Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

EL GRINGO “ALEMAN”

Provista por: Ricardo Cornejo  Fecha:17-07-2007

PEQUEÑAS HISTORIAS MARINERAS (ubicacion en el tiempo: decada del 60)

 Apareció un día en nuestra oficina con un memorando donde se informaba la incorporación de esta persona al grupo técnico de inspectores de inventarios (luego patrimonio), llamo la atención ya que los puestos estaban cubiertos. Maquinas, sumbo de la Armada, grifo submarinista, un maestro en lo suyo, Cubierta, sumbo de la Armada, un gran profesor (salvo en las anécdotas de los dos viajes en la Sarmiento)

Cámara, sumbo de la Armada, Cocina, sumbo de la Armada, electricidad (chispita?) sumbo de la Armada, Ayudantes administrativos, 2 sumbos de la Armada, Jefe, o casualidad, sumbo de la Armada, personal que no era ex – ARA, encargado de cubierta, un español profesor en materiales navales y colaborador en España del diccionario náutico naval (perdón por mi ego, como no iba a salir bueno…) ah…y yo, Radio Operador como inspector de comunicaciones. Entonces, donde entraba este personaje.

Teléfono del Jefe a la superioridad (y que superioridad, de la mas alta jerarquía de la Armada), lo que escuchábamos fuera de la oficina, si señor, si señor,  si señor….ejem.

Y ahí se invento un cargo nuevo que era “control de averías, cartas náuticas, y etc”, a todo esto se nos reunió para comentar que las “altas autoridades de la Empresa habían designado a esta persona por las condiciones y conocimientos navales, que era un ex – oficial del Graf Spee y que como tal debíamos tratarlo.

Gallardo, serio, duro como una roca se nos presento uno a uno, y con esa gallardía marcial que los distinguía nos saludo, dejándonos con la mano extendida con tacos juntos y una caída de cabeza. Un idioma que si hoy llamamos al brasileño argentino “portuñol” al de el deberíamos encuadrarlo en un “ale ñol tano” una mezcla de ese tipo.

Y era verdad, sabia y mucho. Su primer trabajo fue ir a una barcaza que transportaba canto rodado y arena, pensamos que haría? y que traería escrito, lo esperábamos para el cachetazo. Se presenta y en su media lengua dijo, “traer trabajo, dar maquina escribir pasar en limpio”. Cuando termino, un trabajo de primera, en un excelente castellano, sin errores (que mas de uno envidio) y así fue nuestro inseparable “Kameraden”.  Al mes de incorporarse ya comía los asados junto a nosotros, nos costo mucho hacerle tomar mate, pero se hizo adictivo al mate cocido. Al principio un poco parco y solitario, y tambien avergonzado por un problema facial (cáncer de piel) que trataba de ocultar con maquillaje, pero como dije, al poco tiempo era uno mas de nosotros. 

Ah… la anécdota?

Bue… Un día aparece el gringo, saltando como los chicos a la cuerda, insultando, perdón…puta parrrriós , ufa, ufa, algo en alemán que no entendíamos, y currracha, curracha, y seguia saltando. De tras aparece un cocinero ( en otra había contado que teníamos un hermoso comedor para 200 personas?), cuchillo de cocina en mano, otro gringo, Croata, que no quería a los alemanes. Chau gringo, dijimos, pero no era lo que pensábamos. Y el cocinero nos dio la explicación, “el alemán estaba comiendo  un churrasco con ensalada y entre medio de esta había una cucaracha, y solo encontramos la mitad, así que el Deutsch se trago la otra parte”….!!!!

Otra del Aleman:

Luego de unos años y gracias  a un dinero que le enviaron del extranjero(¿) y en sociedad con otro paisano, abrió un restobar alemán en la zona de Palermo (mas o menos) al que le pusieron de nombre “Selva Negra” (es muy probable que algunos foristas lo hayan conocido y por ende al personaje que recuerdo). Por supuesto, invitación para la inauguración (para eso éramos sus compañeros y amigos). Todos a la fiesta, porque como buenos marinos pensábamos comer y bajarle la bodega, claro que también iba el personal administrativo, junto con el técnico y muchos con las respectivas esposas, y si, le bajamos la bodega. Ya de madrugada, cuando decidimos irnos para nuestros hogares pedimos al mozo que llamara al anfitrión para saludarlo y agradecerle, y no, no vino con el alemán, vino con…..”la cuenta”. Casi nos morimos,  pagamos y salimos llorando y acordándonos de toda la familia alemana. El día lunes fue el encuentro con nuestro “compañero” obviamente le preguntamos si había alguna equivocación del mozo, a lo que nos respondió “la invitación era para una ronda, lo demás se paga”, Ja, ja, era buen marino, no tonto, y muy bien aporteñado.

 Herr Kameraden: A donde te encuentres, quizá con tus pares del Graf Spee, mi respeto.

A don EDUARD BOVE, Oficial de la Marina de Guerra Alemana, gran compañero y amigo.

 Ricardo Cornejo

 

 

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