Historia y Arqueología Marítima

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Indice  Anecdotas Marineras

Anecdotas y Tradiciones Navales

PIPER

Provista por J.C. Carion , Ag. 2007

Piper

 A  Pepe le gustaban los perros.

   En su casa de Castelar tenía un Collie enano que le habían regalado en un puerto americano por venir fallado.

  El Pepe Gutierrez Haedo era un tipo macanudo. No había uno en el buque que no se sintiera motivado cuando el andaba de Primero o Capitán.    Era el tipo justo en el lugar justo. Y ademas le gustaban los perros.

   Pero con "Piper" fue mucho más. Apenas se vieron fué como si  el destino  les hubiera   preparado   ese instante. Y eso que Piper no era  un  perro  cualquiera. No.

   “ Piper” era un Basset Hound del Jefe de la Mision  Naval  Argentina en

Londres ya hace más de treinta y pico de  años. Así que no fue sorpresa verlo viajar en el asiento trasero de un jeep conducido por dos suboficiales y con una semejante caja de provisiones al lado. 

      El lugar de embarque fue Swansea, un puerto al sur de Inglaterra y “Piper” venía de Londres muy serio en su fotografía de pasaporte y en la nota de presentacion ante el Capitán del “Mendoza”; Gutierrez Haedo. 

 Pepe no tuvo ni un segundo de duda. Piper viajaría en el mejor camarote de ese viejo carguero: el  del Capitan!

  Y esa noche rumbo a Bilbao el Piper durmió tan largo como era en la alfombra del dormitorio y un poco después en un felpudo a los pies de la cama, asi como en "Beau Geste". 

Piper se hizo marino tan solo embarcar. No había rolido, ni mal tiempo. Subia y bajaba por las escaleras y visitaba todos los pañoles y comedores.  

En Bilbao lo sacó por primera vez a pasear. Mientras  Pepe  tomaba  una  cerveza en un bar de Santurce, el  Piper  le tironeaba de los cordones de los zapatos. 

 Pero a medida que el viaje progresaba hacia Buenos Aires comenzamos a notar algo insólito. El Piper estaba cada vez más rozagante y con el pelo brillante, pero desde la salida de Inglaterra no habia probado bocado. Y eso que todos los días Pepe le abría alguna de las conservas que habían sido su equipaje al embarcar.   

 Eran multicolores latas con apetecibles manjares ilustrados en el envase. Carnes, pescados, verduras, todos concentrados y con gusto incorporado. 

Hubo que seguirlo en sus viajes hacia las profundidades del buque. Y lo sor-prendimos cuando pasaba del comedor de marineros al de foguistas relamiendose   el   hocico

Piper se había hecho un adicto al bife a la plancha barquero y cuando terminaba en un comedor se iba al otro donde ya lo esperaban con el descarte. Quizás el único tripulante contento con el menu fijo, diario y permanente de bife. 

Y con la comida fina y nutritiva  intocada, Piper llegó rozagante a Buenos Aires. Lo entregué yo, Pepe me pidió que lo hiciera. No le gustaban las despedidas. 

Me contaron que Pepe ha muerto. Ojalá se haya reencontrado con Piper en algún bar de Santurce.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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