Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

Autor: Alfredo Cecchini

Indice  Anecdotas Marineras

UN HOMBRE DE FE

 

 La llegada del Papa Francisco a Río de Janeiro reflotó el recuerdo de un hombre de fe.

Allá por 1963 , luego de arrastrar por años mi hipertiroidismo con medicación por temor al bisturí y más aún , a quedar hecho un zombi , fui al consultorio de un especialista . "EN SU CASO LO APROPIADO ES INICIAR  TRATAMIENTO CON IODO 131 ( o sea radioctivo)."

Le di las gracias , pagué y decidí consultar con un médico clínico muy destacado.  " A SU EDAD , NO HAGA ESO . OPÉRESE Y VA A QUEDAR MUY BIEN .LA CLAVE PARA UNA CIRUGÍA  DE TIROIDES EXITOSA, ES NO DEJAR CASI NADA "

Le hice caso. Flor de tajo horizontal en la base de la garganta . Para no quedar como Frankenstein, en lugar de puntos , cerraron la herida con unos clips de metal. Impresionante , pero tapados con una tela adhesiva.

El día que el cirujano me los quitó con un alicate , le expliqué que mi buque estaba por zarpar ; que no me convenía quedarme sin trabajar tanto tiempo como sería si me perdía ese viaje. "¿ ADÓNDE VAN ?" "A BRASIL ."
" AH ...SAMBA ...GAROTAS ....BUENO CECCHINI, VAYA NOMÁS ."

Así que avisé que estaba disponible para embarcar como 1er. oficial. Destino : MACEIÓ , bien al nordeste . En el sur llaman despectivamente "cabeça chata " a los habitantes del norte, algo que entre nosotros se replica con eso de "cabecitas " . La hago corta : fondeamos en el antepuerto . Caramba, vino el práctico para que le firmaran la papeleta ; él era el encargado de fondear los barcos.  Mil disculpas.

Al día siguiente amarramos . Hacía un calor que rajaba la tierra . Mi uniforme era short ,ojotas y una tira de gasa en el cuello .  En cualquier puerto , si hay un tripulante que mantiene mucho contacto con la gente del lugar , es el 1er.Oficial. A cada rato alguien preguntaba por el  " INMEDIATO ".  Todo el mundo andaba de short y ojotas ...¿entonces? Entonces agregaban : " E AQUELE DO COLARINHO BRANCO "      Con la franjita blanca en el cuello , no me podía esconder.

Una tarde era tanto el calor que siestear resultaba imposible.   El guardia de planchada me avisa que preguntaban por mí .   El buque no operaba por ser domingo para no pagar extras. Maldición ! ¿Quién era capaz  de desafiar esa canícula infernal ?

Era un cura de mediana edad . La sotana raída, remendada, polvorienta .Me dijo que tenía chicos a su cargo ; si le podíamos dar comida. La mirada transparente, sin falsía. Con tiroide o sin ella , sentí una indignación que me subía , un bronca intensa.  Como un flash pensé en el boato , el lujo ostentoso del Vaticano e hice una pregunta torpe : "¿ POR QUÉ NO PIDE AYUDA A ROMA ?"

Sacudió la cabeza con un gesto de desaliento.  Tenía que arreglarse como podía . Me contó de la iglesia  de madera ...de los chicos que no paraban de llegar. Se expresaba como una persona educada . Hice abrir la despensa por el Ayte.Cocina y le llenamos un gran bolso que traía colgado del hombro. Agradeció humilde y se marchó.  Esa tarde conocí a un hombre de fe ; más que eso, a un santo que no necesitaba hacer milagros. Su propia vida , era un milagro.

Cada vez que lo recuerdo, la autoestima se me cae como un piano  .
A.C.

 

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