Historia y Arqueología Marítima

 

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TOMA DE MONTEVIDEO POR LOS BRITANICOS (FEBRERO 3,1807) EN  EL PERIÓDICO LONDINENSE “THE  TIMES”

ÁNI

Por: Doctor CARLOS BAUZA  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

Indice Introducción La Marina inglesa antes de Trafalgar La Real Armada Española en Trafalgar

El Comando en el Mar

El Combate de Trafalgar Enfermedades y muerte de Lord. Horatio Nelson El legado de un marino español que combatió en Trafalgar
Un testigo de la Batalla de Trafalgar en Uruguay Consecuencias Geoestratégicas de Trafalgar Antecedentes previos a las Invasiones Inglesas 1806: Montevideo hacia la Reconquista de Buenos Aires
¡Culpables! ….. de la Reconquista

Médicos y Medicina en las Invasiones Inglesas

The Southern Star, el primer periódico montevideano La toma de Montevideo por los británicos en el periódico londinense “The Times”
Colonia bajo bandera británica La principal influencia de las Invasiones Inglesas en los Pueblos Orientales Fe y Cultura en las Invasiones Inglesas Las Invasiones Inglesas: balances y perspectivas

Al batir continuado el muro tiembla;

Las piedras desquiciadas se desploman;

Y los escombros mismos son la escala

De la brecha fatal. ¡Ay! Ciudadanos,

Cubrid, tapad el boquerón horrible,

Que ha de ser tan fatal, cual lo fue en Troya

La máquina infernal del dolo griego. 

Los partes militares de la toma de Montevideo por las tropas y flota británicas en febrero 3, 1807 fueron transcritos por el periódico londinense The Times. Este periódico había sido fundado en 1785 por John Walter con el título de The Daily Universal Register, cambiando luego su título en 1788 por The Times persistente hasta la actualidad.

 Recibió contribuciones de importantes figuras de las ciencias, literatura, finanzas, política y  artes que contribuyeron a crearle una excelente reputación. Fue el primer diario de la época que envió al extranjero corresponsales en el lugar.

Con motivo de la toma de Montevideo en febrero 3 de 1807, el periódico reprodujo los partes  militares de las campañas terrestre  y naval, recibidos en Londres y envió a un corresponsal. Este es mencionado en el parte de Auchmuty contribuyendo con noticias; así, manifiesta el columnista: “We are indebted to a Correspondent on the spot for the following communication” (”Estamos  reconocidos a un Corresponsal en el lugar por el siguiente comunicado...“).

Mientras que la mayor parte de las versiones de la toma de Montevideo conocidas localmente corresponden a las formuladas por los defensores de la ciudad, las presentes transcripciones ofrecen la posibilidad de acceder a la versión completa-quizás sesgada- de los hechos militares, narrada por los invasores. Existen dos traducciones al castellano, una impresa en la Real Imprenta de Niños Expósitos de Buenos Aires  y la segunda en la Biblioteca del Comercio del Plata.  

El periódico The Times [2] reproduce  los dos partes militares: uno fechado en  febrero 6, redactado por el Brigadier General Sir Samuel. Auchmuty [3] Comandante de las fuerzas terrestres y un segundo fechado en febrero 8, firmado por el Contralmirante Sir Charles Stirling [4] Comandante de las fuerzas navales.  (El contenido de los diferentes temas de los partes se sintetiza en un subtítulo previo en negrita que no integra el texto del documento original. La traducción es del autor).

 EL PARTE DEL BRIGADIER GENERAL SIR SAMUEL AUCHMUTY, “THE TIMES”, ABRIL 13, 1807

 “London Gazette”, Extraordinary

Lunes, Abril 13

Downing Street, Abril 12.

Un Despacho del que lo siguiente es una Copia, se recibió esta mañana en la Oficina del Vizconde Castlereagh, uno de los principales Secretarios de Estado de su Majestad, del Brigadier General Achmuty, [sic] dirigido al Honorable William Windham:

SEÑOR,                                         Monte Video, Feb.6.     

 Toma de Montevideo y  Maldonado (enero 5);  establecimiento de una guarnición en la Isla Gorriti.

Tengo el honor de informarle que las tropas de su Majestad bajo mi comando, han tomado por asalto, después de una resistencia muy decidida,  la importante Fortaleza y Ciudad de Monte Video.

El Ardent, con su convoy llegó a Maldonado el 5 de enero, e inmediatamente tomé bajo mis órdenes a las tropas del Cabo, comandadas por el Teniente-Coronel Backhouse. El 13, evacué esa plaza sin oposición, dejando una pequeña guarnición en la Isla de Goretti [Gorriti] [5].

 El desembarco en una bahía al oeste de Punta Carretas.

Consultado el Contralmirante Stirling, se determinó atacar a Monte Video; y  en la mañana del 18 desembarqué al Oeste  de las Rocas de Caretas [Carretas], en una pequeña Bahía distante de la ciudad cerca de nueve millas. Cuando desembarcamos. el enemigo se hallaba  muy  fuerte, con  cañones en las alturas, pero no se  opuso  

a nosotros y me permitió adoptar una posición firme, distante de la costa cerca de una milla. En la tarde comenzó un  cañoneo sin importancia y se efectuaron algunos disparos a la avanzada continuados ocasionalmente durante nuestra permanencia en ese lugar.

 El ataque; la estrategia británica.

El 19 nos aproximamos a Monte Video, La columna de la derecha bajo el Honorable Brigadier-General Lumley fue rápidamente atacada. Cerca de cuatro mil caballos del enemigo ocuparon dos alturas, al frente y a la derecha. En cuanto avanzamos recibimos una andanada de metralla pero una rápida carga al frente del batallón liviano bajo el Teniente-Coronel Brownrigg dispersó al cuerpo que  luchaba, con la pérdida de un cañón. El enemigo en el flanco no esperó otro movimiento similar y retrocedió. Continuaron retirándose y, excepto un distante cañoneo, nos permitieron tomar una posición  a cerca de diez millas de la Ciudadela sin ninguna oposición. Nuestras avanzadas ocuparon los suburbios y se situaron  unos pequeños pelotones cerca de las fortificaciones; pero en la tarde se evacuó la principal parte de los suburbios (fig. 1).

A la mañana siguiente el enemigo salió de la ciudad. Avanzó en dos columnas; la derecha consistente en la caballería, mientras que la otra, de infantería, atacó nuestra línea de batalla; esta columna presionó a nuestra avanzada y lo hizo con tal fuerza que el Coronel Browne a la izquierda, que comandaba nuestro piquete de cuatrocientos hombres, ordenó el apoyo de  tres compañías del 40º, bajo el Mayor Campbell; estas compañías se encontraron con la cabeza de la columna y pelearon con bravura. La carga fue recibida valientemente y de ambos lados cayó un gran número de hombres .

.Informes equivocados sobre la  debilidad de las defensas de Montevideo.

Los más verosímiles informes que recibí me habían inducido a creer que las defensas de Monte Video eran débiles y que la guarnición no opondría una resistencia tenaz; pero su actuación fue verdaderamente respetable, defendiéndose  hábilmente, estando armados con  ciento  sesenta cañones.

 Toma  de la Isla de Ratones.

El enemigo, hallándose en posesión de la Isla de Ratones [actual Isla Libertad], comandaba el puerto y supuse que sus botes  armados nos acosarían en cuanto  nos aproximáramos El día 23 se construyó una batería de dos cañones para mantenerlos controlados. Nuestras fuerzas se extendieron hasta el puerto y aislaron completamente a la guarnición del lado de tierra.

 Fig 1. Plano titulado “Captura de Monte Video” que ilustra los partes militares publicados en el periódico “The Times” en abril 13, 1807. (No se informa el nombre del autor del plano).

Traducción de los términos del plano:

Harbour-Puerto                              Citadel- Ciudadela

Mole- muelle                                  Fort St. Philip-fuerte San Felipe

Guns- Cañones                             Two Mortars- Dos Morteros

The Town- la Ciudad                     Six Guns, 24 lbs,-Seis cañones

Breach- Brecha                                 de los Buques

Village-Población                         Six-gun Battery- Batería de seis

●Partes principales o separadas  cañones de los Buques de los Españoles en la mañana del ataque. Martes, junio 20, 1807. 

 .   

Su  comunicación, sin embargo, se hallaba todavía abierta del lado del agua y sus botes les suministraban tropas y provisiones. Mismo el agua para la guarnición la obtenían por estos medios; pues las fuentes que proveían a la ciudad estaban en  nuestro poder.

 

Instalación de baterías, la práctica de  una brecha en la muralla.

El 25 instalamos baterías de cuatro cañones de veinticuatro libras y dos morteros,  todas las fragatas y embarcaciones menores se acercaron tanto como era posible hacerlo  con seguridad y cañonearon  la ciudad. Pero considerando que la guarnición no estaba lo suficientemente intimidada  como para rendirse, el día  28 coloqué  una batería de  seis cañones de  24 a una distancia de mil yardas del bastión sureste de la Ciudadela, que según  me informaban, era tan débil que  se le podría  practicar fácilmente una brecha. El parapeto cayó en ruinas, pero la muralla recibió escaso daño y pronto me convencí que mis medios no eran los adecuados para un sitio formal; la única esperanza de éxito que se me presentaba era colocar una batería  tan próxima como posible al muro del portón del Sur que une la muralla con el mar y proponerme practicarle una brecha.  Esto se realizó con una batería de seis cañones distantes  seiscientas yardas y aun cuando se hallaba expuesta a un fuego muy superior del enemigo, que había sido incesante durante todo el sitio, se practicó una brecha  al instante.

 El ataque; constitución de las tropas, sus comandantes; la intimación de rendición al Gobernador.

Muchas razones me indujeron a no postergar el ataque, aunque me daba cuenta de que las tropas estarían expuestas a un fuego muy intenso al  aproximarse mientras trepaban por la brecha. Se emitieron órdenes para atacar una hora antes del  inicio del día siguiente  y se envió una intimación al Gobernador en la noche para rendir la ciudad. Este mensaje no obtuvo respuesta.                          

Las tropas destinadas al asalto consistieron en el Cuerpo de Rifleros bajo el Mayor Gardner, la Infantería Ligera bajo el Teniente Coronel Brownrigg y el Mayor Trotter, los Granaderos bajo los Mayores Campbell y Tucker y el 38º Regimiento bajo el Teniente Coronel Vassal y el Mayor Nugent.

 Fueron apoyados por el 40º Regimiento bajo el Mayor Dalrymple y el 87º bajo el Teniente Coronel Butler y el Mayor Miller. El total fue comandado por el Coronel Browne. El resto de mi fuerza, consistente de los 17º Dragones Ligeros, desprendimientos de los 20º y 21º Dragones Ligeros, el Regimiento 4º, una compañía del 71º y un cuerpo de 700 marinos acampó bajo el Brigadier General Lumley para proteger nuestra retaguardia.

 El ingreso por la brecha, su tapiado con  cueros, dificultades de su reconocimiento.

A la hora fijada las tropas marcharon al ataque. Se aproximaban a  la brecha antes de ser descubiertos, cuando se desencadenó sobre ellos el fuego proveniente de todos los cañones y de la mosquetería de la guarnición. Aunque  importantes, nuestras pérdidas durante el sitio fueron menores, considerando particularmente que no estábamos protegidos y que el fuego del enemigo era incesante. Pero durante la noche y bajo nuestro fuego el enemigo había construido una barricada con cueros, volviendo la brecha casi impracticable. La noche era extremadamente oscura. La delantera de la columna no halló la brecha y cuando se aproximó a ella, era tan sólida que fue equivocadamente tomada por la muralla. En esta situación las tropas permanecieron bajo un intenso fuego durante un cuarto de hora, cuando la brecha fue reconocida por el Capitán Renny de la 40º Infantería Ligera, que la descubrió cayendo gloriosamente cuando la escalaba. Nuestros valientes soldados se precipitaron por ella y aún siendo de acceso difícil  forzaron su entrada a la ciudad  (figs. 2 y 3).

 La Real Artillería; la buena interrelación con otros mandos.

La reputación establecida por la Artillería Real fue firmemente reforzada por la Compañía bajo mis órdenes y me considero reconocido a  los capitanes Watson, Dickson, Carmichael y Wilgress por su celo y denodados. esfuerzos El Capitán Fanshaw, de los Ingenieros, fue igualmente arrojado y aunque siendo reciente en el servicio, se comportó con tal corrección que no tengo duda de que es un valioso Oficial. Debido a la intensa fatiga cayó enfermo en el medio de nuestras operaciones y el Capitán Dickson rápidamente lo sustituyó.

Es innecesario decir que ha existido la mayor cordialidad entre el Contralmirante Stirling y mi persona; recibí de él la atención más amistosa y la concesión de todo lo que estaba en su mano.

Los Capitanes y Oficiales de la Armada han sido igualmente eficientes en ayudarnos; pero me siento particularmente reconocido a los capitanes Donnelly y Palmer por sus grandes esfuerzos. Ellos comandaron un cuerpo de Infantería de Marina que  desembarcó y que resultó especialmente útil por los cañones  de las baterías, así como por  los pertrechos de guerra.

Este despacho le será entregado por el Mayor Tucker que fue herido durante el ataque; y como confío en él  desde hace mucho tiempo, le ruego referirse al él por mayores detalles.

Tengo el honor, etc.

S. ACHMUTY, Brigadier General Comandante

 Las bajas británicas.

P.S.     Me es extremadamente doloroso agregar que  las pérdidas en el ataque fueron importantes. Muchos  de mis más valiosos  Oficiales fueron muertos. El Mayor Dalrymple, del 40º, fue el único Oficial de campo muerto. Los Tenientes-Coroneles Vassal y Brownrigg y el Mayor Tucker se hallan entre los heridos. Me preocupa profundamente  comunicar que los dos citados han sido gravemente heridos.

 Las bajas españolas.

 Las pérdidas del enemigo fueron considerables, cerca de ochocientos muertos, quinientos heridos y el Gobernador Don Pasquil Ruiz Huidobro [Pascual Ruiz Huidobro] con más de dos mil Oficiales y hombres son prisioneros. Cerca de mil quinientos escaparon en botes  o se ocultaron en la ciudad.

Recibí del Brigadier General el Honorable W. Lumley y del Coronel Browne la ayuda más eficaz. El primero protegió la línea del enemigo durante nuestra marcha y cubrió nuestra retaguardia durante el sitio. El último condujo la línea de defensa con gran juicio y  bravura.

 La Artillería Real; apoyo de los mandos.

La reputación que goza  la Artillería Real ha sido firmemente sostenida por la Compañía bajo mis órdenes, y me considero reconocido a los capitanes Watson, Dickson, Carmichael y Walgress por sus hábiles y celosos esfuerzos. El Capitán Fanshaw, de los Ingenieros, fue igualmente arrojado y aunque reciente en el servicio se condujo tan adecuadamente que no tengo dudas de que es un valioso Oficial. Debido a la gran fatiga, cayó enfermo en el medio de nuestras operaciones, y el capitán Dickson lo reemplazó con el mejor de los juicios. De los mandos de los Cuerpos y Departamentos, del Personal general del Ejército, del Personal Médico y mío propio, he recibido la más rápida y jovial colaboración.

 El apoyo de la Armada.

Es innecesario decir que existió la mayor cordialidad entre el Vicealmirante Stirling y yo mismo; recibí de él la atención más amistosa  y todo lo que estuvo en sus manos conceder. Los Capitanes y Oficiales de la Armada fueron igualmente eficaces para ayudarnos; estoy particularmente agradecido a los Capitanes Donnelly y Palmer. Ellos comandaron el cuerpo de Marinos que desembarcaron y nos fueron especialmente útiles  con sus cañones y con el transporte de las provisiones .

