Historia y Arqueología Marítima

 

HOME Enganchado en la red de un pesquero Indice  Anecdotas Marineras

 

 

Fuente:CAZ

Durante un Juego de Guerra Interamericano (IAWG) en Valparaíso, en 1988 u 89, intercambiaba impresiones con un submarinista chileno sobre nuestras respectivas vidas en Alemania durante la construcción de los TR1700 argentinos en Emden y los 209 chilenos en Kiel cuando surgió el recuerdo de un penoso accidente.

Un pesquero danés se hundió en el Skagerrak con tres tripulantes, cuando el submarino navegando a su máxima velocidad lo arrastró hacia el fondo al fallar el mecanismo que suelta la red al producirse un enganche.

El submarino aún pertenecía al astillero y para esta prueba había embarcado mi interlocutor, que me contó lo sucedido. Se cometieron imprudencias propias de la premura con que los astilleros cumplen sus programas de pruebas y también puso su grano de arena la fatalidad. Pero no es este el análisis que deseo efectuar, sino relatar que pasó a bordo del submarino y la impresión que sintieron al producirse el accidente.

La corrida a máxima velocidad era de corta duración, en plano 40 m (quilla del Sub) con 100 m de profundidad en la zona, simplemente para verificar algún “Restpunkt” y de pronto sintieron ruido de cables contra el casco y el buque “se chantó” al decir chileno, es decir perdió velocidad de 22 nudos al mínimo de la corredera que quedó marcando un nudo y medio.

El Capitán de pruebas ordenó parar máquinas y en medio de la confusión reinante (confusión y no pánico), el buque comenzó a perder plano a pesar de estar “liviano” para la corrida.

El buque apoyo había dado la conformidad para la prueba y si bien se había cerrado la niebla, no había abordo clara conciencia de lo ocurrido. El submarino se había escorado en un primer momento, perdía plano pero no incontroladamente y unos dos o tres minutos después los llamó el buque apoyo para decirles que un pesquero pedía auxilio porque había visto hundirse a otro que pescaba muy cerca de él. Recién entonces resultó claro lo ocurrido. El submarino llegó a los 60 metros y no descendió más.

Recapitulando, el Sub navegando a 40 metros, enganchó la red del pesquero, lo arrastró y hundió en pocos segundos, perdiendo arrancada, “se chantó”.  Luego ya sin velocidad fue arrastrado hacia el fondo por el pesquero. Cuando el pesquero llegó al fondo, el submarino –liviano – quedó en plano 60 metros, evidentemente enganchado en la red.

Y ahora como se hace para salir de esta situación?

Desenganchar al Sub de la red  les llevó seis horas de maniobra ya que no era posible salir soplando los lastres ni tirando con máquinas. El Capitán de pruebas alemán fue el único que atinó durante el accidente a mirar el girocompás y gracias a ello advirtió que habían dado cuatro vueltas en redondo al engancharse. Entonces se puso a maniobrar con máquinas atrás hasta dar cuatro vueltas en sentido contrario y allí, dando atrás y adelante pudo quedar finalmente libre.

Resultó evidente la calma del Capitán durante la emergencia y lo útil que resulta observar los instrumentos cuando una situación no es clara. Sin ese dato concreto de los giros que dio el Sub, la maniobra hubiera requerido el apoyo de otros medios.

Al llegar a superficie se les ordenó ocupar una cuadrícula para la búsqueda de los pescadores desaparecidos. Una fragata inglesa había asumido el control de la búsqueda (la “rebusca” como dicen los chilenos) en la que participaban ya 43 unidades entre pesqueros, buques de guerra, el buque apoyo y el propio submarino. Murieron todos los tripulantes del pequeño pesquero. El submarino regresó a puerto con marcas de cables alrededor de toda la vela.

 Carlos  A. Zavalla

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar