Historia y Arqueología Marítima

HOME

Indice  Anecdotas Marineras

Anecdotas y Tradiciones Navales

Las "Chicas" de Hamburgo

Provista por: M.A.Albornoz   Fecha: 15.11.2007

 

Era yo apenas un adolescente de 15 años cuando en agosto de 1975, en pleno verano boreal, el "Río Carcarañá" atracó en Hamburgo.

Estaba yo "enrolado" como "familiar acompañante" y a bordo viajaban un par de personajes que muy pronto hicieron buenas migas.

Paz era un novel (de título, no de edad) graduado creo que de Ingeniero Naval o Ingeniero Mecánico, no recuerdo bien.

Y Galmarini era un 2º Oficial (cuando había Jefe de Cubierta; hoy sería un "Tercer Piloto") que, por alguna razón de salud de último momento del "titular" del cargo, había salido "habilitado" de primero...

Solteros ambos, tenía Galmarini una afinidad etaria con Paz que pronto los hizo compinches inseparables.

Para realizar aquél viaje yo había quedado "libre" por faltas en mi tercer año del Secundario y, para sobrellevar los examenes que me esperaban a mi regreso para recuperar mi "regularidad escolar", en Ingeniero Paz se había ofrecido gentilmente a bucear conmigo en medio de trigonometría y fórmulas aritméticas preparándome para dar libre la materia.

De esta forma, fui "adoptado" por Paz y Galmarini con quienes solía salir a explorar en cada escala que realizaba el buque con o sin el consentimiento del "Master", a la sazón mi padre...Así fue como llegamos a transitar la tan conocida "St. Pauli Strasse", más recordada por el nombre de "La calle de las vidrieras" o "La calle de las muñecas" que resulta ser la "zona roja" de Hamburgo.

En St. Pauli desfilan, una al lado de la otra, pequeñas casitas de aspecto muy ascético, tan teutón.  Cada "casita" es en realidad una casa de citas, sólo que en vez de pasar inadvertiras para los paseantes como en nuestros lares, los frentes de las mismas fueron modificados para instalar en cada una, una gran vidriera.

En las vidrieras se muestran -cual si fueran escaparates de negocios de ropa o zapatos de la Avenida Santa Fe- lo mejor que cada local tiene para ofrecer a sus potenciales clientes, sólo que EN VIVO Y EN DIRECTO...

Así las chicas se lucen como Dios las trajo al mundo o, en el mejor de los casos, con sugerente ropa interior casi siempre minimalista y provistas de algún "aditamento" que denota la "especialidad" de la casa (a buen entendedor...).

En cada vidriera lo general es ver a una o dos chicas y raramente tres, que usualmente están en actitud pasiva hasta que se acerca el potencial cliente y comienzan su danza sensual de arabescos y caricias por su (o sus) cuerpos en medio de luces psicodélicas, invitándolo a entrar. Demás está decir que Paz y Galmarini no se atrevieron a entrar en alguna de esas casas, al menos conmigo, claro.

Un abrazo "histarmarino": Marcelo Abelardo Albornoz

 

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina