Historia y Arqueología Marítima

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Anecdotas y Tradiciones Navales

PILOTO DE ARACAJU

Enviado por Juan Carlos Carrion 03-07-2007

Autor: "Filastica Amarrada"

Muchos hombres de mar protagonizaron, gozaron y adquirieron una peculiar filosofía de vida a través de estos: Los viajes a Brasil.

Pero pocos marinos presenciaran la que ocurría, insólitamente en un puerto brasileño, allá por la década del '60.

Navegando por el NE del Brasil, el B/M  Navemar, con cargamento de trigo, recalaba en proximidades de Aracaju, Sergipe. El Capitán y sus oficiales jamás habían estado en ese ignoto puerto y por ello se sentian atraidos. Tenían esos hombres la sensación de ser descubridores y hacia alli enfilaron ansiosos de conquistarlo, cumplir su cometido y de paso, cañazo, recorrer esas tierras de gentes bullangueras... tierra de rosas y de mozas, apaixoadas garotas.

Informados que el Práctico esperaría a determinada hora, por marea, detrás de la barra, lo hacen con expectativa aproximándose en tiempo y rumbo adecuados, ignorando el paso, solamente visto en cartas y derroteros. Ansiedad y observación unánime con prismáticos. La línea de rompientes debía ser transpuesta, pero ¿donde y como? Solo se divisaba al Piloto detrás de ella, montado en la proa de un bote efectuando señales con la bandera "H", llevándola a estribor o babor para los necesarios y pequeños cambios de rumbo y hacerlo asi, pasar por el acceso, justa canaleta con rompimientos amenazantes a ambas bandas... genial, lo telepiloteaba con señales.

Franqueada la barra atraca su bote, encaramandose por la escala de gato, gesticulando y explicando la imposibilidad de salir mar afuera con esa precaria chalana. El hombre bautizado "John Peixe", por algun tripulante humorista, aparentaba unos 35 años, el torso desnudo, tostado y flaco ostentaba estrafalaria indumentaria jamás usada en los anales del practicaje: short raido y sucio con ojotas en los pies; lucía alguna cicatriz en una cara que, mas que la de un "peixe", parecía la del pájaro loco, por su nariz puntuda; ¿las actitudes? por demás brasileñas, llenas de rítmica gracia.

Ya con el barco en el "cais" asignado, una larga estadia cubrió descarga y carga, matizada con divertidas anecdotas, nuevas vivencias e imborrables recuerdos. Alistado para zarpar aparece a bordo el mismo Piloto y se inicia el viaje hacia fuera del puerto... flotando en el puente una sutil ironia de burlones e interrogantes miradas de como desembarcaria, al comprobar que el bote iba quedando detrás de la barra y el barco continuaba proa afuera atravesandola bajo su asesoramiento. De pronto lo insólito, lo inesperado: John Peixe se despide con un estentoreo: "jComandante, prazer!" seguido de un efusivo apretón de manos a los oficiales y de un ágil salto e impecable palomita, se zambulle en el mar, emergiendo alegre con brazo en alto y estentoreo jAdeus! Le siguieron las grandes notables brazadas para alcanzar a nado el bo­te que aguardaba detrás de las rompientes.

¡inedito!, "for export".

Los que vivieron este singular episodio, lo recordaran aun con asombro, pero aquellos que no, experimentaran incredulidad, hilaridad o sorpresa por ese acto inusual, en aguas de tiburones, dejando anonadado a mas de uno, de este osado personaje, ciudadano sergipeño, Piloto de Aracaju.       

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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