Historia y Arqueología Marítima

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EL POLIZÓN

Provista por: J.C. Carrion- Agosto 2007.

  Los protagonistas de esta historia son Saenz el Capitán, Migliorini primer oficial, y un polizon. En realidad el polizon lo era mas o menos porque iba para allá en vez de venir para acá y tenía mas millas que muchos tripulantes.

 

La historia comenzó justo cuando el " Mendoza" en el medio del tercer espigon estaba por salir, una noche clara del verano del 62. Desde uno de los buques de la empresa amarrado en la B.7ª  Ilegó la noticia fatal.

¡Tienen un polizon abordo y esta escondido en un bote !

Ahí fue el tercero arriando marineros y sacando capas de lona para mostrar desnudos los cuatro botes, salvo el habitual amasijo de remos, cajas, cuerdas, baldes y espiches. Del polizón ni rastros, ni en los botes ni en el resto del buque.

 

Y  surca nuestro bajel las aguas verdeamarronadas de la costa uruguaya olvidados de posibles clandestinos cuando en el medio del baldeo ritual y desde adentro de la chimenea aparece el polizon!

Viejo tripulante de máquinas y con un querer en Inglaterra había elegido este modo sencillo de viajar. Conocía el derrotero; Buenos Aires a Liverpool y a gozar del crucero. Alojamiento en camarote vacio, atencion en comedor de marineria, solcito en cubierta de bodega cuatro. Y si el calor arrecia nada mejor que una hamaca debajo de los botes en las noches brasileras.

 

Lástima esa recalada a Pernambuco para reparar la caldera.

Y ahi interviene otro de nuestros protagonistas. Saenz,  para evitarse otros problemas legales lo hizo alojar en una comoda celda de la Alcaldía de Pernambuco.

   La reparacion se demoró y mientras con mi amigo Calafell dabamos vuelta a la plaza detrás de las garotas o a la noche, en alguna playa , contemplabamos el llegar de las catraias langosteras, nuestro polizón iba rumiando las horas detras de las rejas. 

Cuando zarpamos y los carabineros lo voltaron abordo estaba mas demacrado, un poco sucio y con el caracter podrido. Y empezó el maltrato a los que le servian la comida y negarse a cumplir alguna tarea y las denuncias por amenazas  hasta que se produjo el primer desenlace.Nuestro segundo protagonista,  Migliorini decidió tomar el toro por las astas y encerrar al belicioso polizón. Y en un tipico cuadro de sainete a lo Vacarezza en el salon de maestranza y haciendo gala de un notable profesionalismo patibulario nuestro pasajero clandestino, ante le presencia de la autoridad barquera, se cortó las munecas con una hoja de afeitar. 

La sangre horrorizó no solo a Miglio, como le deciamos abordo, sino al resto de los cruzados y hubo que volver a soportar al ahora peligro público, libre y suelto, con las muñecas vendadas y una hoja de afeitar al cinto. 

Y el "Mendoza" seguía con rumbo al noroeste con total indiferencia ante el drama de segunda que albergaba en sus entrañas. Y las amenazas continuaban, y la gente se quejaba de ese peligro suelto, y se terminó el sol, y vino el viento frio del norte y Saenz mando hacer un calabozo y una tarde los cuatro mas grandotes, contandome entre ellos, lo agarramos descuidado y entre todos lo tiramos de cabeza dentro de ese camarote especialmente preparado, con rejas recién soldadas en el ojo de buey.  

Y ahi continuó, en huelga de hambre, prometiendo castigos divinos y de los otros para con Saenz y el Miglio. Y llegamos a Inglaterra. Y se lo llevaron los bobies y salió de su casi calabozo mas gordito y afeitado y con ropa limpia y en su celda encontramos latas de conserva, alimentos, bebidas, ropa, libros, una Playboy y otros objetos que sus compañeros, antes perseguidos y temerosos de su caracter, le habian traido como muestra de su éspiritu de cuerpo, y supimos que ellos lo habian invitado al viaje y escondido a la salida, y que el, ante tanta amabilidad los había tratado descortesmentente y amenazado con el corte de gillete. 

 Típico espiritu de cuerpo que a veces se confunde con las conductas mafiosas. Y el "Mendoza" volvió a Buenos Aires meses despues y en el tercer espigón delante de nuestras novias, hijos, madres, estaba el, nuestro polizón agitando los brazos como el mas cariñoso de nuestros parientes, chocho con volver a vernos. 

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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