Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

Autor: Alfredo Cecchini

Indice  Anecdotas Marineras

OTRO MUNDO

 

La ciudad de Manaos , en lo profundo del estado de Amazonas , junto al encuentro del río  Negro (nombre justo) y el Amazonas , es digna de verse; los ojos está ocupados y felices , pero el resto del cuerpo no opina lo mismo. El calor húmedo es como una mortaja pegajosa que dificulta la oxigenación . Las turistas pueden  sufrir en "esos días" más de lo habitual. En el puerto bajo un techo sostenido por cuatro postes, unos matarifes se apresuran a destripar los animales recién llegados para despacharlos antes que la canícula los descomponga. Las partes descartadas las arrojan por sobre el hombro . Van a parar al muelle o al agua ; lo mismo da.

En lugar de cartoneros , aquí de las sobras se ocupa un escuadrón uniformado aunque poco disciplinado . Los distingue el pelaje negro y la cabeza amarilla.; es el URUBÚ de la SELVA o , para  los entendidos : CATHARTES AURA . El aura gallipavo se alimenta casi exclusivamente de caRroña . Localiza los cadáveres con su aguda visión y su sentido del olfato, volando a una  altura suficientemente baja para detectar los gases producidos por los inicios del proceso de descomposición de los animales muertos.

Caminando tranquilamente por la calle no es raro ver un aparato de estos descendiendo para limpiar alguna basura . Y a esta ciudad , donde en los 60 no había clase media ni la alegría típica del estilo carioca y del samba , nos trajo ( es un decir , en realidad lo trajimos nosotros ) el Capitán Daniel M.  Confieso que no puedo imaginar en que clase de Escuela de Náutica estudió nuestro Comandante. Lo que es seguro es que no frecuentó la del conde Chikoff.

El agente marítimo era persona de una gentileza extrema y nos invitó a pasar el domingo de camping en su quinta.  Daniel bebió cachaça hasta que se le fundieron las pocas neuronas disponibles.  Luego entró en el vestuario de madera que había junto a la pileta , fue a un rincón y lo regó de orina. El 1er.Oficial y yo , segundo , dijimos : cartón lleno, nos vamos ! El que salió a defenderlo fue nuestro huésped  : " É  COMPREENSIVEL....MUITOS DIAS DE NAVEGAÇAO ."  ¿ CÓMO ? 

En la película "El Motín del Caine" el conflicto entre la lealtad al superior y la seguridad de todos , no termina de resolverse , ya que los amotinados son absueltos pero su propio abogado les enrostra no haber respetado las muchas singladuras del Capitán Queeg .

Mi lectura es : el que está al mando en cualquier sitio, debe dar el ejemplo. Si no lo hace , allá él, por muy veterano que sea. Sigo el relato :  A la noche siguiente a los sucesos bochornosos mencionados , toda la oficialidad fue invitada a la sede de un club deportivo paquete. Felices de concurrir sin la compañía de nuestra bestia negra , nos ubicamos en un par de las mesas que rodeaban la pileta olímpica. Música suave de fondo, damas y jóvenes de buen ver, bebidas frescas ...¿Qué más se podía pedir ? Pues sí, tuvimos más ... Una nenita , mientras jugaba con otras de su edad,  cayó al agua dando un grito. Nuestro 2º maquinista , un ex-suboficial de la Armada , probando que no se pasa por cierta instrucción en vano, sin quitarse ni el reloj se zambullo y en segundos la tenía sentada en el borde.

Luego se retiró para cambiarse  entre los aplausos de todos los presentes.  Íbamos mejorando el puntaje. Finalmente llegó la noche de la zarpada. Para entonces ya estaba claro que el Cap y el suscripto éramos totalmente incompatibles. Todos en puestos de maniobra. 1er Oficial a proa , 3º junto al Capitán en el Puente , yo a popa . Teniendo en cuenta que la latitud de Manaos era casi junto al Ecuador , se justificaba que en popa tuviéramos realmente un toldo, de manera que se escuchaban las órdenes pero permanecíamos invisibles para los ocupantes del Puente.

A pocos metros aguas abajo había lo que podríamos llamar una enorme villa miseria flotante, formado por pequeñas embarcaciones .Y entonces empezó otro sainete .  Primero aligeramos cabos y por fin se oyó :  "LARGA TODO " . El buque por efecto de la corriente se fue separando del muelle y retrocediendo. Avisé : "LIBRE LA HÉLICE "  pero el motor no quiso arrancar. Y nuestro Comandante se puso como loco porque avanzábamos lento pero seguro sobre la villa flotante. 

"PASEN LOS CABOS OTRA VEZ !"      ¿ QUÉ ERA  ...UN COWBOY PARA ENLAZAR UNA INALCANZABLE BITA ?

 Protegido en la toldilla , al menos me evitaba tener que contestarle mientras se lo llevaba el demonio.  Ni siquiera intentó fondear . Por suerte para los infelices villeros , el motor arrancó y iniciamos el regreso a la voz del práctico. En resumen, todos necesitamos capitanes con las luces prendidas ; si además es un tipo educado, culto, mejor , pero lo esencial es la confianza en su capacidad profesional. Si no, es prudente firmar el rol y mandarse a mudar.

A,C.

 

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