Historia y Arqueología Marítima

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Confesión

Fuente: A. Cecchini 2013

Tarde o temprano no es raro que a uno lo asalte el deseo de confesar.  La lista de fallos es larga , pero la mayoría afecta a otros y debe silenciarse.    Evoco una noche espléndida en medio del Atlántico navegando solitarios y tranquilos.

La luna alumbra las cubiertas y los botes . Una velada ideal para acodarse en la borda  junto a una pasajera y  encandilarla con el uniforme blanco.   Pero no es posible. Primero porque no se permite . Segundo, porque estoy de uniforme azul pizarra en guardia de 2000 a 2400 , acompañado por un cadete de la ENN y dos marineros que se turnarían en el timón , si no fuera que navegamos con piloto automático.

Se charla, se comenta , mientras el repetidor del girocompás mantiene un pausado repicar. Y entonces , justo entonces , corriendo la cortina que nos mantiene a oscuras , aparece el Comisario Gubernativo Italiano .  No tengo nada contra los italianos, basta ver mi apellido...

Pero este tipo no tenía una  a favor; en lugar de cumplir con su misión de atender , aconsejar y ayudar en todo lo posible a sus conciudadanos, la mayoría de los cuales no la pasaban bien cuando el piso se les movía, se dedicaba a espiar a tripulantes y pasajeros por igual, a llevar y traer chismes. La esposa era todavía peor. Se internaba en los pasillos de oficiales , hasta  que un 4º Oficial de Máquinas dejó abierta la puerta de la ducha. No la vimos más. ¡Gracias, Chaiteli !

Con este plomo en el Puente la cosa pintaba mal , pero por suerte surgió una luz , no al final  del túnel, sino en la proa . Y en mi cabeza un plan . Desconecté el piloto automático y un timonel italiano tomó el timón.     "MANTENGA EL MISMO RUMBO "   Llevábamos una buena velocidad de manera que la luz se fue agrandando ; era la luz de alcance de un barco que avanzaba lento al mismo rumbo que nosotros.  Mi idea era asustarlo un poco al visitante molesto, pero la cosa resultó mejor de lo previsto. El tipo creyó que el otro buque venía de vuelta encontrada.    Que éramos ( el cadete y yo) dos pibes irresponsables. 

Esa popa se aproximaba inexorable. El tipo arrugaba visiblemente.  Le preguntó al timonel: "MA   .....QUE COSA FANNO QUESTI RAGAZZI ?...¿ GIOCANO ? El timonel, impasible , no le contestó.  Por fin cuando estuvimos muy cerca , al tipo le sopló la seguridad y se puso a gritar : " VOI SIETE PAZZI ...PER DIO...NON E POSSIBILE...COME L'ANDREA DORIA" Claro , cómo no tener presente ese naufragio ocurrido pocos meses antes .

Salió corriendo escalera abajo, mientras nosotros nos carcajeábamos. No sé si hizo a tiempo de  cambiarse los calzoncillos antes de que la suciedad le llegara a los zapatos. Caímos a estribor, nos apartamos unos 300 metros de nuestro compañero de ruta y lo dejamos atrás sin problemas. Debía ser una palangana.

¿Fui demasiado cruel ?  ¿Obré con imprudencia ? Menos pregunta Dios y perdona. A.Cecchini
 

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