Historia y Arqueología Marítima

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Indice  Anecdotas Marineras

Anecdotas y Tradiciones Navales

En el GC Pueyrredon

Fuente: A. Cecchini

El año 1949 cerró con diversos sucesos difíciles de olvidar:      el hundimiento del ARA  Fournier  en aguas chilenas , con pérdida total de su tripulación. Se decretó duelo nacional y la E.N. de Náutica canceló la fiesta del cadete.  Nuestro Jefe de Estudios ordenó que un grupo numeroso de alumnos de  los diferentes años , embarcaran en el Guardacostas Gral.Pueyrredón durante una semana como ejercicio práctico.  Nada de valijas; a cada uno le tocó una bolsa marinera de lona , que resultaron muy útiles .El viaje fue corto; zarpamos de Dársena A y fondeamos en la Rada.

    Para la oficialidad éramos un incordio, pero nos toleraron lo mejor posible. Dormíamos en un sollado super caluroso y para higienizarnos, disponíamos de un baño colectivo . Cerca nuestro, había una ducha para oficiales poco  frecuentada. Por eso un par de vivos comenzaron a usarla. Una tarde , uno de ellos se encontró la puerta cerrada y exclamó : "ABRÍ , CHE ...DEJAME ENTRAR "  " N0 ... NO ME QUIERO BAÑAR CON VOS "  " DALE, SALAME , ABRIME ANTES QUE VENGA UN OFICHE "

Ante tanta insistencia ,la puerta se abrió ; era un guardiamarina .  El "vivo" antes de bañarse tuvo que ranspirar bastante haciendo lo que en algunos países llaman curiosamente lagartijas. Aparte de eso , el único ejercicio que hicimos fue uno de botes. Se arriaron un par de ellos, nos deslizamos por los cáñamos , salimos a remar. Punto.

Yo ,con 18 años y  como parte del grupo más moderno , temía ser víctima de bromas, aprietes and so forth .  A  la noche durmiendo en coys , la cosa se ponía fea;  había corte de bolinas , gritos, insultos, etc. Por suerte un oficial que conocía a mi hermano , arregló a mi pedido , para que cada noche me aceptaran como voluntario para hacer de "imaginaria".  Me daban un cinturón tipo colimba con una bayoneta .

En la empuñadura , calzaba un rollo de papel higiénico .  Santo remedio, nadie se metió conmigo. ¿Y de día ?  Pues me dormía una buena siesta escondido en el cañón de proa; nadie me fue a buscar.

Aunque no se crea , me pasé la semana sin probar la comida de a bordo. Me arreglé con mate cocido ,  una lata de duraznos en almibar y alguna manzana que pesqué por ahí.  Mis raciones de mortadela, queso de cerdo, tumba , etc, las donaba almuerzo y cena a los valientes que nunca faltan. Por cierto, eran tipos más antiguos que me retribuían con miradas rencorosas.  Miento...un fin de semana hubo, felizmente, pizza.   La última noche , famélico y agotado , la pasé durmiendo en cubierta , bajo las estrellas.

Regresamos . En mi casa , comí un bocado, me fui a la cama y en 30 horas sólo me levanté para orinar.

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