Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

Autor: Alfredo Cecchini

Indice  Anecdotas Marineras

PAÑOL DE LOS RECUERDOS

 

Recorro el pañol de los recuerdos....ya casi no queda nada. Si hoy me preguntan si termino con mis relatos , ´la respuesta es afirmativa. Quedan ​( los acabo de contar en "borradores )​ cuatro relatos barqueros a compartir con los foristas ; el resto de mis memorias es "CONFIDENTIAL "

No puedo olvidar aquel día que en plaza Once bajaba la escalera para tomar el subte A hasta  Perú caminar dos cuadras y llegar al Colegio Nacional Buenos Aires , ex-Colegio Real de San Carlos . donde cursaba 1er.año. Iba correctamente vestido : camisa, corbata, saco , medias tres cuartos, zapatos y pantalón hasta la rodilla .​

 Un hombre con el que me crucé me reprendió :  "PONETE LOS LARGOS , PIBE " Para mí fue un shock.  Reclamé a mi madre la inmediata compra de un traje . Salió del paso adquiriendo uno "flor ​ de ceibo ,  lo que hoy sería un "traje para todos y todas ", que ​​complementé con un blindaje anímico : No aceptaría más humillaciones.​  A partir de ahí fui otra persona , un tipo adicto a andar por la cornisa, por la cuerda floja o como quieran llamarlo. Imprudente, combativo, loco.

Para ir a la pileta debíamos usar malla enteriza negra. Un mañana el profesor de natación me indicó que tenía un  ​bretel mal colocado ; que lo corrigiera. ​  Entré en la pileta , me quité la malla y me la puse bien. Me echó . A la tarde u celador me vino a buscar a aula. Estaba suspendido.

Por casualidad me encontraba parado junto al cordón ​de la amplia vereda ​frente al colegio , ​cuando e​l profe salió. Me miró y entonces ​ lo insulté en silencio,​  pero con articulación inconfundible, como Maradona en el Mundial de Italia. Era ciego o hizo como que no veía ​.  Me conseguí un certificado médico y no fui más a la pileta.

La materia taquigrafía no era de promoción. Nunca aprendí una jota aunque un compañero me reconoció que le ​sirvió ​de mucho . En las pruebas mi hoja era un desastre y el profesor me tomó tal fastidio que un tarde me espetó : "VEA CECCHINI ,   ESTÁN FILMANDO UNA COMEDIA LLAMADA ---SE NECESITA UN HOMBRE CON CARA DE INFELIZ " ( un film con Augusto Codecá ) ¿POR QUÉ NO APROVECHA Y SE OFRECE ?

Gran jolgorio en el aula . Si le contestaba , perdía.   Terminada la clase , pedí hablar con el vice-rector . Yo no era ningún lumpen , figuraba en el cuadro de honor del turno tarde. Le conté al Vice lo que había pasado . Mejor imposible : me eximió de seguir concurriendo a taquigrafía ​ y al secretario del colegio que era el susodicho profesor le tocó un rapapolvo. 

Cuando ingresé a la ENN ya era un adicto a la transgresión.  ¿Qué hacer con la absurda costumbre de hacer des​filar a los cadetes dos veces al año ,​  como fuerza activa y como reservistas. ?  Una sola vez desfilé y casi hago con la culata del fusil un agujero en el uniforme naval. Dije, basta para mí y nunca más me pescaron. Una madrugada volvía con dos compañeros de una festichola , íbamos haciendo bromas y riendo.. Pasamos junto a un par de tipo derrumbados en un umbral. A llegar a Austria y Avda.Santa Fe , esos  ​crotos ​nos encararon . Ellos borrachos , nosotros ebrios. ​Imagino que pensaron que chacoteábamos a costa de ellos ​Uno directamente me tiró un piquete de ojos que si no lo eludo ​ esa misma noche termina mi vida de futuro marino.

Me clavó las uñas en los pómulos y recibió una patada en el estómago que lo sentó en la vereda . Justo ahí sentimos la frenada de un patrullero de la PFA. Pensaron que lo estábamos matando .  Lo subieron al auto.

A nosotros nos ordenaron caminar y entregarnos en la seccional. No dormimos la mona en un celda gracias a que ​uno mostró un carné de la Prefectura con uniforme . Y el lunes a la Escuela con anteojos negros. Ya como oficial de la M​arina ​M​ercante​ me dejé una barba candado.  Un día en Rotterdam volvía  ​apurado de dar ​una vuelta por la ciudad cuando para ahorrar camino se me ocurrió ​​ cruzar por un enorme galpón donde sentados en largos bancos almorzaban ciento y pico estibadores.  Estaba en eso, cuando por sobre el murmullo de conversaciones y ruido  de vajilla escuché claramente un "  MMEEEE "​.

¿ Qué haría en tal caso una persona sensata ?   Ignorarlos, hacer de cuenta que va pensando en otra cosa . O reírse y saludarlos a todos .  Pues no , giré 90 grados para que me vieran bien , me tomé la  entrepierna ​ con las dos manos y la sacudí . En esos bancos sobraban forzudos que me podían aplastar como a una cucaracha. Tuve suerte , probablemente más de la que merecía : los holandeses atronaron el lugar con sus carcajadas. Les ​había hecho gracia.  Al llegar al buque en lugar de alivio sentía bronca. 

 Y así continuó mi vida a bordo , sin esquivar el bulto, sin complacer, sin perdonar  ; siempre apostando fuerte porque lo llevaba impreso en el ADN o porque me avergonzaron cuando  a los trece años ​​iba de ​pantalón corto.

Bueno, el próximo relato lo escribí con una lapicera cargada de rencor.​.Corresponde al año del Señor  1956.-  ¿ Y este qué era ? . No , este era un simple precalentamiento.

A.C.

 

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