Historia
y Arqueología Marítima
| Indice Primeras Cias. de Navegacion Rioplatenses |
CIAS. DE NAVEGACION RIOPLATENSES
URQUIZA - UN ARMADOR POCO CONOCIDO

The Standard 05-08-1861
Fuente: Mario D. Kurchan (Historia Postal Maritima Argentina, 1994)
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Llegando a este punto, es interesante destacar las pautas empresariales
de don Justo José de Urquiza.(1) Su empresa principal fue el saladero
Santa Cándida, en Concepción del Uruguay, ciudad que tenía un movimiento
portuario muy intenso en las décadas de 1850 a 1870 debido al comercio
del saladero. El mismo tenía puerto propio aunque de poco calado. Los
barcos que llegaban eran de aproximadamente 300 toneladas. Cuando el río estaba en bajante cargaban en el puerto El Tala. En
realidad el calado era de 14 pies, por lo que en gran cantidad de
ocasiones se debía trasbordar en Buenos Aires o en Montevideo. El saladero Santa Cándida se había iniciado en 1847. En ese entonces Urquiza ya era un acaudalado comerciante y desempeñaba el cargo de gobernador de Entre Ríos. Ya poseía grandes estancias y numeroso ganado. Por ende, necesitaba un saladero (equivalente al frigorífico de épocas posteriores) para cerrar el ciclo de su producción. Obviamente que desde este punto de vista tenía que ser partidario de la libre navegación de los ríos y de la libertad del comercio exterior. Como dato ilustrativo diremos que el precio de un novillo en 1849 era de tres pesos fuertes y el de una vaca dos pesos fuertes. Hacia 1850 exporta a los Estados Unidos una partida de 2.600 cueros, único producto autorizado a exportar. Para fines de ese año el valor del saladero no era inferior a 40.000 pesos fuertes. El saladero poseía interesantes instalaciones tales como: a) seis galpones de 37 x 15 varas (2) cada uno; b) los dos galpones principales poseían vapor, hornallas, tachos y cubos de refinar; c) otro galpón poseía saladero y playa con piletas para salaría; d) depósito de sal; e) pileta grande para depósito de grasa; f) taller instalado para labores de carpintería; g) dos corrales, uno para vacunos (65 varas de diámetro) y otro para yeguas (30 varas ídem); h) instalaciones para curtidería de 86 x 10 varas con 16 piletas para cal y cascara; i) para la matanza de animales se utilizaban tres martillos y otros enseres de mano, y j) había dependencias auxiliares tales como ranchos para vivienda del personal, cocina, panadería, etc. (3) En agosto de 1852 Urquiza arrienda el establecimiento a un fuerte comerciante oriental, don Samuel Lafone, el cual lo explotará durante casi cinco años. En la época la industria saladeril comienza a sufrir la competencia del comercio de lanas. Pero de todas maneras, los volúmenes de producción son muy importantes. Baste decir que en el período 1853/55 se vendieron 35.000 quintales (4) de tasajo por un valor de 165.000 pesos fuertes. Ello significa una matanza de 25.000 animales. A fines de 1856 Urquiza retoma la dirección del saladero. Cuenta ahora con la ayuda de G. Yule, quien le propone reformas técnicas que mejoran el rendimiento y también la construcción de un ferrocarril que transporte los tachos desde las instalaciones del saladero al puerto de embarque. El ferrocarril se inaugura dos años más tarde. Otra propuesta consiste en el funcionamiento de la maquinaria por medio del vapor (Yule había instalado con éxito la extracción de agua por bombeo en Concepción del Uruguay). En 1860 Juan Cruz Ocampo (a la sazón "apoderado" de Urquiza compra en Buenos Aires un equipo de 2 HP y 100 revoluciones por minuto, con lo cual se abastece totalmente de agua propia al saladero. El ferrocarril del saladero se extendía desde los galpones hasta varias varas dentro del río con un doble objetivo: a) poder cargar desde la embarcación, y b) en los días de bajante del río, llegar al eje del canal. La obra (realizada por el arquitecto Fosati y la colaboración de Cruz Ocampo) tenía una extensión de unos 154 metros. Se complementaba con un muelle de veinte metros y un camino de 150 metros para llegar a él. Este era necesario por lo bajo de la zona y fue construido con maderas duras de la Mesopotamia (urunday, lapacho). El muelle poseía doble vía para facilitar la circulación de los vagones. Posteriormente se agregaron al saladero la fábrica de jabón y velas. El capital del saladero, según balance de 1860, llegaba a la suma de 203.000 pesos fuertes, cantidad muy importante para la época. Asimismo, y como dato curioso, acotamos que para esta época aparece por primera vez en una operación comercial de cueros el nombre de don Antonio Delfino, que posteriormente estará muy ligado a la navegación del Río de la Plata. Finalmente, señalamos que el saladero no solo exportaba cueros y lanas, sino que por sus propias actividades, era un gran importador de sal. Intereses Comerciales, Bancarios y Navieros del General Urquiza En 1859 y en la ciudad de Salto (Uruguay) se forma la "Cía. Salteña de Navegación a Vapor". En 1861 