además de ser el único que describe a la muralla como de piedra, atribuye a los españoles la fundación de la fortaleza junto a la que se situarían luego los galeses, la cual, es obvio, no puede en realidad ser más que la construida por H. L. Jones. Por su parte, Fontana escribía lo siguiente: En el año de mil ochocientos setenta y uno, el respetable anciano Don Benito Crespo, del Carmen de Patagones, al darme los antecedentes para un trabajo que después publiqué en la Revista del Río de la Plata, con el título de Despoblación de San José’, me dijo que a principios de la presente centuria ya algunos vecinos del Río Negro habían llegado hasta la costa del Río Chubut habiendo construido un pequeño reducto en donde vivieron algún tiempo para preservarse de las acechanzas de los indios.”“En efecto, de ese reducto aún existen vestigios que he tenido el gusto en reconocer, en el punto de la costa que hoy corresponde a la chacra de Don Gregorio Mayo (Fontana, 1886).

Esta afirmación consta de varias partes. En primer lugar, Fontana sostiene que hubo colonos de Río Negro en la boca del río Chubut bastante antes del intento de Jones. Esta afirmación no es refutable, desde que no tenemos pruebas documentales ni arqueológicas para afirmar lo contrario...pero tampoco para confirmar la veracidad de estos dichos. Por otro lado, la afirmación procede de la memoria de un tercero, lo cual lo transforma en tradición oral... puede servir como elemento orientador, pero debe ser apoyada cuando sea posible con documentos y mejor si son contemporáneos a los sucesos. Dichos documentos no han sido hallados. Henry L. Jones no menciona el hallazgo de restos de edificios en la costa del Chubut, cuando en cambio sí lo hace cuando refiere haber reparado los restos del Fuerte San José en 1823, para usarlos en provecho propio (Jones, 1855 en Dumrauf, 1991: 78). Sin embargo, en los años cincuenta y sesenta del siglo XX hubo una polémica al respecto, y un autor escribió un artículo afirmando, sin citar fuentes, algo semejante a lo escrito por Dodds: Desde San José, los españoles incursionaron hasta el mismo río Chubut, pero lo hicieron únicamente por tierra y a lo que parece, levantaron cerca de la desembocadura un rancho de adobe, cuyas ruinas halló la primera expedición de Libanus Jones, en el año 1855 (L. Rey Timas, 1955, reeditado en 1984: 34). Un artículo de la Comisión Pro-Monumentos Españoles afirmaba exactamente lo dicho por Dodds: que los galeses habían utilizado una fosa y un murallón construido por los españoles (Jornada, 25 de julio de 1972).

Volviendo a la afirmación de Fontana, la misma describe ...un pequeño reducto en donde vivieron algún tiempo para preservarse de la asechanzas de los indios. La definición de reducto es, en el diccionario, una obra defensiva situada generalmente dentro de una posición fortificada mayor (Kapelusz, 1979: 1247). Rescatamos de esta definición las palabras que nos interesan en este caso: obra defensiva, dado que como lo deja claro Fontana, era pequeño y mal pudo haber estado dentro de una fortificación mayor. Ahora bien, una obra defensiva, por pequeña que sea, mal puede ser un simple rancho de adobe. Mejor le cabe la descripción de la Comisión Pro- Monumentos Españoles: una fosa y un murallón.

Así que, según Fontana, un grupo de vecinos de Río Negro habría realizado una pequeña obra fortificada cierto tiempo antes de que llegaran los galeses. El autor ubica sin hesitar dicha obra, cuyos restos él visitó, en el punto de la costa que hoy corresponde a la chacra de Don Gregorio Mayo. Miremos el mapa de las chacras de la época: la chacra de Don Gregorio Mayo se componía en realidad de dos chacras: la Nº 38 sur y la Nº 40 sur (Plano de la Colonia Chubut, 1886). Ambas comparten la costa del río, pero que se sepa los únicos restos de una fortaleza que hallaron los colonos galeses en los alrededores son los del Fuerte Paz, que no es posible ubicar en alguna de las dos chacras mencionadas. De donde resulta que la fortaleza supuestamente construida por los vecinos de Río Negro a principios de la presente centuria no parece ser otra que la que dejara Jones, construida en realidad en 1854-1855. ¿Por qué la ubica entonces en la chacra de Mayo? De las dos chacras que le pertenecieron a éste, la más cercana al fuerte es la 38 sur, la misma que según el mapa de Berwyn perteneciera antes al pastor A. Mathews (Mapa de Trerawson como es ahora, circa 1868), y luego a Lewis Davies, según el mapa de Dodds (Plano de Dodds, ¿1876?). Tal vez Mayo usara parte de la costa del terreno reservado para el pueblo, lo que explica que Fontana la tomara como parte de su chacra.

Resta preguntarse... ¿Cómo es que Dodds, que estuvo en contacto con los galeses desde 1876, y Fontana, que gobernó el Chubut entre 1885 y 1894, no conocían la historia de Henry Libanus Jones, que los galeses sí conocían, como lo demuestran los escritos de éstos? Es un misterio. Por otro lado, sabemos que en el momento de publicar Carranza en 1891 su traducción de las Noticias Históricas sobre el Río Chubut o Chulilao, se la dedica a Fontana...es decir que recién cinco años después de escritas las líneas mencionadas habría el primer Gobernador del Chubut conocido los escritos de Jones.

Resta tentar una posible ubicación del fuerte. Los puntos de referencia de que disponemos en el mapa de Berwyn son el río, la loma de Rawson y las chacras vecinas (Fig. 2). Resulta difícil trasladar la ubicación del Fortín Viejo del mapa de Berwyn a un mapa de Rawson actual. Al intentar hacerlo, lo primero que salta a la vista es que el río Chubut ha cambado considerablemente su forma en los casi ciento cuarenta años desde que Berwyn dibujara su mapa. Descubrimos entonces que el río y sus curvas no nos sirven como punto de referencia.

Al intentar tomar la loma como punto de referencia ocurre algo semejante. Si bien no disponemos de un mapa detallado de dicha loma como es actualmente, hay un bosquejo de la misma en un trabajo de Glyn Williams (Williams G, 1975: 46) que nos sugiere que también este accidente ha modificado su configuración con el transcurso del tiempo. Recorriendo personalmente la loma confirmamos dicha sugerencia: el pie oeste de la loma se ha desgastado, alejándose hacia el noreste, con lo que pierde utilidad como punto de referencia.

Lo que queda como única referencia son las chacras vecinas al fuerte, y ello siempre que la mensura realizada por Díaz en 1865 no haya sido modificada en dichas chacras al ser mensuradas nuevamente por Thomas Dodds en la década de 1870, como ocurrió con algunas chacras (Jones HM: 277). Observando el Plano de Dodds y el Plano Oficial de la Colonia,  y la relación de las chacras con la loma y el río, no parece que haya habido modificaciones sustanciales en las primeras con respecto a las demarcadas en el mapa de Berwyn. Ello nos permite trasladar la ubicación del fuerte desde el mapa de Berwyn al Plano de Dodds y al Plano Oficial de la Colonia, respetando en estos últimos las relaciones que el establecimiento guarda en el primero con las chacras en especial, pero también con la loma y el río.

Esta operación es facilitada por haber graficado Berwyn un rectángulo constituido por diez cuadrados de frente por cinco de lado, que incluye a casi toda la punta de la loma (Fig. 2). No sabemos si con este rectángulo representó los terrenos destinados a la futura urbanización, trabajo del que se había encargado al agrimensor Díaz y que más adelante completaría y corregiría Dodds; o si simplemente era una ayuda para ayudarse en la representación gráfica del contorno de la loma. Pero este rectángulo resultó prestarnos una gran ayuda en la ubicación del fuerte.

El razonamiento es el que sigue: como los diez cuadrados de frente se ubican y enfrentando a dos chacras, la de Berwyn mismo y la de John M. Thomas; y como los cinco de lado enfrentan a la izquierda del mapa una chacra, la de Mathews, y a la derecha otra, Dyfryn Dreiniog, que era la chacra de Thomas Davies, podemos deducir que cada uno de los cuadrados representa una cuadra, ya que las chacras medían 25 cuadras cuadradas (Coronato, 2000: 12, nota 10). Es decir, como las chacras medían cinco cuadras por cinco cuadras y frente a cada chacra Berwyn ha dibujado cinco cuadros, deducimos que los mismos corresponden a cinco cuadras. Berwyn ubicó Caer Antur a dos cuadras al noroeste a la derecha- del límite sureste de la chacra de Mathews, la Nº 38 sur, y a media cuadra del pie oeste de la loma.

Respetando la distancia en cuadras, podemos entonces trasladar con exactitud a Caer Antur a un mapa en que el río, la loma y las chacras vecinas han sido ubicadas tal como figuran en  Plano Oficial de la Colonia (1886). Hecho esto, observamos que la pared oeste del fuerte queda en contacto con la costa del río, lo que indica que tal vez el río ya hubiera variado su curso en 1886. Ello podría explicar por qué el pastor W.C. Rhys le adjudicaba a Caer Antur sólo tres lados, con el cuarto reemplazado por el río: Rhys no llegaría a la Colonia sino hasta enero de 1879 (Rhys WC, 2000: 15). Para entonces la modificación del curso del río, leve pero evidente, podía haber ya derrumbado la pared oeste, la más cercana al curso de agua. Agreguemos que en realidad el Plano Oficial de 1886 es una copia, realizada por John Murray Thomas, de un plano preexistente, probablemente de fines de la década de 1870 y comienzos de la de 1880, en que se realizaría la nueva mensura y entrega de los títulos de las chacras, lo que acerca más la representación gráfica del río a aquella que conoció Rhys en 1879.

El Plano de Dodds, por su lado, guarda aproximadamente las relaciones entre el río y las chacras. Pero representa la loma en forma algo diferente, llevándola algo hacia el noreste, lo que de tomarla como punto de referencia nos alejaría hacia dicho punto cardinal la ubicación del fuerte. Desafortunadamente, además, si bien representa las casas de los colonos, no aparece en él Caer Antur. El aporte de este mapa, realizado por mi amigo Jorge Barzini, me ha traído algunos dolores de cabeza, debido precisamente a dicha diferente representación de la loma... afortunadamente, como dijimos, las chacras y el río guardan la misma relación que en el Plano Oficial de la Colonia de J. M. Thomas... lo que permite extrapolar también a él la ubicación del fuerte, que resulta la misma que en el Plano de Thomas. Probablemente Dodds sólo graficó como la loma a la parte más alta de la misma, lo que explica que se aleje así el accidente en su plano. Esta suposición es confirmada por el hecho de que en su plano ninguna de las casas de los colonos aparece sobre la loma, cuando por todos los testimonios, incluso el ya visto de Moreno y el mapa de Berwyn, la mayor parte de los colonos mudaron sus casas hacia la altura desde los primeros meses de la fundación del pueblo.

Hecho esto, sólo resta trasladar al mapa los trazados del río y de la loma como son y como se ubican en la actualidad. Sorprendentemente, el establecimiento resulta quedar ubicado del otro lado del cauce actual del río, el lado sur, debido a la presencia, en la actualidad, de una curva pronunciada que realiza la corriente de agua hacia el noreste, acompañando a la retirada de la loma. El lote en el queda ubicado es la llamada Fracción C, que en el Plano Oficial de la Colonia pertenecía a terrenos destinados a la urbanización. Actualmente son aún terrenos con pocas edificaciones, lo que podría facilitar en un futuro el hallazgo de los restos del fuerte, al menos la demarcación de las zanjas y muros. Para ser exactos, mirando una foto aérea de Rawson, el sitio sería el terreno detrás del lote perteneciente al quincho de AMEP (Asociación Mutual de Empleados Provinciales).

La tradición -no siempre certera- apoya en este caso la idea, pues sostiene que el Fuerte Viejo se ubicaba cerca de la actual capilla Berwyn, ubicada en la esquina de Uriburu y Alejandro Maíz (com. pers. de Osiam Hughes y de Ellis Roberts, de Trelew; y de Pennant Roberts y Patricia Lorenzo, de Rawson). La ubicación que le asignamos al fuerte cumple con la condición de cercanía a la actual capilla Berwyn, aunque haya quedado del otro lado del río (Fig. 3).

Recordemos que Fontana ubicaba los restos en el sector de la costa que pertenecía a Gregorio Mayo. Si uno quiere ser estricto, debiera buscarse el fuerte entonces cercano al límite sureste de la chacra Nº 38 sur, en el sector de dicha chacra más cercano a la ubicación que le atribuimos nosotros. La explicación puede ser. tal vez, que Mayo utilizara parte de la actual Fracción C como una extensión de su chacra, porque las edificaciones de Rawson no se habían extendido aún hasta allí, como aún no lo han hecho en la actualidad.

