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LA PELOTA

Provista por: JC Carrion   Fecha: Marzo del 2008

Historia real. No recuerdo si todavía era la Administradora la "Compañia de Docas de Santos".-

La pelota era italiana. De cuero fino con gajos de estilo antiguo. Válvula interior y varios sellos que hablaban de sus valores futboleros. Alguien de la tripulación la había traido en un viaje anterior y quedó en el pañol de cubierta junto a latas de pintura y bolsas de estopa. 

El “Resero” no era de jugar mucho al futbol. En los últimos tiempos su Armadora FANU lo tenía como bola sin manija yendo al Norte para hacer el triángulo o en la costa brasilera.  Esta era la situación ahora. Un completo de maiz para Santos y al terminar operaciones ,bananas para Buenos Aires. El maiz de un modo u otro no era dificil de entender en un “Liberty” en la década del 50; bodegas amplias, navegación corta y descarga en el Armazen 18 de Santos a camiones y gabarras. Pero las bananas… Solo a algún genio se le podía ocurrir que en pleno verano, en un buque sin ventilación y que tardaba mas de una semana en llegar de vuelta se podían estibar cachos y mas cachos sin que se madurasen a ritmo de microondas. 

Pero ese sabado al mediodia, esperando  que pasara el fin de semana sin estibadores en el muelle, un galpón de techo alto con ventanales sucios y viejos, la pelota rodaba entre los pies del tercer oficial y varios tripulantes.

 Ni técnica ni precisión , solo ganas de correr de ese grupo de pataduras, y con dos columnnas del tinglado de “Docas de Santos” como improvisados postes.

Y en un instante la tragedia. Un disparo certero termina con la existencia de los vidrios de una ventana.  

Y la pelota quedó sola.

No sola, en realidad, sino bajo el brazo del tercer oficial que azorado contemplaba como sus compañeros de juegos, sin ningun remordimiento, lo dejaban solo y sola ante el acercarse de un jeep de la Policia Portuaria.

 El dialogo fue de sordos y aunque el oficial prometía pagar de su bolsillo los gastos ocasionados los policias insistían en saber cual había sido el origen de la rotura.

La pelota.

Y entonces el veredicto. Si la pelota era el motivo de su intervención se debía proceder a su detención, posiblemente para interrogarla vaya a saber en que oscura mazmorra  de las Docas.

-A bola fica presa!

 Esa fue la expresión policial. Nada de “femenina o masculino”, no, nada. En claro portugués, la culpable en cana. 

La pelota indiferente a su destino continuaba bajo el brazo del tercero sin saber que este ya poseía una faca para sacrificarla si fuese menester. El cuchillazo antes que la deshonra a manos paulistas.

 Y alli fueron el jeep, los policiales, el tercero y la pelota bajo el brazo hacia una oficina mal alumbrada en un galpón fuera del puerto.

 Hubo negociaciones, telefonazos a la Agencia, amenazas y ofertas de pago y siempre la misma amenaza.

-A bola fica presa.!

Por fin y luego de unas dos horas de discusiones y el pago en efectivo del costo de los vidrios el tercero volvió a bordo en el mismo jeep.

 Una salva de aplausos desde la planchada lo saludó al llegar. Los prófugos habian recuperado su valor y saludaban el regreso de la pelota italiana de cuero fino. 

Para uno, Pasarela, la pelota no dobla. Para otro, Maradona, la pelota no se mancha. Pero para nosotros los del “Resero” en Santos esa tarde de enero del 56 : la bola nao ficaba presa!! 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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