Este despacho será entregado a Vd. por el Mayor Tucker, que fue herido durante  el asalto y  que hace largo tiempo merece mi confianza Tengo el honor, etc. S. Achmuty, Brigadier-Comandante.

 Muertes de los Tenientes-Coroneles Vassal y Brownrigg.

P.S. Estoy muy apesadumbrado por agregar que los Tenientes Coroneles Vassal y Brownrigg murieron ayer debido a sus heridas. Me había gratificado con esperanzas de su curación, pero un rápido agravamiento privó a su Majestad de dos muy capaces y valientes Oficiales.

Fig. 2. “Ataque  de los ingleses por la Brecha de la Ciudadela”  por E.F. Burney. [6] Reproducido de  GONZÁLEZ, A.:“Iconografía de Montevideo”. C.D.  1955, p. 147. Dim. 215 mm.x 430 mm.; acuarela.

 

Fig.3.”The Storming of Montevideo  by the Troops under the Command of  Sir Samuel Auchmuty” por Alfred William Warren. Dimensiones: 270 mm x 600 mm.

 Con respecto a la vulnerabilidad-y la consiguiente mortalidad de quienes procuraban alcanzar la brecha, consignada en el parte militar- la imagen de Burney muestra que aquella se hallaba situada entre dos altos bastiones desde los cuales y en lo alto los soldados españoles atacaban a los británicos con cañones y mosquetes.

En esta, la figura principal, central, representa al Teniente-Coronel Spencer Thomas Vassal  enarbolando un sombrero, en actitud de festejo. A la izquierda aparece un oficial innominado-quizás el Teniente Fitzpatrick probablemente herido- atendido por un soldado. El grabado de Warren parece representar el momento en que el Teniente Vassal es herido.

 El artista Edward Francisco Burney (1760-1848), retratista e ilustrador británico, estudió en la Royal Academy of Arts de Londres y nunca abandonó Gran Bretaña The Burney Center de la Universidad de McGill de Montreal, Canadá, conserva sus obras. Se considera que se documentó con militares sobre la brecha. No ha sido posible hallar referencias biográficas del artista  A. W. Warren.

Un complemento noticioso:

Se publica esta mañana una Gaceta extraordinaria con todos los detalles de este importante evento. Mientras tanto agregamos al Boletín las informaciones siguientes:

 El desembarco de las tropas;  las fuerzas de Liniers, los regimientos; el ataque.

Las tropas desembarcaron  (fig. 4) en la Bahía de Caretas [Carretas] cerca de  nueve millas al este de Monte Video el 16 de enero, y el sitio comenzó el 20. El ataque, el 3 del mes siguiente, fue precipitado por la aproximación de un fuerte ejército bajo el comando de Liniers, un francés que dirigía  a los insurgentes de Buenos Ayres. Se estimó esta fuerza en ocho mil hombres y la guardia de avanzada había llegado a Monte Video en la noche del 2 de febrero. Por lo tanto, no debía perderse tiempo y la menor demora hubiera sido fatal.

El ejército británico consistió de los Regimientos de Dragones Ligeros, 17º, 20º y 21º y los regimientos de Infantería 40º, 47º, 87º y 95º. Se calcula que las fuerzas españolas en el lugar alcanzaban los 5000 hombres. La ciudad fue conquistada únicamente con bayonetas, no se descargó ningún mosquete hasta la irrupción de nuestrastropas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 4. La fragata  británica HMS Unicorn comandada por Lucius Hardyman, uno de los transportes pertenecientes a la escuadra británica. Construida por Charles Frederick Chapman en 1790 montaba 24 cañones en la cubierta. [7] La escuadra de Stirling desplegó más de cien velas.

Valor del enemigo; dificultad en el reconocimiento de la brecha.

El enemigo conducido por el Virrey Marquis de Sobremont [Marqués de Sobremonte]  y el Gobernador de Monte Video Pasquehel Hudobro [Pascual Huidobro] se defendió con valor desesperado, pero nada pudo resistir el ardoroso valor de nuestros soldados. El grupo de ataque consistió en los Granaderos, Rifleros y el Batallón Ligero bajo el Mayor Campbell, del 40º. El Teniente Everard del 2º  Regimiento de la Reina solicitó el honor de dirigir el destacamento, lo que le fue concedido.

El Regimiento 40º equivocó la Brecha debido a la oscuridad de la noche y pasó dos veces bajo el destructor fuego del enemigo. Los marinos y piqueros, bajo el comando del Cap. Donnelly del Ardent, el Cap Honyman  del Leda y el Capt. Chamberlayne contribuyeron especialmente al feliz término de la empresa. A Sir Samuel Auchmuty le mataron el caballo que cabalgaba. Se realizó el ataque bajo un fuego muy nutrido. La fuerza de enemigo consistió principalmente en la caballería.

En la mañana del ataque la guarnición efectuó una salida. Se dice que las tropas se hallaban en estado de embriaguez y fueron rápidamente rechazadas.

En las diferentes acciones entre el 16 y el 21  de Enero el enemigo perdió quinientos hombres.

 La bravura británica.

Entre los muchos ejemplos de bravura que han caracterizado al  militar británico, nuestra memoria nos provee  de una instancia memorable y exultante  que nos   satisface comunicar al público. El entusiasmo  exhibido y el espíritu sereno y perseverante que se manifestó en esta ocasión nos proveen de un ejemplo memorable y exultante por  la inenarrable satisfacción de ofrecerlo  al público, y a la conquista  que se obtuvo por los gloriosos esfuerzos de los soldados Británicos, se agrega el orgullo que sentimos como personas por  esta proeza nacional y disciplina que en cualquier parte de Europa causarían una profunda impresión.

 Las pérdidas británicas.

Es de lamentar que debamos mezclar el ciprés con los laureles que hemos adquirido y que esta victoria fue comprada con las vidas de tantos hombres valientes. Nuestra pérdida entre muertos y heridos estuvo comprendida entre quinientos y seiscientos, la del enemigo se estima en tres veces este número.

 Estamos reconocidos a un Corresponsal en el lugar por el siguiente comunicado:

 La brecha situada en la altura de la muralla, la iglesia; el Virrey y Liniers.

Después que se escaló la brecha, las tropas debieron saltar de 15 a 16 pies. Parte del 95º o Regimiento de Rifleros tomó posesión de la iglesia, subió a su techo y hostigó  la Ciudadela. En la iglesia hubo una gran carnicería porque un número de Españoles se había refugiado allí, después de disparar contra nuestras tropas. En la plaza prevalecía un espíritu muy revoltoso El Virrey estaba avanzando rápidamente con 4000 de Caballería y estaba acompañado por el francés Liniers que era su consejero principal. El Gobernador era también aconsejado por un francés llamado Modelle [Mordeille] que por haber perdido un brazo era más conocido por el nombre de “Manco”. Estas personas y algunos renegados eran los jefes de dos facciones.

 Ofrecimiento de una tregua rechazado.

 Sir Samuel Auchmuty envió una bandera de tregua, o más bien intentó enviar una la noche anterior al ataque. Pero con la mayor insolencia ella no fue recibida. Después del ataque, sin embargo, el Gobernador intentó efectuar un acuerdo, pero nuestro Jefe contestó de una manera adecuada al carácter de la nación británica.

 Más sobre bajas británicas.

 Se dice que en el ataque perdimos cuatrocientos hombres, entre muertos y heridos. En realidad, cuando consideramos la brecha, las dificultades de su  aproximación y el alcance de  su cumbre, seguido por la gran dificultad del descenso, no podemos sorprendernos. El pobre Coronel Vassal [8] que murió el día 7 fue lamentado universalmente.

 Pobre aspecto de las tropas españolas.

 La mayoría de las tropas españolas que vimos, parecía un escuálido grupo de desgraciados, viejos y enfermos. Y muchos de los oficiales, hombres de 60, 70 y mismo de 80 años, eran voluntarios.

 Celo británico; el acarreo de cañones..

Nunca se mostró mayor celo y bravura  por nuestras fuerzas, ni nunca existió mayor cordialidad entre el Ejército y la Armada. El mayor elogio merece su esfuerzo por acarrear materiales para construir las baterías, arrastrando cañones por caminos arenosos; así como por haber formado una brigada, armados con picas y ocupándose de las baterías bajo la dirección inmediata del Capitán Donnelly del buque de su Majestad Arden, cuyo esfuerzo infatigable, habilidad y juicio fueron de la mayor utilidad para sobreponernos a una variedad de dificultades. El debe haber sido de infinito servicio a Sir S. Auchmuty, con el que siempre permaneció en el cuartel general.

 Españoles inamistosos.

La conducta general de los Españoles fue altamente inamistosa con los británicos. Su antipatía era universal y nada podía mostrar esta disposición más fuertemente  que el horrible tratamiento a nuestros heridos el 20 de Enero, día de nuestra salida. Muchos de ellos fueron  agredidos y mutilados con cuchillos y algunos de nuestros marinos se están recuperando de heridas infligidas de este modo.

 Incendio y voladura de una fragata en el puerto; espera del Coronel Craufurd.

Los traidores, sin embargo, después de la capitulación incendiaron una buena fragata [la Atrevida] y dos embarcaciones armadas en el puerto  que explotaron. Se previno la consumación de más daño mediante la  enérgica intervención de los Oficiales de la Armada que  se precipitaron con sus botes al puerto. Los mejores proyectos son enviar una expedición contra Buenos Ayres; pero es dudoso que las operaciones puedan comenzar antes de la llegada del Coronel Craufurd, desde Inglaterra, a quien diariamente se espera. Sería desagradecido  si no mencionara los buenos esfuerzos del batallón de los Marinos Reales, bajo el comando del Capitán Lodington, vinculado a la brigada de Marinos o Reales Azules, bajo el comando inmediato del Capitán Donnelly que realizó todo propósito para preservar el distinguido carácter que ellos poseían. Las más claras evidencias de pena fueron visibles en la totalidad del escuadrón, viendo que, a pesar de todos los medios  de que se dispusieron, ni los buques, ni tampoco las embarcaciones con cañones, podían aproximarse lo suficiente a la orilla como para amenazar al enemigo o ayudar al Ejército.

 Dificultades en la obtención de caballos; su mala calidad..

Nuestra Caballería trataba  todos los días de conseguir caballos, pero, en general eran  malos, desnutridos y débiles; esperamos conseguir una fuerza respetable. Pensamos que nuestra Caballería y Brigada Izquierda vayan por tierra a Colonia de Sacramento, para expulsar las fuerzas enemigas que acechan en ese lugar. Los planes navales todavía no se conocen, pero con placer puedo asegurarle que nuestra fuerza, naval y militar, se halla con el mejor estado de salud, el clima es muy saludable y las provisiones son  abundantes.

 Muerte del Teniente Fitzpatrick.

El Teniente Fitzpatrick, del 40º regimiento que fue muerto durante el primer desembarco de las tropas en la Bahía Caretas [Carretas], fue un Oficial muy valiente. En los últimos momentos de su existencia, rodeado de algunos de sus bravos pero tristes camaradas, se le oyó exclamar, “Dulce et decorum est pro patria mori”.

El 87º Regimiento estaba asentado cerca del Portón Norte de Monte Video,   que las tropas que entraron por la brecha tenían que abrir para aquél, pero el entusiasmo era tan grande que no pudieron esperar.  Escalaron  las murallas y entraron en la ciudad  antes de que las tropas  de adentro se aproximasen. Con luz del día, temprano, la ciudad se hallaba tranquila y las mujeres paseaban con tranquilidad por las calles. El valor desplegado por las tropas durante el ataque y el comportamiento ordenado en la ciudad hablan muy a favor de su elogio y me es innecesario decir cuán complacido estoy por su conducta. La tarea en la que han estado ocupados desde que desembarcamos ha sido infrecuentemente severa y laboriosa, pero ni una protesta se ha escapado de ellos y todo lo que he deseado se  ha sido  cumplido con orden y alegría. El ejército estaba principalmente, si no todo, compuesto de hombres muy jóvenes que habían sido alistados y nunca antes habían participado en una acción. Animados, sin embargo por su bravo Comandante, el Teniente Coronel Butler, aprendieron rápidamente a despreciar el peligro y se distinguieron  por su gran  valor (fig. 5).

 Otras bajas británicas.

El Teniente-Coronel Brownrigg del 11º y el Teniente-Coronel Vassal, del 38º fueron heridos mortalmente mientras  conducían valerosamente las tropas al ataque. El Teniente-Coronel Vassal que estaba en una habitación interna fue el primero en morir. Trasportado su cadáver a través del cuarto donde yacía el Coronel Brownrigg,,  al que le quedaban sólo algunos minutos de vida, exclamó “Ahi va un bravo soldado, y pronto lo seguiré”.

 

[A continuación se trascribe una nómina de muertos, heridos y desaparecidos distribuidos por períodos cronológicos:  entre el 16 y el 20 de enero, durante el sitio y en el ataque].

 EL PARTE DEL CONTRALMIRANTE SIR CHARLES STIRLING. “THE TIMES”,  ABRIL 12, 1807

Oficina del Almirantazgo, Abril 12, 1807.

El Capitán Donnelly, del buque de su Majestad Ardent llegó esta mañana con un parte del Contralmirante Stirling, Comandante de la escuadra de su Majestad en el Río de la Plata, del cual lo siguiente es una copia:

 SEÑOR,           Diadem, en las afueras de Monte Video. Feb.8,1807.

El desembarco.

Tengo peculiar satisfacción en felicitar a los Lords Commissioners del Almirantazgo por la captura de Monte Video,,  por la importancia de la conquista así como por el honor que por ello  han obtenido  las Armas de su Majestad.

Inmediatamente después de la llegada del Brigadier General Sir Samuel Achmuty a Maldonado, se determinó sitiar ese lugar y habiendo reunido nuestras fuerzas en las cercanías de la Isla de Flores se efectuó el desembarco cerca de Punta Careta  [Carretas] que está situada a siete millas al este de la ciudad. El enemigo se había reunido en número considerable con numerosas piezas de artillería y se oponía a nuestro progreso.

 Dificultades de la navegación   y desembarco.

La navegación en el Río de la Plata con sus fuertes vientos que hemos experimentado durante varias semanas (8), dificultó el desembarco de las tropas y la ayuda a sus operaciones. El lugar fue adecuadamente elegido para permitir al Capitán Hardyman  aproximarse a la playa; no obstante que el tiempo era amenazador y desfavorable, los soldados llegaron a la orilla sin ningún accidente y se apoderaron de las alturas antes de la seis de la tarde, como eran los deseos del General. El 19  el ejército se adelantó porque se esperaba un acoso a la retaguardia (fig. 8).

(8) Otras dificultades halladas fueron, distancia de la orilla, imprecisión de las cartas marinas, corrientes adversas,  nieblas y problemas en la navegación. (JAMES, William, ob. cit. Vol IV. Londres, p. 275, y RALFE. J.: “The Naval Chronology of Great Britain”. Whitmore, Londres 1820, p. 278).(Gentileza de A.F.David).

 La flota británica; el desembarco.

Ordené a los botes  que recorrieran  la orilla para buscar y recoger a los heridos, mientras que los buques de protección  se colocaban de modo de prevenir que el enemigo interfiriese y tuve la satisfacción de verificar que todos los heridos fueran evacuados a pesar de los bien dirigidos esfuerzos para destruirlos. En la noche me instalé con la flota en la bahía de Chico, donde había acampado el ejército, a dos millas de la ciudad.                                                                

 Aislamiento de Montevideo; escasa profundidad.

Habían desembarcado cerca de 80 tripulantes y Marinos Reales bajo las órdenes  del Capitán Donnelly para actuar con las tropas y como observé que  no resultaría ninguna ventaja  para los  esfuerzos de los buques frente a una poderosa fortaleza bien defendida en todos los puntos,  además de la escasa profundidad de las aguas y que no   posibilitaría la aproximación a una distancia que permitiera el éxito del disparo, dispuse el escuadrón de manera que no permitiera la huída del puerto así como para impedir la comunicación con Colonna [Colonia] y Buenos Ayres. Limité mi atención a ofrecer toda posible asistencia para el progreso del sitio, para el desembarco de cañones desde los buques, municiones, provisiones  y todo lo que requiriese el Comandante en Jefe.

La distancia de los buques a la costa, los constantes fuertes vientos y que  todo tenía que ser arrastrado por los marinos por un camino arenoso en subida, volvieron la tarea sumamente laboriosa. El escuadrón tenía diariamente 1400 hombres en la costa y a menudo quedaban sólo 50 hombres a bordo.

 Escasez de pólvora en los buques y comerciantes británicos; caída del Fuerte de San Felipe (actual  Fuerte de San  José).

La defensa del enemigo prolongó el sitio más tiempo de lo esperado y redujo tanto nuestra provisión de pólvora que los buques de su Majestad,  los transportes y la flota de comerciantes no hubieran soportado el consumo de pólvora por más de dos días, cuando afortunadamente se practicó una brecha y temprano en la mañana a Ciudadela y la ciudad fueron valientemente tomadas.

En una conversación con el General el día precedente había dispuesto que las embarcaciones menores y lanchas armadas cumpliesen mis propósitos y el Fuerte de San Felipe cayó rápidamente en manos británicas.

  Toma de la Isla  Ratones.

 En una conversación con el General  el día anterior se había dispuesto que los buques menores y los botes armados fueran los más convenientes para conseguir el propósito deseado y dado que el Fuerte de San Felipe estaba en poder de las tropas británicas, el Teniente William Milne, con sus lanchas armadas tomó posesión de la Isla Rattones [actual Isla Libertad] que montaba diez cañones y cuya  guarnición de   siete utilizada para la defensa pudo haber ofrecido considerable resistencia (fig. 7).

 Incendio y voladura de una fragata española.

 Una hermosa fragata [la Atrevida] que montaba veintiocho cañones fue incendiada por su tripulación,  explotó con una tremenda explosión y se destruyeron tres botes armados, pero las demás embarcaciones del puerto fueron salvadas por los esfuerzos de nuestra gente.

 Equivocada opinión sobre la resistencia española.

Ha sido una costumbre hablar despectivamente de la esperada resistencia de los Españoles y de la eficiencia de sus operaciones navales por su conocimiento del río, pero las batallas han mostrado que estas opiniones eran erróneas y  hemos sufrido las más formidables dificultades.

Fig.7. Bahía de Montevideo con la Isla Libertad (Isla Ratones del parte británico); rodeada por un círculo. Reproducido de J. W. Norie, Hydrographer:“Don Juan de Langara’s Survey of the River Plate made by order of the King of Spain with additions and improvements” 1824. Plano Adjunto:  Montevideo Harbor. La Isla Libertad aparece como Rat Island [Isla de las Ratas].

 Elogio de conductas militares.

Las conductas de los Capitanes, Oficiales y Marinos Reales de las embarcaciones y navíos que tuve a mi servicio, han merecido mi entera aprobación y debo expresar mi satisfacción por los esfuerzos de los Oficiales y tripulaciones del Diomede y Protector. Me hallo reconocido al Capitán Warren por su capaz colaboración. Los cañones Park y Tower fueron disparados, como consecuencia de esta distinguida hazaña.

:(Sigue una nómina de marinos pertenecientes a la Escuadra que resultaron muertos o heridos en la captura de Monte Video con indicación de los buques a que pertenecían: DIADEM,  RAISONABLE, ARDENT, UNICORN, MEDUSA, LANCASTER, DAPHNE, HOWE, CHARWELL, PHEASANT, ENCOUNTER y STAUNCH; en total,  se contabilizaron 6 muertos, 28 heridos y 4 desaparecidos).

  (Continúa una Lista de las Presas tomadas en Montevideo sin detallar sus nombres: eran 57 embarcaciones de 100 a 650 toneladas, además de 15 balandras aparejadas como cañoneras y seis botes cañoneros a remo).

 En resumen, los puntos más importantes del parte del Brigadier General Samuel Auchmuty fueron: la toma de Maldonado, el desembarco de las tropas al oeste de Punta Carretas, la resistencia de las fuerzas españolas, la toma de la Isla de Ratones [Isla Libertad], la reparación de la brecha con cueros, la práctica de una brecha en lo alto de la parte sureste de la muralla, el ataque y composición de las tropas, la intimación de rendición al Gobernador, el ingreso por la brecha, el duelo por las bajas británicas, las bajas españolas, el elogio de la Real Artillería y el apoyo de la Armada;  se lamenta la muerte de los Tenientes-Coroneles Vassal y Brownrigg y Teniente Fitzpatrick, refiere la llegada del ejército de Liniers, describe la constitución del ejército británico, reconoce el valor de los españoles, cuenta las bajas británicas, la ocupación de la Iglesia Matriz y la toma de prisioneros; informe de un corresponsal.

