Historia y Arqueología Marítima

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EL CONTENEDOR FRIGORIFICO

Provista por: Juan Carlos Carrion    Fecha: 3-08-2008

 

Los grandes autores hablaron en sus novelas del efecto de la burocracía en la vida de los comunes ciudadanos. Tanto lucharon Kafka como Melville. Y así pensaban luchar los Capitanes de la Gerencia de Operaciones de ELMA en esos años.

Los 80.

Poquito antes de la aventura de Malvinas. 

Las mercaderías entraban y salían, el puerto de Buenos Aires hervía de camiones, gruas pórtico, y el contenededor era la figurita difícil de un intrincado sistema portuario. No era cuestión de cargar afuera en nuestros buques y cháfate, listo para la descarga a la llegada a Buenos Aires.

 Había cargas de depósito, de despacho directo, del galpón B, contenedores casa a casa , del armador, conveniencia buque, un aquelarre de sistemas de tarifas y controles todavía desconocido por los buques pero nada prácticos a la hora de mejorar los costos.

 Y la gente del “pollo” Solari en la Subgerencia Portuaria, y los de la Marítima, comenzando por la privatización de la estiba y los contratos con las empresas de estiba celebraban que una Empresa del Estado saliera adelante. Y que la burocracia que tanto daño podía hacer fuese por fin dominada con un equipo emprendedor y eficaz.

 Pero el reemplazante provisorio del Subgerente se topó con el Contenedor.

 En realidad todavía no había Contenedor. Es que a uno de los buques frigoríficos charteados de ELMA en esa avalancha de todo lo que pudiera congelarse o enfriarse rumbo a las verdes pampas le apareció un cargamento de calamar gallego sin Consignatario conocido.

 Y ahora? El calamar seguir viaje no podía. Y si nadie lo reclama y el consignatario pensándolo mejor y ante la probabilidad de que el gusto por la cocina gallega haya cambiado y además tenga que pagar flete y cargamento, ha puesto pies en polvorosa y ni oficinas quedan.Y ni hablar del cargador que cobrados los téntaculos desapareció de la Gran Vía. Que queda?

 El calamar.

Y los ingleses del buque charteado ya amenazan  llenar la dársena B con cajas con tentáculos y vainas varias.

 La solución.

Ya que ELMA no posee cámaras frigoríficas el calamar se puede descargar y guardar en un contenedor frigorífico y en algún rincón portuario esperar la decisión de la Aduana, de ELMA, de AGP, del Senasa,y de otras oficinas varias..

 La amistad es una cosa y tiene día para celebrarla, pero que Moore Mc Cormac prestase un contenedor frigorífico a un conocido de Operaciones de ELMA es mucho más que eso. Pero al final se hizo el préstamo de caballeros y ante las recomendaciones de uno y las promesas de otro el Contenedor fué estibado con las cajas congeladas del bicho y dejado en un costado del dique cuatro.

 Por fin. Todo en manos de la Aduana y de la gente de los trámites portuarios. Operaciones solo tiene que enviar un motoelevador desde su garage en el edificio de Maipú con un bidón de gasoil para mantener al motorcito que enfría, funcionando normalmente.

 Parece que la Aduana no puede dejar que el calamar ingrese al pais si no interviene el Senasa pero habría que dar intervención a la AGP. Así que arranca un Expediente y los administrativos comienzan la recorrida habitual en el edificio aduanero, los despachantes vuelan de una oficina a otra mientras el sol del verano porteño se ensaña con la chapa exterior del contenedor.

 -Pablito, le seguís dando al motor del compresor, no?

Este es el subgerente relevante ante el temor que la tramitación dure mas que su permanencia temporaria en el cargo.

-Si Jefe, todo normal. El disco de registro funciona bien. Veinte bajo cero.

Este es Pablito, de la cuadrilla portuaria, con su overall azul y la estopa sucia y con olor a gasoil en la mano.

 Parece que hay un problema con los trámites. La Aduana no tiene problema en autorizar la descarga. Pero.

Quien se hace cargo? ELMA no lo puede mandar al mercado de pescados y menos si no le pagaron el flete y los gastos de descarga y ahora los  de estacionamiento y las horas extras de Pablito. Y la AGP está hablando de impuestos no pagados. Y ni hablar de los despachantes y me parece que la  DGI algo quiere morder. Igual los trámites siguen yendo de una a otra oficina.  

 -Jefe, hay olor fuerte, debajo de la junta de la puerta está saliendo como un líquido medio apestoso.

-Pero no me dijiste que el registro estaba bien?

-Sí Jefe, pero el fin de semana largo me parece que le pasó algo al motor y entonces le clavé el brazo al registro y ahora marca siempre lo mismo...

 Luego de otros trámites que incluyeron a Sanidad Animal y algún otro estamento de la administración pública se reunieron a efectos de abrir el contenedor varias autoridades portuarias y extra portuarias. La empleada del Senasa acompañada de su novio dado el puerto es un lugar inseguro, se ubicó en la parte trasera del contenedor cosa de mayor intimidad y escapar un poco del olor a podrido que inundaba el dique, las moscas verdes habituales en estos casos habían desaparecido por el susodicho olor, la gente de fumigacion de ELMA con sus equipos en marcha esperaban la apertura listos a aniquilar al alien que fluyera del interior, los de Aduana con manifiestos y guias de carga un poco delante, gente de Prefectura se acercó por si acaso y el resto de los curiosos y funcionarios varios formando un cerrado semicírculo en cuyo centro el Subgerente temporario abría el contenedor mientras Pablito sentado al volante del fork lift de Operaciones esperaba el desenlace. Justo dos meses  de comenzada la descarga del charter británico.

 La masa gelatinosa,  chorreando de las putrefactas cajas de carton se fué desplazando hacia el grupo de testigos obligando a estos a huir despavoridos en sentido opuesto a la puerta y al novio de la empleada del Senasa a largarla a esta y olvidarse por un instante del romanticismo portuario.

Pablito fué el encargado de llevar a la empleada hasta la enfermería de Operaciones en el edificio Maipú donde doctor Kelly la hizo oler las sales anti-desmayo.

 Hay quienes no entendieron en su momento las razones que movieron al Subgerente temporal a pedir un buque en Línea Japón bien alejado de las agencias de la Moore Mc Cormac y desaparecer de todo lo operativo a su alcance, ni como es que durante mucho tiempo después los ejecutivos de esa empresa no saludasen a nadie de ELMA y además les hicieran llegar cartas documento pidiendo daños y perjuicios por un contenedor frigoríco de equipo aútonomo y de 20 pies de largo al cual no podían quitarle el olor a calamar podrido.

 Nunca se supo donde fueron a parar los restos mortales de las cinco toneladas de simil  pulpo gallego . Se habla del cinturón ecologico, otros de una maniobra oscura y nocturna con la lancha basurera de AGP, lo que sí se supo fué que otra vez más, la burocracia criolla había ganado el partido. 

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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