Historia y Arqueología Marítima

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Indice  Anecdotas Marineras

Anecdotas y Tradiciones Navales

BONTEMPO

Provista por J.C.Carrion - Agosto 2007.

Hubo momentos en la historia de la marina mercante (así con minúscula) en que otro tipo de comunicaciones jugaron un papel muy importante.

Cuando los oficiales no andaban cargando esos sofisticados equipos electrónicos como nuestros modernos yuppies, las órdenes entre el Puente y los lugares de maniobra contaban con mecanismos mas bien satánicos.

      Buques tuvimos y los hay aún, en que desde el Puente hasta el camarote del capitán,  mejor dicho sobre su propia catrera, extraños tubos con forma de boa constrictor llevaban el aliento del oficial hasta un extremo con pito. Sí, pito o silbato detrás del cual venía la ominosa frase: “Capitán, se cerró”, la que conseguía tener al Capitán en el Puente en calzoncillos, a los cinco segundos después de que la niebla se hubiese disipado de golpe.

  En el “Mendoza” utilizabamos algunos ardides ya conocidos en el mundo marítimo mundial; si por ejemplo  el oficial de la proa durante la maniobra de virado del ancla hacía un gesto mas bien insultante del tipo “corte de manga”, era porque la cadena  estaba viniendo por debajo de la quilla y en sentido opuesto al por todos esperado.  El telefono autoexcitado siempre estaba lejos y el mejor sistema eran los gestos, los gritos y la campana.

 Pero ese atardecer en “Paranaguá” fracasaron solo por una coincidencia.

 El “Mendoza” era un Victory turbinero que mientras el destino le mandaba ir hacia adelante no se detenía ante nadie, pero cuando el asunto era marcha atras hasta el mas pintado de los prácticos brasileros comenzaba a rezarle bajito de Jemanjá. Como todos los de este laburo saben, en la maniobra de fondeo cuando el buque se detiene y comienza su marcha hacia atrás al estar sobre la posición, es que la voz de “fondo!!!” surge de la garganta del práctico, capitán, grumete, o hasta quien se encuentre de visita en el Puente incluido el mozo con la coca para el Piloto.

   Ahí estaba yo, segundo oficial repentinamente ascendido a encargado de fondeo con todo el sistema controlado: Contramaestre en el freno, marinero en el balón de fondeo, Pilotín para contar los grilletes y el telefono antiguo y autoexcitado apoyado sobre el borde de la regala y su cable alrededor del bauprés con la banderita de  ELMA  y con los nervios,la transpiración y el pensamiento orientado hacia el viejo y querido “Mosquitiño” esperando con su música y sus garotiñas en la espesura tropical.

  De pronto voces estentóreas parecen venir del Puente, el buque trema en su marcha atrás, se oye el “fondo babor” y ahí parten el ancla y su cortejo de vaya a saber cuantos grilletes que el pilotín no vió pasar por la arena y fango que salpica hasta el emblema y quedan depositados en el fondo arenoso de la ría hasta mejor destino. Cinco al agua, freno y estopor y al Puente con la satisfacción del deber cumplido.

   Al llegar me encuentro con un Capitán con el seño mas fruncido que de costumbre y me espeta algo así como : “la proxima vez que haya que fondear te mando un telegrama!” seguido de epítetos varios tipo Comando

  El Capitán era Bontempo, sus conocidos le decían el “negro” y otros mas cercanos “el sordo Bontempo” y sus peores momentos auditivos los tenía en momentos de crisis y el fondeo era uno.

      Y ahí está la coincidencia que hacía que el ancla y la cadena descansaran en un lugar no originariamente pensado para ellos.

     Bontempo un poco sordo y al timón el “tape” Ruiz, afectado también por el mismo mal, por lo  que cuando el práctico dijo “todo a babor” ni el Capitán ni el timonel se dieron por enterados. Así que el piloto repitió la orden un poco mas fuerte esta vez, reforzado por el “Pepe” Gutierrez Haedo gritando a todo pulmon y ayudando con sus manos haciendo de bocina. Y el ”todo babor” se transformó en un verdadero griterío.

   Y ochenta metros mas hacia adelante, ayudado por el viento, por el ruido de la máquina y los movimientos que se vislumbraban en el Puente, el griterío llegó atenuado como un “fondo babor”.

    Las comunicaciones fallaron, se fondeó donde no se debía, todos me miraron como a un inútil en su debut y despedida, pero lo vivimos y por eso lo recuerdo.

  Del “Mosquitiño” no me acuerdo.

 

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina

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