Volviendo a la hipótesis de Barba Ruiz sobre la ubicación del establecimiento, recordemos que sostiene que el mismo se hallaba sobre la costa sur del río, en la chacra 41 este, en el lote conocido como El Bagual actualmente (ver Fig. 3). Con respecto a esta idea podemos hacer algunas acotaciones:

1)    En primer lugar, no hay ninguna loma cercana a El Bagual, ni en la chacra del otro lado del río, propiedad del señor Laurini. Como vimos, según los cronistas había una loma detrás del fuerte, y según el mapa de Berwyn, entre el fuerte y la loma había una distancia de unos 50 metros. Dicha relación con el antiguo perfil de la loma en donde actualmente se levanta Rawson se mantiene en la ubicación que postulamos para el Viejo Fortín, teniendo en cuenta, claro, el desgaste sufrido.

2)    La relación del sitio que postula Barba Ruiz con las chacras es totalmente diferente que aquella que se ve en el mapa de Berwyn.

3)    Por otro lado, la distancia del centro de la ciudad a esta chacra es mucha: en el mapa de Berwyn vemos que las casas del Trerawson primitivo se ubicaban cerca del fuerte, y, si el rectángulo sobre la loma representaba la futura urbanización, como creemos, el fuerte debiera estar mucho más cerca del centro urbano actual...como lo está en la ubicación que le hemos adjudicado.

4)    A favor, en cambio, de la teoría de Barba Ruiz, está la presencia de la gran isla sobre el Chubut que se encuentra río arriba de Rawson. La misma queda muy cerca del sitio en donde Barba Ruiz coloca su fuerte, unos metros hacia el noroeste. Podría ser interpretada como la isla de H.L. Jones y Dafydd John. Pero Henry L. Jones la ha llamado isleta, y Joseph Seth Jones isla pequeña, por lo que difícilmente sea la gran isla mencionada. Además, en su mapa de 1855, H.L. Jones coloca a la isla exactamente en dirección opuesta, hacia el sureste de su establecimiento. Obviamente, lo que ocurre es que, con el cambio de configuración del río, la isleta ha desaparecido.  

A nuestro entender, los puntos 1, 2 y 3 son definitorios para descartar la hipótesis del investigador que nos antecediera en la búsqueda del Fortín Viejo.

Resta hallar las pruebas arqueológicas, tal vez orientadas por la obtención de fotos aéreas, en especial con uso de luz infrarroja u otra técnica que se considere adecuada, que permitan confirmar o refutar lo expuesto.

Esperamos que este trabajo sirva de acicate para que la búsqueda de los restos del Fuerte Paz o Caer Antur se realice. Aunque es posible que nunca conozcamos la ubicación exacta, debido a que la estructura era, como dijimos, de barro, creemos que con el presente trabajo hemos logrado una aproximación a la verdad. Y aunque no se hallen marcas de muros y de fosos, pueden hallarse otras pruebas, como ladrillos, cerámica, etc. Nada más por hoy. Gracias. 

BIBLIOGRAFÍA

1)    Acta de Fundación de Rawson, 1865. Archivo del Ministerio de Interior. Copia mecanografiada en el Museo Regional de Gaiman. Publicada en Argentina Austral Nº 405, julio de 1965. Reeditada en Argentina Austral , 1984, 2: 67.

2)   Álvarez, 1990: Prosapia de un fundador, Don Héctor de Elía Coe. El bisabuelo paterno: Don Juan Ignacio de Elía e Ilaraz, por el Prof. Eduardo Víctor Álvarez, diario La Calle, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, marzo de 1990. Reproducido en el capítulo de Villa Elisa del trabajo Apuntes para la historia de Villa Elisa, del Prof. Carlos María Roude y Marcelo Ortellet, para El Porvenir, Monumento Histórico Municipal y Museo Regional de Villa Elisa, Entre Ríos.

3)   Bangor MSS 439 A: Llythyr Lewis Jones at D. G. Goodwin, 4 Edrill 1881. Biblioteca de la Universidad de Bangor, Gales del Norte.

4)   Barber Beaumont, 1957: Viajes por Buenos Aires, Entre Ríos y la Banda Oriental (1826-1827), de John A. Barber Beaumont. Editorial Hachette, Buenos Aires, 1957.

5)   Beruti, 2001: Memorias curiosas, de Juan Manuel Beruti, Memoria Argentina Emecé, Buenos Aires, 2001

6)   Biedma, 1994: Apuntes históricos del Río Negro, de Juan José Biedma. Secretaría de Cultura de la Nación y Ediciones Theoria. Buenos Aires, 1994.

