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A
primera hora de la mañana del 1º de Noviembre de 1914, un vapor alemán
informó a Spee que la tarde anterior el Glasgow había sido avistado en
Coronel, a punto de levar anclas. El enemigo, por tanto, no andaba lejos y
ahora sólo cabía esperar que la estratagema del Leipzig, que había
intensificado sus emisiones radiotelegráficas mientras los demás buques
se mantenían silenciosos, diese pleno resultado.
Sin embargo, Spee no tenía
intención de entablar combate si los británicos alineaban al acorazado
Canopus, el cual, pese a sus muchos años, resultaría un bocado demasiado
indigesto para sus cruceros acorazados. Cradock, tras interceptar las
transmisiones del Leipzig y casi seguro de habérselas con una sola unidad
enemiga, cuando a la primera hora de la tarde se le unió el Glasgow
dispuso sus buques para hacer un "rastrillado". Entretanto los
cruceros alemanes, que se encontraban más próximos a tierra, se habían
desplegado de la siguiente forma: El Scharnhorst y el Gneisenau en linea
de fila, y el Leipzig y el Dresden a estribor de los buques mayores,
aunque bastante a popa de éstos. Sólo faltaba el Nürnberg, que estaba
persiguiendo a un pequeño vapor.
A las 16.26 el Glasgow dió
la primera voz de alarma, cuando avistó humo a proa y a estribor. Una vez
descubierta la formación británica, la escuadra alemana, que navegaba a
la velocidad económica de 14 nudos, aumentó de inmediato su marcha
mientras Spe ordenaba a los cruceros, que se hallaban más alejados, que
se reunieran enseguida con las naves mayores.

HMS
Glasgow
HMS Monmouth
Cradock, ante la
imposibilidad de que el Canopus llegara a tiempo, decidio presentar
batalla sólo con los cruceros, para impedir que Spee realizara una
eventual ruptura de contacto. Sin embargo la situación táctica se
presentaba desfavorable para los británicos, que además de alinear una
escuadra menos poderosa, contaba con el obstáculo del Otranto y con tener
el sol a sus espaldas.
Cradock, que intuía la
oportunidad de entrar en combate antes de que se pusiera el sol, a las
17.47 hizo que sus buques se pusieran en formación de línea de fila y se
dirigieron hacia el enemigo. Sin embargo, cuando advirtió que, dada su
menor velocidad no le resultaba posible asumir una posición más
favorable, ordenó aproximarse paralelamente a los alemanes y adoptar una
ruta convergente.
Así se perfiló una
situaciñon táctica en la que las dos escuadras navegaban en ruta
convergente, pero con un sol que declinaba lentamente detrás de la línea
británica. Spee no podía desear nada mejor, ya que en el momento de
abrir fuego sus buques se confundían con la costa chilena y las brumas
del atardecer, en tanto que las naves británicas se destacaban netamente
en el horizonte.
Además el mar, impulsado
por un fuerte viento de tierra de fuerza 6, chocaba contra el lado activo
de Bradock, lo que imposibilitaba la maniobra de las piezas dispuestas en
el puente de batería inferior.

Poco después de las 19.00,
cuando se puso el sol, Spee ordenó abrir fuego a una distancia de 10.800
metros. Los buques británicos se hallaban entre sí a una distancia de
400 metros, en tanto que la formación alemana estaba menos agrupada,
había unos 900 metros entre el Gneisenau y el Leipzig y 1200 entre éste
y el Dresden.A pesar de las adversas condiciones de mar, el tiro alemán
se reveló enseguida muy preciso, y a la tercera salva el Scharnhorst
alcanzó la torre proel de 233 del Good Hope, inutilizándola para todo el
combate. El Gneisenau por su parte disparó contra el Monmouth y no tardó
en conseguir algunos impactos. En cambio, el tiro de los pequeños
cruceros alemanes fué muy deficiente, ya que la distancia era aún
excesiva para las piezas de 105 mm.
Los buques británicos
replicaron el fuego, excepto el Otranto, cuyo comandante, consciente de
que con su armamento no podría alcanzar a los buques alemanes y que sin
embargo resultaba un blanco perfecto, optó por alejarse hacia el Oeste.
En un principio el tiro
británico fué eficaz, sobre todo por el Monmouth, pero los alemanes
podian mantener una cadencia de fuego muy superior, ya que el Good Hope
lanzaba una salva cada 50 segundos, mientras que los alemanes en el mismo
tiempo enviaban dos o tres. El tiro de los cañones de 210, a los que se
había agregado también las piezas de 150, siguió martillando
incesantemente a los dos ciuceros de Cradock, que pronto resultaron
averiados. A las 19.40 Spee ordenó reducir la velocidad a 12 nudos y
acortar la distancia a 9800 metros; entonces comenzo un ejercicio de tiro
para los alemanes. Diez minutos después, redujo la distancia a 7000
metros y el Good Hope fué alcanzado entre la segunda y la tercera
chimeneas.
Los alemanes, que
entretanto habían acortado la distancia a 4500 metros continuaban su
labor destructora y de repente el Good Hope, muy calado de proa,
desapareció en el medio de una nube de agua. Temiendo un ataque con
torpedos, Spee cambió rápidamente de rumbo y fué probablemente en ese
momento cuando el buque insignia británico se hundió, arrastrando
consigo a Cradock y a los 920 hombres de su tripulación.
También el Monmouth estaba
a punto de hundirse: dos andanadas consecutivas de 210 lo habían
alcanzado en la torre de proa, lo que provocó la explosión de los
pañoles, y en la cintura acorazada. Avistado por el Nürnberg, que se
había apresurado a acercarse a la zona del combate, se inclinó 15º a
babor, mientras el buque alemán le disparaba casi a quemarropa (600
metros); por último, un torpedo representó el golpe de gracia y a las
20.58 el Monmouth, con sus 735 tripulantes, escoró lentamente y se fué a
pique.
El Glasgow, que se había
enfrentado con el Leipzig y el Dresden encajando varios impactos, logró
huir gracias a que la intensa oscuridad lo sustrajo a la vista de los
buques enemigos.
Dos días después, la
escuadra alemana hizo su entrada en Valparaíso, donde la colonia alemana
le deparó un entusiasta recibimiento. Pero Spee, que sólo disponía de
24 horas para repostar víveres frescos, no se hacía grandes ilusiones.

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