Urquiza adquiere todas las acciones de dicha compañía en "sociedad" con don Mariano Cabral, que actúa supuestamente como su representante. A partir de ese momento se cambia de agente marítimo, como podemos establecer leyendo los avisos de la época. Este será don Henrique Dowse (domiciliado en la calle de Cuyo N° 1). Llegaron a poseer varios barcos, a saber: el Menay, el Pampero, el Salto, el Corea y el Montevideo. Además, poseían una empresa de remolcadores, en sociedad con don J. S. Ferreira. La misma cubría el río Paraná desde la ciudad del mismo nombre y el río Uruguay desde la ciudad de Concordia hasta Buenos Aires. Pudiendo ser objeto de alguna confusión, conviene hacer algunas aclaraciones tanto sobre los vapores Villa del Salto y Salto como respecto de la propia Compañía Salteña de Navegación: Los vapores Villa del Salto y Montevideo son adquiridos en Inglaterra. Ver al respecto el correspondiente aviso comercial. Pero estos buques, cuando se inician las hostilidades de la Confederación con la provincia de Buenos Aires, son vendidos a la Confederación. Más tarde, es armado un nuevo vapor Salto (capitán Fidanza). En ese sentido debe verse el respectivo aviso del diario El Nacional, en el cual aparece fletado por la Agencia Bernal & Cárrega. En cuanto a la compañía en sí, debe tenerse en cuenta que hacia 1865, luego de la batalla de Pavón, se forma una nueva compañía en la cual apareCe como presidente don José María Guerra y como vicepresidente don Saturnino Ribas.(5) En 1868, Urquiza ingreso como accionista a la Cía. de Navegación del Alto Uruguay, cuya cabeza visible era el ciudadano brasileño don Joáo Carlos Pereyra Pintos. No se concretó por falta de aprobación del gobierno brasileño. Era don Justo José de Urquiza sin lugar a dudas un astuto comerciante. Sus ventas eran a diversos mercados, para no depender de uno solo. Así fue que exportó carne salada a Puerto Rico, Méjico, Cuba y Estados Unidos. También comerciaba con madera del Paraguay. La traía en su propia goleta (la Nueva Dolores), que hacía la carrera Asunción-Concepción del Uruguay con escalas intermedias. (6)
Creemos que resultaría posible hacer un listado de más de veinte (20) buques de los que Urquiza fue propietario o tuvo participación. Sin ser exhaustivos, podemos mencionar los siguientes nombres: Suerte Africana, Elruria, Pamelita, Vélez, Aurora, Vencedor, S. José, Correo, Corça, Oriental, Concordia, Pampero, Salto del Guayrá, Villa del Salto, General Urquiza. También, probablemente era socio de la Cía. de Seguros Sudamericana, para ser el propio asegurador de sus barcos y cargas. También es un comerciante progresista. Son varias las ideas audaces en las que se embarca. Podemos mencionar: a) su idea era navegar o hacer navegables todos los ríos interiores de la República. Por ello, como gobernante, apoyó al coronel Diego Wilde en su intento de explorar el río Bermejo con su buque Mataco. La idea era canalizarlo para comunicarse con Salta. El intento fructificó luego cuando el capitán Page (con vapores especiales de poco calado) logró tal objetivo: b) también comulgó con la idea de hacer navegables los ríos Salado y Dulce. Dio autorización a la empresa inglesa "Smith & Co." y luego a una empresa brasileña a esos efectos. Pero la realidad era que existían obstáculos naturales insalvables, siendo necesario para la navegación el dragado y la remoción de toscas: c) aun perdida la guerra contra Buenos Aires, continúa con sus negocios. A través de su suegro don J. Santa Cruz se pone en contacto con el comandante Cuto Bemberg, quien le soluciona el problema de encontrar vapores para sus saladeros y lo conecta comercialmente con La Société Genérale de Commerce Belge (Amberes), que por más de diez años proveerá a sus propiedades de los productos que necesitaba; d) fue también accionista del Ferrocarril Rosario a Córdoba, donde se conoce que compró mil acciones, y e) entre sus más conocidos socios personales estuvieron T. Armstrong, G. Lumb, Mariano Cabrera, A. Lezica, A. Fragueiro, etc. En general, debemos destacar que las décadas del 60 y 70, donde le tocó actuar a Urquiza, fueron tiempos de nuevas ideas, particularmente en lo relacionado con la industria de la carne y del saladero, donde como hemos visto tenía intereses. Ya había ideas y puesta en práctica de incipientes procesos de industrialización, como el extracto de carne.