7)   Bishop Transcripts, Llandinam, Ceredigion, 1787. Bautismo de Henry Libanus Jones.

8)   BMS 78629: Patagonia neu y Wladychfa Gymreig. AX 15 78629. Welsh Rare Books, Biblioteca de la Universidad de Gales, Bangor. Carta de hugh Hughes Cadfan, 14 de marzo de 1866.

9)      Burke's, 1871: A Genealogical and Heraldic History of the Landed gentry of Great Britain, by Sir Bernard Burke. The Burke Publishing Company, Ltd. London, 1871. ág. 711.

1)      Caillet Bois, 1982: Las Islas malvinas, una tierra argentina, de Teodoro Caillet Bois. Segunda edición. Academia nacional de la Historia, 1982. Los datos sobre el bergantín El Rastrero fueron tomados por el autor del Archivo General de la Nación, División Colonia, Sección Gobierno- Hacienda V- Cx- XA4 Nº 6.

2)      Caillet Bois, 1932: La primera población del Chubut, 1854, de Teodoro Caillet Bois. En Argentina Austral Nº 41, 1932.

3)      Caillet Bois, 1984: La primera población del Chubut, 1854, de Teodoro Caillet Bois. En Argentina Austral Nº 41, 1932. Reeditado en Argentina Austral: Selección de los 434 números publicados entre 1929-1968. Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, Buenos Aires, 1984. Tomo 3: 93-96.

4)      Canclini, 2000: Malvinas. Su historia en historias, de Arnoldo Canclini. Ed. Planeta, Buenos Aires, 2000.

5)      Casamiquela, 1985: Bosquejo de una etnología de la Provincia de Río Negro, de Roberto M. Casamiquela. Fundación Ameghino, Viedma, 1985.

6)      Catedral de la Merced: Libro de casamientos, 1817, en Catedral de la Merced, Buenos Aires.

7)      Coni, 1874: Conclusión definitiva de un pleito de 15 años. Imprenta de Pablo Coni, Buenos Aires, junio de 1874.

8)      Coronato, 2000: Patagonia 1865. Cartas de los colonos galeses, de Fernando Coronato. Editorial Universitaria de la Patagonia. Comodoro Rivadavia, 2000.

9)      Cutolo, 1968: Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, de Vicente Osvaldo Cutolo. Ed. Elche, Buenos Aires, 1968. Tomo III: 711-712.

10)  Deodat y Rey Balmaceda, 1961: Dos mapas inéditos de la Patagonia de mediados del siglo XIX, de Leoncio M. Deodat y Raúl C. Rey Balmaceda. Revista de Geodesia, 1961, tomoV, Nº 2.

11)  Documento 1513: Papurau Will Ifan. Nº 1513. Notas manuscritas sobre Henry Libanus Jones, de un informante anónimo a William Evans (Wil Ifan). Biblioteca Nacional de Gales, Aberystwyth.

12)  Dodds, Thomas. Diario (¿1876?) y Plano de la Colonia Chubut. Copias en poder del Lic. Jorge Barzini.

13)  D’Orbigny, 1999: Viaje por América meridional, de Alcide D'Orbigny, Emecé Editores, Buenos Aires, 1999. Tomo II. Incluye el diario de viaje de Narciso Parchappe durante las expediciones fundadoras del Fortín Cruz de Guerra y la Fortaleza Protectora Argentina en 1828.

14)  Dumrauf, 1991. Un precursor de la Colonización del Chubut, de Clemente I. Dumrauf. Fundación Ameghino, Viedma, 1991. Incluye varias notas periodísticas de 1853, por Henry L. Jones, y sus NoticiasHistóricas sobre el Río Chubut o Chulilao, originalmente publicadas en  Revista Nacional, XIII: 297-338, Buenos Aires, 1891.

15)  Fontana, 1886: Viaje de exploración por la Patagonia Austral, de Luis Jorge Fontana. Edición facsimilar del original de 1886, en El Regional, Edición especial, julio de 1977.

16)  Guía Chubut Zona Nor-este. A.P.S.A. Planos, 1983.

17)  Hughes WM, 1993: A orillas del río Chubut en la Patagonia, de William M. Hughes. Editorial El Regional, Gaiman, 1993.