El parte del Contralmirante Charles Stirling menciona las dificultades  de la navegación por la escasa profundidad de las aguas y el constante viento, el desembarco de la tropa, la escasez de pólvora, refiere el incendio y voladura de una fragata española en el puerto,  reconoce la importancia de la defensa española, cuenta las bajas británicas y establece de cuáles buques  (DIADEM, RAISONABLE, PHEASANT, ARDENT, UNICORN, MEDUSA, LANCASTER, DAPHNE, HOWE, CHARWELL, ENCOUNTER y STAUNCH) provinieron los muertos, heridos y desaparecidos.                                                        

 


 

[1] PREGO DE OLlVER, José: “A Montevideo tomada por asalto en 3 de Febrero de 1807, siendo Gobernador de dicha plaza el Brigadier de la Real Armada D. Pascual Ruiz Huidobro”. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Ciclo de la Reconquista de Buenos Aires).

 

[2] Agradezco al historiador británico Teniente Andrew C.F. David, el envío de las fotocopias de dichos partes militares.

 

[3] Samuel Auchmuty (Nueva York 1756-1822) participó en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, trasladándose luego a Gran Bretaña. Posteriormente fue destinado a Egipto y la India. A continuación fue enviado con el grado de Brigadier General al Río de la Plata bajo las órdenes de John Whitelocke; luego se le destinó a Madrás como Comandante en Jefe. Participó en la conquista de Java por  Holanda, acciones por las que fue distinguido con la Order of the Bath (Orden del Baño)  y sirvió con las tropas de Wellington en la Guerra de la Independencia de España. Destinado en Irlanda como Comandante en Jefe falleció repentinamente poco tiempo después. (Wikipedia, Internet).

 

[4] Charles Stirling (Londres 1760-1833) fue nombrado Comandante en 1780. En 1804 fue promovido a Contralmirante. En 1806 comandó la flota que transportaba las tropas al Río de la Plata en colaboración con Sir Home Riggs Popham, Sir George Murray y Sir Samuel Auchmuty. En 1810 recibió una espada con la leyenda ”por su valerosa y meritoria conducta en la captura de Montevideo” grabada en la empuñadura. En 1814 fue acusado de corrupción, que fue parcialmente probada, se le retuvo la mitad de la paga y se le prohibió toda promoción posterior. (Dictionary of National Biography, p.1271).   El Contralmirante Charles Stirling redactó una descripción hidrográfica del Río de la Plata fechada en agosto 1º de 1807. El documento se custodia en The National Archives (Londres) Ref. 50/50 y se titula “Remarks by Rear Admiral Stirling on the Rio de la Plata. August 1, 1807”. Inédito, se reproduce en su idioma original en BAUZÁ ARAÚJO, Carlos A.:”Los Capitanes de Puerto de Montevideo”. Anexo 4. El entorno fluvio-marítimo de la Capitanía de Puerto de Montevideo visto por un marino inglés; el “Informe” del Contralmirante Charles Stirling, Comandante de la escuadra británica  de ocupación: la descripción hidrográfica del Río de la Plata (Agosto 1º de 1807)”. Montevideo 2005, 2ª ed. Ed. La Torre del Vigía. Tradinco/Gussi, pp. 215-219.

[5] El historiador británico William James la califica como “...un fuerte lugar defendido por una batería de 20 (cañones) de a 24”.En “The Naval History of Great Britain”. Londres 1837,vol.IV. Bentley, p. 276. Agradezco al Teniente A.C.F. David el envío del texto.

 

[6] Las dos obras tienen un importante valor iconográfico. Respecto a la situación de la brecha, la obra de E. F.Burney muestra a los soldados británicos en actitud de “escalar”  para alcanzar la brecha en la parte alta de la muralla (el parte militar utiliza el  verbo  inglés  “to mount” que presenta varias acepciones: escalar, montar, subir, ascender, trepar, elevarse, (Appleton’s New Dictionary, D. Appleton & Co. New York, 1907) todas indicadoras de un esfuerzo para llegar a un punto elevado. Esta situación “alta” de la brecha está corroborada por la referencia en el número de abril 13,1807 del periódico The Times donde el Corresponsal del periódico expresa: “..after the breach was entered, the troops had to leap down 15 or 16 feet...”(“..después que se penetró en  la brecha, las tropas tuvieron que saltar hacia abajo (“to leap down”) 15 o 16 pies..”.) [o sea de 5 a 5.30 mts., nota del autor]. El historiador J. C. Luzuriaga calcula en 10,60 m. la altura de la muralla, lo que indicaría que el  borde inferior de la brecha se hallaría a unos 4.5 a 5  mts. de altura sobre el suelo. La fig. 3 reproduce el poco conocido grabado de A. W. Warren “The Storming of Montevideo by the Troops under de Command of Sir Samuel Auchmuty” y presenta un similar valor iconográfico.

 

[7] La DIADEM,que albergaba a Charles Stirling, era comandada por Samuel Warren, la RAISONABLE, por Josias Rowley, la LEDA  por Robert Honyman,  la MEDUSA por Duncombe Pleydell Bouverie. La ARDENT por Ross Donnelly y la LANCASTER por William Fothergill.( W. James, ob. cit. p. 354).

 

[8] Spencer Thomas Vassal (a veces escrito Vassall) había sido nombrado Gobernador de Maldonado, cuando dicha plaza fue ocupada por los británicos. Su actuación fue humanitaria: contuvo  a la soldadesca, libertó a los vecinos prisioneros, repartió ropas y víveres y devolvió a la iglesia los objetos robados.

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 

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