Historia y Arqueología Marítima

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El día que fuimos comunistas ( del Este)

Provista por: JC Carrion  Fecha: 06/06/2007

 

Esta historia es real así como los nombres de los protagonistas. Puede ser que con los años algo se me haya perdido pero corresponde a la historia del "Marinero" buque de carga tipo "Victory" adquirido por Dodero en el 48 , que fué de FANU y en el 61 de ELMA.  Lo que se relata ocurrió el 1 de mayo de 1953 y en su momento no tuvo difusión en los medios por las razones que todos adivinan.
Atentamente.
Carrion

  El 1 de mayo de 1953 fue un día distinto en la historia de la Marina Mercante Argentina . 

El día del Desfile en Polonia. 

La historia había comenzado un poco antes cuando cruzamos en la esclusa de Kiel al “Coracero” que volvía de Polonía.. Nosotros eramos el “Marinero”, Victory de FANU, la Empresa Estatal descendiente de Dodero. Con las bodegas  vacías y sucias luego de la descarga en Rótterdam nos dirigíamos a Stettin , en la Polonia comunista de esa época. 

Del régimen comunista no había mucha información salvo la que se obtuvo en esa esclusa charlando con la gente del otro buque mientras esperábamos el paso, uno hacia Holanda y nosotros hacia el Báltico.

El informe nos dejó helados. Razzias a los camarotes, guardias armados por todas partes, prohibición de salir o movernos fuera del puerto, clausura de víveres y bebidas, etc, etc. El porvenir barquero era más negro que un chubasco arqueado en Santa Catalina. 

El 30 de abril fuimos subiendo el río Oder con una mezcla de temor y lástima. Temor por el peligro comunista que nos esperaba en puerto y lástima por lo que veíamos en las márgenes: fábricas destrozadas, puentes volados, mudos testimonios de una guerra que había pasado hacía 8 años y mostraba sus marcas como si fuera ayer. 

 Se fue haciendo la noche y aproximando el puerto. Atracamos, solo Dios y el práctico sabían donde y al rato apareció un coche negro.

 De el no salió la tropa comunista, solo un señor de sombrero y una nena de cinco años con una banderita argentina en la mano.

 La Agencia local nos recibía con una sonrisa y un mundo de promesas. 

Nada de fondeos o razzias en el buque. Solo control de documentos, revisación sencilla y la oferta de ver el desfile cívico-sindical del día siguiente, con invitación a las fiestas típicas y multitud de tragos y señoritas de pantaloncitos ajustados. 

 Lo que sigue tiene el defecto de ser una crónica incompleta, dado que muchos de los participantes de la historia han guardado silencio hasta la fecha y eso que han pasado mas de cincuenta años. 

 En Polonia en esa época del año amanece muy temprano. Así que casi de madrugada aparecieron unos camiones enormes para alcanzar a todo tripulante que quisiera asistir al desfile y fiesta.

 El primer oficial era Abruzzese, que luego trabajaría de práctico en el Rio de la Plata y a los gritos me conminaba, a mí, Pilotin en viaje inaugural a que fuese a su camarote.

 Mi jefe estaba acostado y discutiendo con dos de los representantes mas conspicuos de la gente de Cubierta, de traje, corbata y sombrero. 

 El tema era sencillo. El 1 de mayo no se trabaja, salvo caso excepcional y este parecía serlo ya que era menester limpiar las bodegas antes de empezar la carga o perder un día de estadía haciéndolo el día 2. 

 Los marineros no cedían -No jefe, es nuestro día y lo festejamos con los compañeros de aquí… y ahí se fueron al camión. En el camión ya ondeaba la celeste y blanca llevada en un arranque de patrioterismo internacional por el segundo y tercer oficial . Y salió el camión con los marineros, los foguistas, el electricista Parodi, los maquinistas Valdemarin, Berger, y otros cuyo nombre no recuerdo  

 Al rato todo era silencio en las cubiertas y pasillos del “Marinero”. Solo quedamos los que estábamos de guardia rumiando nuestra desventura y frustación por lo perdido. 

Hasta que a la tardecita comenzaron a volver. 

De a uno. 

Aquí se puede decir que la historia se bifurca en infinidad de caminos  Cada retorno era una historia parecida, cada vez mas preocupante que la anterior y que se puede resumir así: 

El Capitán era Boggiano, viejo Capitán de la Costa de Brasil , no acostumbrado a estos menesteres del Norte de Europa y menos con polacos y comunistas. Cuando bajó del coche en que fue llevado no se encontró en un palco o grada, sino dentro  del lugar del desfile, cercado por miles de manifestantes que los aclamaban y  el señor de sombrero con banderita argentina en la mano que les decía:

-Esta gente cree que ustedes son una delegación argentina que viene a desfilar así que hagan lo que quieran- y se evaporó. 

De donde no se sabe, pero en un instante aparecieron pancartas y carteles con algo parecido a “marinoska argentinoska” y la gente comenzó a presionar y empujar al grupo que así marchó por las calles de Stettin bajo la mirada atenta de las fotos de los jerarcas de ese momento y de los campeones metalúrgicos y las señoritas de pantaloncitos ajustados. 

De a poco algunos pudieron ir saliendo del encierro y siguiendo las vias del tranvía fueron volviendo a bordo con la frente marchita y la fe peronista por el suelo y otros la siguieron hasta el día siguiente. No nos olvidemos que en 1953 éramos :“ni yanquis ni marxistas”. 

Las fotos que me mostró el “lobo” Parodi y le proporcionaron los fotógrafos que conoció ahí mismo eran muy explicitas, sosteniendo cada pancarta o un foguista o un marinero sin saber si era cierto lo que pasaba. Las mismas fotos que les mostraron en la Oficina de Coordinación Federal cuando volvimos. 

Pero esa es otra historia.

 

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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