18)   IGI: IGI. International Genalogical Index,, Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Sitio en Internet: http://www.familysearch.com/Eng/Search/frameset_search.asp?PAGE=igi/search_IGI.asp&clear_form=true

19)  Jones ED, 1999: Capillas Galesas en Chubut, de Edy Dorian Jones, Edición del Autor, 1999.

20)  Jones F, 2000: Historic Cardiganshire Houses and their families, The Frances Jones Late Wales Herald at Arms, Brawdy Books, Plas y Wrwgin, Dinas, Newport, 2000: 144-145.

21)  Jones HL, 1861: Explanatory notes on two maps of Patagonia, de Henry L. Jones. Journal of the Geografic Society (actual Journal of the Royal Geographic Society), vol. 31: 201-207 y mapa anexo, Londres, 1861.

22)  Jones HM, 1981: Trelew, un desafío patagónico, de Henry Mathew Jones. Tomo I. Edición del autor. Puerto Madryn, 1981.

23)  Jones JS, 2002: Dyddiadur Mimosa-El diario del Mimosa, de Joseph Seth Jones. Traducido y editado por Elvey MacDonald. Biblioteca Nacional de Gales, 2002.

24)  Jones L, 1966: Una Nueva gales en Sudamérica, de Lewis Jones. Comisión Oficial de los Festejos del Centenario del Chubut, Bahía Blanca, 1966.

25)  Jones L, 1898: Hanes y Wladfa Cymraeg, gan Lewis Jones. Cwmni’r Gwasg Genedlaethol Gymraeg, Caernarfon, 1898. Mapas anexos.

26)  Jones, T, 2000: Historia de los Comienzos de la Colonia en la Patagonia, de Thomas Jones, Glan Camwy. Fundación Ameghino, Trelew, 2000.

27)  Jones R, 2002: Del Imperio al Desamparo, traducción de La Colonia Galesa, de Richard Jones, Glyn Du. Y Drafod, 1919-1921. Por fewrnando Coronato. Editorial El Regional, Gaiman, 2002.

28)  Jornada, 1962: Henry Libanus Jones, en diario Jornada del 26 de Julio de 1962, segunda sección, pág. 6. Artículo de autor anónimo, que suponemos escrito por Luis Feldman Josin.

29)  Jornada, 25 de julio de 1972

30)  Kapelusz, 1979: Diccionario Kapelusz de la lengua española. Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1979.

31)  La Gazeta de Buenos Ayres, 15 de octubre de 1810: Carta de los Comerciantes ingleses residentes en esta ciudad á el Protector de la Biblioteca, fechada en Buenos Aires el primero de octubre de 1810. Gazeta extraordinaria de Buenos Ayres. Lunes 15 de octubre de 1810, págs. 507 y 508 de la Colección 1810-1820 de la Gazeta de Buenos Ayres, existente en la Librería Platero, Buenos Aires. Reproducida más recientemente en Gesta Británica, vol. II A, págs. 57-59.

32)  Mac Cann, 2001: Viaje a caballo en las provincias argentinas, de William Mc Cann. Editorial Taurus, Buenos Aires, 2001.

33)  MacDonald, 1999: Yr Hirdaith, de Elvey MacDonald. Gwasg Gomer, Llandysul, Ceredigion, Gales, 1999.

34)  Mapa del Chubut del Instituto geográfico Militar, sin fecha, pero datable entre 1944 y 1955 por incluir la Zona Militar de Comodoro Rivadavia.

35)  Mapa de Trerawson como es ahora, copia de un original de Richard Jones Berwyn, circa 1868. Museo Regional de Gaiman. Reproducido en The Desert and the Dream, de Glyn Williams, University of Wales Press, 1975: 44; y rediagramado en Capillas Galesas en Chubut, de Edy Dorian Jones, Edición del Autor, 1999; rediagramación reproducida a su vez en Lewis y Rachel Davies, de David Williams, en El Regional, junio de 2002: 10.

36)  Mathews, 1954: Crónica de la Colonia galesa de la Patagonia, de Abraham Mathews. Editorial Raigal, Buenos Aires, 1954.

37)  Minutolo, 1974: Política colonizadora de la Provincia de Buenos Aires en la Patagonia (1852-1860), de Cristina Minutolo. Segundo Congreso de Historia Argentina y Regional, 1974. Academia Nacional de la Historia, tomo II, págs. 189-215.

38)  Moreno FP, 1997: Viaje a la Patagonia Austral, de Francisco P. Moreno. Editorial El Elefante Blanco, Buenos Aires, 1997.

39)  Moreno IC: Linaje Troncal de los Ruiz de Arellano en el Río de la Plata, de Iván Carlos Moreno. Sin datos sobre fecha o editorial. Fotocopias en poder del Sr. R. Lanús de la Serna, de Buenos Aires.

40)  Nekhon- Wright, 1990: Diccionario Histórico Argentino, de Lisa Nekhon e Ione Wright. Emecé editores, Buenos Aires, 1990: 387-388.

41)  Nicholas, 1872: Annals and antiquities of the counties and county families of Wales, Thomas Nicholas, 1872, p. 199.

42)  NLW MS 7260 – C: Ysgrif Saesneg gan Llwyd ap Iwan. Biblioteca Nacional de Gales, Aberystwyth.

43)  Plano Oficial de la Colonia: plano de las chacras con sus números y nombres de sus propietarios. Copiado por J. M. Thomas y firmado por Finoquetto, 1886. Museo Regional de Gaiman.

44)  Pensotti, 1985: Los descendientes de Brown, de Mario fermín Pensotti. Buenos Aires, 1985. Trabajo mecanografiado cedido por R. Lanús de la Serna, de Buenos Aires.

45)  Rey Balmaceda, 1976: Geografía Histórica de la Patagonia, de Raúl C. Rey Balmaceda. Ediciones Cervantes, 1976: 196.

46)  Rey Timas, 1955: El antiguo río Chulilaw o Chupat, por L. Rey Timas, en Argentina Austral Nº 285, 1955. reeditado en Argentina Austral, 1984. Tomo 2: 34.

47)  Rhys WC, 2000: La Patagonia que canta, de William Casnodyn Rhys. Emecé editores, Buenos Aires, 2000.

48)  Rosa, 2001: Rivadavia y el imperio financiero, de José  María Rosa. Edición gratuita on line, mayo de 2001, cap. 5.

49)  Sesiones del Senado, 1863: Sesiones del Senado y de la Cámara de Diputados Nº 44, 24 de agosto de 1863. Museo Regional de Trelew Pueblo de Luis.

50)  Wil Ifan: Documento 1513. Papeles de William Evans (Wil Ifan), Biblioteca Nacional de Aberystwyth. Gentileza de Geraint Thomas, de Colwyn Bay, Gales.

51)  Williams G, 1975: The Desert and the Dream, de Glyn Williams. University of Wales Press. D. Brown & Sons, Ltd.. Cowbridge & Bridgend, Glamorgan, Gales, 1975.

52)  Williams, D., 2001: Richard y Frances Ellis, de David Williams. Periódico El Regional, agosto-septiembre de 2001.

53)  Williams D, 2003: El Primer galés en el Chubut, de David Williams. Primera y segunda parte, El Regional, marzo y abril de 2003.

54)  Williams, D. Henry Libanus Jones: ¿inglés o galés?. Su verdadero origen y otros hechos poco conocidos sobre su vida, y sobre el llamado Fuerte de Rawson. Por David Williams. Trabajo presentado en el Segundo Foro Internacional sobre los Galeses en la Patagonia. Puerto Madryn. Octubre de 2004.Incluido en el disco compacto del Foro.

55)  Williams, Peter. A brief history of Wales. Britannia, edición on line, 2001. Sitio: www.britannia.com/wales/whist.html

56)  Williams RB, 1962: Y Wladfa, de Richard Bryn Williams, Caerdydd Gwasg Prifysgol Cymru. Cardiff, 1962.

57)  Williams, RB: Crwydro Patagonia, Llyfraur Dryw, Llandybie, década de 1960: 70 e ilustración Nº 28.   

