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Caleta
de Los Loros
La zona
motivo del presente trabajo se ubica en la Provincia de
Río Negro, en la costa norte del Golfo San Matías,
frente a la Caleta de Los Loros (S 41°01’46.9’’
– O 64°05’28.6’’). La forma genérica del área
relevada y prospectada es un rectángulo. Mide 8 kilómetros
de largo y 5,6 kilómetros de ancho.
Está
orientada en dirección NO – SE, paralela a la costa,
según su mayor dimensión. El lado mayor más cercano a
la costa se encuentra a 1,5 kilómetros de distancia, y
el lado más lejano a 7,1 kilómetros.

Plano del recorrido hecho con el
equipo de sonar, segun área definida por Ambito
Financiero.
En la
costa se encuentran formaciones de dunas móviles con un
promedio de 5 metros por sobre el nivel del mar. Las
mareas tuvieron un promedio de 6,5 metros de amplitud en
diciembre de 1998 y 4 metros en mayo de 1999.

Zona
del campamento y paisaje
Por
razones operativas originadas en la diferencia de
necesidades de cada tarea (trabajo de los buzos y del
sonar) se decidió dividir en campañas diferentes cada
etapa de trabajo. De este modo en diciembre de 1998 se
realizó el relevamiento con el sonar, sin dejar de
hacer algunos buceos que permitieran definir los lugares
de trabajo de una segunda campaña. En mayo de 1999 se
realizó la etapa de trabajo manual exclusivamente.

Embarcaciones
utilizadas en esa expedicion

Inspecciones
puntuales con buzos
El
relevamiento con el sonar se hizo en forma sistemática,
navegando en con un curso paralelo a la costa y comenzó
en la zona de menor profundidad. Esta estrategia se
adoptó para evitar grandes cambios de profundidades en
navegaciones muy cortas (según el lado menor del rectángulo
a relevar). Dado que los lugares prospectados no
presentaron grandes profundidades, tuvo que cuidarse
permanentemente el largo de cable con el que el
transductor fue remolcado. Las profundidades menores
fueron de 8 metros y las mayores de 27 metros.

Garcia
Cano, Soreide, Jasinski y Kvamme en la cabina de la
lancha, viendo en pantalla las imagenes de sonar.
Las imágenes
obtenidas presentaron buena calidad y notoria definición.
Cabe destacar algunos problemas resultantes de las
condiciones ambientales. Por la escasa profundidad y la
permanente marejada de superficie, se presentó una
secuencia de ondas en todos los gráficos conseguidos.
El fenómeno se explica sabiendo que el equipo sumergido
copia el movimiento del agua en la superficie, ya que la
embarcación nodriza lo transmite directamente a través
del cable de remolque. En caso de haber trabajado en
aguas más profundas, se habría evitado este fenómeno
utilizando longitudes de cable mayores, las que
amortiguarían los cambios de altura entre el
transductor y el fondo marino.

Imágenes
típicas de sonar, del fondo marino de la zona.
Se
detectaron tres tipos de formaciones: suelos duros
(patagoniano); bancos de conchillas (zonas de
redepositación permanente con gran compactación del
material depositado) y formas arenosas paralelas a las
corrientes de las mareas (sand ribbons). La forma genérica
de todas las formaciones es alargada con los extremos
agudos. Tienen un promedio de 70 metros de largo y 20
metros de ancho en su sector mayor. En algunos casos
llegan a tener largos de más de 100 metros. Las formas
arenosas en muchos casos cubren a los suelos duros,
siendo ésta una situación variable según el
movimiento de la masa de agua.
En los
sectores con suelos duros se encontraron recurrentemente
formas cuasi geométricas, siendo los rectángulos y los
círculos el repertorio más frecuente. No hubo
hallazgos de material cultural en la superficie del
lecho. Las formas y los tamaños fueron corroborados en
las prospecciones directas hechas por los buzos,
comprobando la precisión de su localización y medidas.
En algunos casos se comprobó la influencia de la vida
marina en las imágenes obtenidas. Colonias de cholgas y
mejillones afirmadas en restingas (suelos duros)
aumentaron la visualización de las formas alargadas
naturales del suelo. Los bancos de conchillas repiten la
tipología formal de las formaciones arenosas. Los de
mayor tamaño presentaron 120 metros de longitud, y su
espesor supera los 70 centímetros por debajo del nivel
superficial del suelo. En general, las valvas están
completas, sin presentar roturas.
Las
muestras tomadas, y analizadas por el Instituto de
geología de Costas de la Universidad de Mar del Plata,
corroboraron las lecturas del sonar.
El tiempo
de trabajo neto en el agua con el sonar fue de 28 horas,
cubriendo 357 lugares y completando el rectángulo ya
mencionado (44,8 kilómetros cuadrados). Para el trabajo
manual se eligieron 4 del total de los lugares relevados
en diciembre. El tiempo utilizado fue de 16 horas de
buceo.

Comentarios
Finales
Los
resultados obtenidos son altamente satisfactorios. Las
hipótesis surgidas de la interpretación de las imágenes
fueron corroboradas por las inspecciones visuales hechas
por los buzos y por los análisis posteriores. La
cantidad y precisión de los datos recabados permite la
construcción de una carta del lecho que claramente se
convierte en la herramienta básica para el primer
conocimiento acerca del medio en el que el patrimonio
cultural subacuático se encuentra. Los tiempos
requeridos para desarrollar una operación extensiva y
detallada rindieron positivamente, frente a la calidad y
cantidad de la información recopilada.
El
trabajo del sonar fue complementado y contrastado con el
trabajo manual. En los casos estudiados por ambos
sistemas, la información fue genéricamente similar,
aunque se completó con datos de mayor detalle y
sutileza de los obtenidos en forma extensiva. De todos
modos este tipo de detalle no habría sido posible sin
el conocimiento construido previamente con las imágenes
obtenidas por el sonar. |