El santacruceño Norberto
Fernández Lorenzo nació en Río Gallegos el 1° de mayo de
1912. Fue el primogénito del matrimonio compuesto por don Norberto
Fernández, español y Carolina Lorenzo, bonaerense. Luego nacieron
José, Carlos, "Asunción" Teresa -recientemente fallecida-, Tomás
-primer gobernador nativo de nuestra provincia cuando aún era
Territorio en el período 1952-1955-, Ibón y Raúl Juan.
Norberto estudió como alumno internado en el
Colegio Salesiano de Río Gallegos.
El matrimonio Fernández-Lorenzo, al radicarse en Santa Cruz, se
había dedicado a los trabajos rurales. Luego de independizarse,
adquieren unas leguas de campo en las cercanías de Río Gallegos.
Estancia que don Norberto bautizó “La Carolina”, en homenaje a su
esposa. El 17 de enero de 1930, arriban los primeros aviones de la
Aeroposta Argentina, antecesora de Aerolíneas Argentinas. Los más
legendarios pilotos venían al mando de aquellas frágiles naves:
Rufino Luro Cambaceres primero, Antoine de Saint-Exupéry después,
también Próspero Palazzo, Domingo Irigoyen, Ricardo Gross y muchos
nombres más, que se sumarían a lo largo de los años.
El miércoles nueve de abril del mismo año, a las
8.30, partió desde nuestra ciudad el avión Laté 25 piloteado por
Antoine de Saint-Exupéry, con las escalas previstas en Puerto Santa
Cruz, Paso Ibáñez, San Julián, Puerto Deseado, etcétera. De pasajero
iba don Norberto Fernández –padre- hacia Bahía Blanca, con el
objetivo de comprar un avión para su hijo.
En marzo de 1931, en el transporte nacional
“América”, llegó el avión desarmado que don Norberto le había
comprado a Domingo Irigoyen, un Curtis Oriole C 6 matriculado R-110,
que en una ceremonia realizada en el Histórico Hangar de Río
Gallegos bautizaron “San Lorenzo”.
Fue el mecánico de la Aeroposta, señor Shwartz, el
encargado de armarlo y darle las primeras clases de vuelo al joven
Norberto.
Formación del Piloto
En junio de ese año 1931, Norberto viaja a la
localidad de San Fernando para continuar con su aprendizaje de
piloto. A fines del mismo mes, fallece repentinamente el primer
instructor de vuelo de Norberto, el joven mecánico Schwartz.
Durante buena parte del año 1931 y todo 1932,
Norberto realizó innumerables vuelos. Hacia Paso Ibáñez –hoy
Comandante Luis Piedra Buena- y Puerto Santa Cruz, lugares donde fue
homenajeado reiteradamente con la entrega de plaquetas
recordatorias, medallas de oro y pergaminos. En marzo de 1932 vuela
hacia el Lago Argentino, convirtiéndose en el primer piloto
argentino en sobrevolar los Ventisqueros –Glaciares- el Lago
Argentino y el Lago Viedma.
En la actual ciudad de El Calafate, realizó una
buena cantidad de vuelos de bautismo con jóvenes de la localidad,
que quedaron registrados en la crónica periodística: "Ocuparon la
cabina de pasajeros las señoritas Pilar y Leonor Berberena, María,
Aurora, y Julia Pantín y el joven Manuel Pantín. Muchos otros iban a
volar, pero el viento volvió a arreciar, y fue totalmente imposible
satisfacer el deseo de tantos y tantos vecinos".
Recorrió toda la provincia en su querido “San
Lorenzo”, tuvo muchos accidentes a causa de los fuertes vientos
reinantes, pero ninguno de ellos doblegó su espíritu indómito. Un
par de piedras de buen tamaño, que tanto abundan en nuestra Santa
Cruz, eran herramientas suficientes para acomodar un poco al
maltrecho “San Lorenzo” y continuar volando.
El 10 de julio de 1933, en San Fernando, se recibe
de piloto con las mejores calificaciones. Su instructor fue
Guillermo Hillcoat. Así, se convirtió en el primer piloto
santacruceño que obtuvo el brevet. Y volvió orgulloso a su tierra
natal para continuar volando en el “San Lorenzo” durante todos los
meses del año, con viento, con lluvia, con heladas, desde el aire
aparecía siempre Norberto Fernández Lorenzo.
Esta experiencia en nuestra tierra, con todas las
condiciones climáticas, haría que se convierta en uno de los mejores
pilotos que surcó nuestros cielos.
Cuando volvió a Santa Cruz, el nuevo gobernador era el teniente de
navío (R) Juan Manuel Gregores, quien ya conocía el territorio por
haberlo visitado en varias oportunidades. Siendo un niño en 1908 y
1909, luego como cadete en 1912, y en forma periódica en los años
1916, 1919, 1920, 1921, 1924 y 1926. En 1928 y 1929, llegó a Santa
Cruz como comandante del transporte nacional “Vicente Fidel López”.
Había asumido sus funciones de gobernador el nueve
de noviembre de 1932, inmediatamente hizo construir campos de
aterrizaje en todo el Territorio, logrando la más importante red de
radio comunicaciones, con el objetivo de implementar un servicio de
“Chasqui Aéreo” pionero en el país. Para ello había gestionado la
donación de un avión Lockeed Vega de parte del gobierno nacional. El
avión llegó en mayo de 1934 al territorio, piloteado por el aviador
Gustavo Numan Costabel y voló hasta julio de 1935, cuando debido a
un accidente quedó destrozado en la estancia “Cóndor”.