AGRADECIMIENTOS

  • Sr. Lucio Barba Ruiz, de Rawson.
  • Sra. Eirioned Baskerville, de la Biblioteca Nacional de Gales
  • Sr. Nigel Callaghan, de Llangynfelyn, Dyfed, Gales.
  • Dr. Arnoldo Canclini, de Buenos Aires
  • Sr. David Conway, Llangynfelin, Dyfed, Gales. Actual propietario de Plas Gwynfryn.
  • Lic. Fernando Coronato, del CONICET, CENPAT, en Puerto Madryn.
  • Lic. Jorge Barzini.
  • Prof. Ricardo Lagiard.
  • Sr. Boris Thomas, Director de El Regional.
  • Sr. Ceris Gruffud, Biblioteca Nacional de Gales, Aberystwth.
  • Sra. Carina Alejandra Medina, esposa del autor, y los hijo de ambos, Eric y Karen.
  • Sr. Osian Hughes, de Trelew
  • Sra. Patricia Lorenzo y su esposo Juan Requena, de Rawson.
  • Sr. Mario Jones, de la Asociación San David, de Trelew
  • Dr. R. Lanús de la Serna, de Buenos Aires. Tataranieto de H.L. Jones.
  • Personal del Museo Regional de Trelew Pueblo de Luis. En especial a la srita. Lorena Boyd.
  • Sr. Ellis Roberts, de Trelew y su hermano, Sr. Pennant Roberts, de Rawson.
  • Prof. Tegai Roberts, Directora del Museo Regional de Gaiman.
  • Sr. Daniel Rojas Lanús, de Trelew. Pariente político de H.L. Jones.
  • Sr. Geraint Thomas, de Old Colwyn, Gales. Tesorero de la hacienda de la familia Mostyn.
  • Sr. Dafydd Tudur, de Bangor, Gales.

[1] En El Regional, en el artículo y en el foro de 2004 dice “1789”. La fecha verdadera sería 1796.

[2] Durante la investigación hemos encontrado un interesante dato: hubo en la primera mitad del siglo XIX una importante propietaria de tierras en el oriente entrerriano, de nombre Isabel Álzaga y Elía, prima de Josef Narciso de Urquiza y Álzaga, padre a su vez de Justo José de Urquiza. Probablemente era hija de Don Mateo Ramón de Álzaga, alcalde de Buenos Aires hacia 1783 según el documento. Se trata casi de una tocaya de Isabel de Elía y Warnes.   Casualmente, ambas eran además propietarias en el este de Entre ríos. Probablemente se hallaban emparentadas. Creemos que los nombres semejantes, la posesión de tierras en zonas aledañas, el posible parentezco entre ambas, y el hecho de que la primera dama mencionada, y no la esposa de Jones, haya sido hija de un Álzaga que habría sido alcalde de Buenos Aires - aunque no era Martín de Álzaga- explica la cadena de confusiones. Para complicar el panorama, sin embargo, en la bibliografía consultada (Beruti, 2001: 30-36) no hemos hallado el nombre de Don Mateo Ramón de Álzaga entre los de los alcaldes del primer voto de Buenos Aires, aunque sí aparece el de Martín de Álzaga.

[3] Llama la atención la unidad de medida que nos da Minutolo al resumir el diario de H. L. Jones. Una legua es demasiado. Probablemente se refiera a una hectárea, medida equivalente a 100 metros cuadrados.

[4] Cada yarda mide unos 0.914 metros. En la práctica, la medida dada por Mathews equivale a unos cincuenta a cien metros.

[5] En sus notas al trabajo de José Juan Biedma, Apuntes históricos del Río Negro, Diego A. del Pino nos dice: “Los españoles defendían los poblados siguiendo las formas o usos romanos: Cada población en tierra de indios en estas tierras, estaba rodeada por un foso o canal, generalmente comunicado con alguna corriente de agua. Con la tierra sacada de tal excavación se preparaba una segunda línea de defensa o terraplén y luego se preparaba una valla de “palo a pique” sujetado con tientos de cuero o barro. El sistema se prolongó hasta los tiempos de Alsina, creador de la famosa “zanja”, diseñada por el francés Alfredo Ebelot. Lo mismo se hizo en los fortines.” (Biedma, 1994: 113).  Jones tenía que tener gran conocimiento de dichos fortines, especialmente, como sabemos, cuando había participado en la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina, que fue diseñada de la manera mencionada. El diseño al que se refiere Rhys, como vemos, es poco probable, sobre todo, insistimos, cuando los testigos más tempranos describen al fuerte como de forma clásica. Estamos seguros, por otro lado, de que el muro de barro del Fuerte Paz fue completado con una muralla de palo a pique, ya que en el resto de la construcción se adoptó la estructura tradicional, y la madera de sauce criollo (Salix humboldtiana) no faltaba.

 

[6] En caso de haber usado la milla marina, que para el Reino nido es de 1853, 20 metros, la distancia se elevaría a más de 9200 metros.

 
 

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