(7) Urquiza y sus finanzas Todas las empresas que fueron reseñadas eran de gran magnitud y por ende necesitadas de financiación. En no pocas oportunidades, por la magnitud de las inversiones que realizaba, Urquiza estuvo necesitado de dinero. De allí su constante relación con bancos y su participación en capitales destinados a ese negocio. En general, en la época en que hablamos, la situación económica en la propia Londres no era buena. Había gran cantidad de quiebras y eran innumerables las letras (8) protestadas provenientes de Brasil. Esto último producto de la baja de un 40% del precio del café y del azúcar brasileños, El más fiel y fuerte apoyo financiero de Urquiza fue el Banco de Londres, Buenos Aires y Río de la Plata. También el más importante en cuanto a solvencia. Nunca dejó de abonar sus cheques o cambiar el papel moneda, ni siquiera en caso de crisis o recesión financiera de Buenos Aires. Su capital declarado llegó a ser de un millón y medio de libras esterlinas (unos 7.500.000 pesos fuertes). Damos a continuación algunos datos del mismo: Este banco fue fundado en 1862. Ya en 1863 firman un acuerdo entre el gerente del banco (Mr. John H. Green) y el representante de Urquiza (don J. Fernau) por medio del cual se estipula que la venta de diversos productos del saladero Santa Cándida serán vendidos por medio del banco y de sus agentes en Amberes. También se establece que los productos vacunos serían comercializados en Londres. Urquiza tuvo cercano contacto con los bancos: a) Comercio de Gualeguay (aparece en 1869, en que se hace cargo del pasivo del Banco Argentino, y desaparece en 1875), y b) Banco Río de la Plata (sus billetes solo son conocidos por los numismáticos). Con estos dos bancos Urquiza realizó operaciones muy importantes. Es muy posible que fuera su principal cliente y quizá accionista de los mismos. Párrafo aparte merecen sus relaciones con el Banco de Mauá. Este se establece en Rosario en 1858y era propiedad del Barón de Mauá. Estuvo autorizado a operar en la emisión de billetes y a operar en depósitos y descuentos. Su capital era de dos millones cuatrocientos mil pesos fuertes, pero del mismo solo se suscribieron 800.000 pesos. Operaba con letras sobre Río de Janeiro, Montevideo, Inglaterra y Francia. Apenas dos meses después de instalado pasó a operar su capital en Buenos Aires (donde el dinero se prestaba a una tasa superior), desvirtuando las intenciones de Urquiza en el sentido de que ese banco estuviese al servicio y desarrollo de la Confederación. Urquiza tuvo también relaciones financieras muy importantes con el Banco Comercial de Rosario. Contaba con su apoyo como mandatario provincial y se le permitió abrir sucursales tanto en Santa Fe como en Paraná (1867). En 1868 el gobierno de Entre Ríos procedió a cerrar sus puertas en toda la provincia"... para verificar notas". No aparece muy claro su "encaje" con la moneda emitida. No poseía cobertura. Importante intervención tuvo en el Banco Argentino de Rosario, fundado en 1866. Fue su accionista y compró 1.000 acciones por valor de cien mil pesos fuertes. Fue su representante en el banco don Mariano Cabral, hombre de su entera confianza. Actuaron como gestores los Sres. José M" Cullen y Pedro Zubelzú (éste último conocido por nosotros por su Mensajería). Ya para 1868 poseía varias sucursales y con el objeto de transformarse en una banca realmente importante se trasladó a Buenos Aires. Formaba parte de su directorio don Bernardo de Irigoyen y fue su gerente don A. Marcó del Pont. El gerente en Rosario era don José Ma Gutiérrez El capital realizado era de 1.135.000 pesos fuertes y tuvo sucursales en Paraná, Gualeguaychú, Diamante, No-goyá, Villa Urquiza, Victoria, etc. El Banco Entrerriano fue autorizado a funcionar en 1863 y abrió sus puertas en marzo de 1864. Urquiza fue su principal accionista. En 1869 compró todas las acciones que pudo, con el objeto de ser presidente del directorio. Tuvo varias sucursales: Victoria, Concepción del Uruguay, etc. Fue el embrión del posterior Banco de Entre Ríos. Cerró sus puertas en 1876. El Banco Paraná inició sus actividades en 1863. Podía emitir billetes y los mismos eran aceptados por el gobierno provincial para el pago de impuestos. Urquiza fue deudor del mismo, al menos por falta de pago de parte de la suscripción de acciones que había hecho. Fue víctima de la crisis que afectó la credibilidad de todos los billetes de bancos de Santa Fe y Entre Ríos, pero logró capear el temporal. Banco Benítez y Cía. Fue fundado en 1868. Actuó en Gualeguaychú. Con motivo de dificultades con los fondos en metálico (cobertura) el gobierno suspendió la conversión de sus billetes. Tuvo entonces una vida efímera. Los Barcos y el Saladero A partir de 1856. el saladero de Urquiza fue visitado por más de trescientos navios. Los más importantes cargaban y descargaban, por razones de calado, en Gualeguaychú. Sin pretender ser exhaustivos, nos parecen los más importantes los siguientes:
1. El general don Justo José de Drquiza fue una de las personalidades
argentinas más relevantes de la segunda mitad del siglo XIX. Siendo
gobernador de Entre Ríos se pronunció contra Rosas en 1851. Al año
siguiente lo derrotó en la batalla de Caseros. Designado Director
Provisorio el 4 de febrero de 1852. fue luego el primer presidente de
la Nación elegido al ser sancionada la Constitución de 1853 (1854-1860).
Fue vicepresidente de su gobierno don Salvador María del Carril. Había
nacido en 1800 y falleció en 1870 asesinado en su Palacio de San José. |
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