Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

Autor: Alfredo Cecchini

Indice  Anecdotas Marineras

Episodios de Guerra: Un barco Q en 1917

 

DESAGRADABLE SORPRESA A VELA!

Al estallar la Primera Guerra Mundial los barcos a vela habían pasado a ser rarezas entre los buques de combate británicos. Pera la misma improbabilidad que uno de éstos se convirtiese en un barco de guerra, hizo de estos navíos una presa irresistible de los submarinos alemanes. Y fue por ello que fueron los candidatos más probables para convertirse en "buques Q" de la Armada Real.

Los "buque Q" fue una manera secreta de los británicos, recién se reconoció su existencia en 1918, de combatir a los submarinos alemanes. Se trataba de viejos cargueros o de veleros, con poderosa artillería escondida tras mamparos u oculta sobre cubierta y cargados generalmente con madera en sus bodegas, para resistir sin hundirse rápidamente los embates del cañón del submarino, empleado generalmente para ahorrar los escasos y costosos torpedos.

El más conocido de estas "tramperas" a vela fue la goleta de tres palos Prize, que al mando del capitán W.E.Sanders conquistó su fama en un solo encuentro.

A últimas horas del 30 de abril de 1917, en las afueras de la costa sudoeste de Irlanda, atrajo la atención del comandante del submarino germano U-93, quién tenía el extraño nombre de barón Spiegel von und zu Peckelsheim.  El submarino tenía 72 metros de eslora y 18 torpedos y venía de hundir 11 cargueros, regresando a casa su comandante para ver correr sus caballos en las carreras de Berlín.

Naturalmente, se detuvo para atacar en superficie a la goleta. Pero en una maniobra ejecutada a la perfección, el barco Q consiguió poner al submarino al alcance de su oculta artillería. Inmediatamente se desprendió de su disfraz, hizó la bandera blanca con la Cruz de San Jorge y le soltó una andanada de proyectiles.

Cuando el humo se despejó, el submarino se había desvanecido, pero se avistó al barón Spiegel y a dos de sus tripulantes nadando en el lugar donde éste había estado. Después de sacarlos del mar, los llevaron prisioneros a Inglaterra.

El barón, tenía modales adecuados a su antiguo título de nobleza y ya en prisión no perdió ni un segundo en ponerse a escribir a los familiares de sus perdidos tripulantes...  solo para enterarse posteriormente que la mayoría de ellos había regresado a casa sanos y salvos!

Resultó que el U-93, ante el ataque había alcanzado a sumergirse en parte, pero antes el barón, que estaba en la torreta y otros dos tripulantes de la dotación del cañón, fueran lanzados al agua por las explosiones de las granadas inglesas.

El fuego del Prize le había arrancado al submarino la torreta, abierto ocho agujeros en el casco y matado a dos tripulantes, pero no obstante el submarino había huído en la creciente oscuridad, logrando realizar una peligrosa travesía en superficie de 2000 millas para regresar a la patria, donde tras una jubilosa recepción, fue reparado y equipado para ulteriores servicios... con otro comandante!

 

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