Instructor del Aero Club
A causa de este accidente, don Norberto Fernández
-padre- compra un Laté 25 en desuso, que había sido dado de baja por
la Aeroposta. El objetivo de la compra de este avión era que su hijo
Norberto pudiera hacerse cargo del “Chasqui Aéreo” y completar las
horas de vuelo necesarias para lograr su ingreso en la Aeroposta
Argentina.
Entretanto, el cuatro de abril de 1939 fue
constituido el Aero Club Río Gallegos. Allí lo encontramos a
Norberto Fernández Lorenzo como socio fundador, a quien se designa
en ese acto fundacional Director de Aeródromo e Instructor.
Al finalizar ese año, Norberto contrae matrimonio con Olga Ernesta
Martínez, y el 2 de abril de 1941 nace Norberto Carlos, quien
actualmente se encuentra retirado como comandante de Aerolíneas
Argentinas.
Con la experiencia lograda con el viejo Laté 25,
como “Chasqui Aéreo”, completa satisfactoriamente las horas
necesarias para rendir y aprobar el examen de ingreso en la
Aeroposta, cosa que sucedió el mismo año 1941.
Comandante Fernández Lorenzo
En octubre de 1942, vuela por primera vez como
comandante hacia su ciudad natal, al mando de un trimotor alemán
Junkers, denominado “Pampa”. En 1947 ingresa en la Aerolínea
Internacional F.A.M.A. –Flota Aérea Mercante Argentina-. Ahora es
una figura reconocida en el ambiente aeronáutico, tanto dentro como
fuera del país. Por esta condición, más su cercanía y simpatía con
el presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, fue elegido
para volar hacia la República de Ecuador, que había sido sacudida
por un devastador terremoto.
El 27 de septiembre de 1949, al comando de un
Douglas DC-4 LV-ABI, vuela de regreso desde la ciudad de Quito,
Ecuador. Habían acudido cumpliendo con la misión humanitaria
encomendada por la Fundación de Ayuda Social “María Eva Duarte de
Perón”. Son 24 pasajeros, entre médicos, enfermeros, asistentes y
funcionarios de gobierno, todos contentos de estar nuevamente de
regreso en el país.
La tripulación está compuesta por el piloto del
avión, comandante Carlos María Regúnaga, copiloto Norberto Fernández
Lorenzo, que en ese momento se encuentra al mando de la nave y el
tercer piloto y radio-operador Juan Gregorio Torrealday.
Son las 18.45. Las condiciones del tiempo son
excelentes. Sobrevuelan la localidad de Castilla, en la provincia de
Buenos Aires, a una altura de 1.200 metros, estimando arribar al
aeropuerto de Morón en 20 minutos. Imprevistamente se produce un
estampido en la cabina de pilotos, producido por un escape en una
bomba de oxígeno que comienza a perder, iniciándose un pequeño
fuego.
El comandante Regúnaga, que se encontraba en la
parte trasera de la cabina de pasajeros, corrió a buscar el
matafuegos, pero no logró apagarlo, el fuego comenzó a extenderse.
El Héroe
“¡Yo sigo al mando!”, le grita Fernández Lorenzo a
Regúnaga. “Trate de controlar al pasaje, que voy a intentar un
aterrizaje de emergencia (...) Torrealday y yo nos churrasqueamos si
es necesario, pero voy a tratar de salvarlos a todos”.
Y se lanza en picada desde los 1.200 metros, con
una situación en extremo crítica por el fuego y el humo que inundan
la cabina. Con el tren de aterrizaje retraído, para que el avión se
detenga en menor tiempo y distancia, realizó un descenso impecable
con la “Panza” del DC-4. Sobre el final, el avión hizo un giro de
180° y se detuvo.
La azafata Esther Dates abrió la puerta de escape
antes de tiempo, y salió despedida violentamente junto a dos
pasajeros. Los tres mueren en el acto. El resto del pasaje, a pesar
de los golpes, logró salvar la vida. El fuego llegó hasta los
tanques de combustible instalados en las alas, haciéndolas estallar.
En la cabina habían quedado Norberto Fernández Lorenzo y Juan
Gregorio Torrealday.
Recién a la mañana siguiente el fuego pudo ser
extinguido, ambos pilotos perecieron en la cabina. Aferrado aún a
los mandos del avión, fue encontrado el cuerpo calcinado de Norberto
Fernández Lorenzo. Nuestro valiente santacruceño tenía 37 años, su
compañero 39.
Sus exequias fueron realizadas el 29 de
septiembre, asistió la Primera Dama de la República, señora María
Eva Duarte de Perón y en representación del gobierno de Ecuador,
asistió su Embajador. Ese día fue declarado “Duelo Nacional” y la
bandera flameó a media asta. Fue otro legendario santacruceño el
encargado de traer sus restos mortales hasta la ciudad natal, el
comandante Armando Tola, fallecido el 21 de marzo de este año.
Mediante Proyecto de Ley N° 24.345, del año 1994,
presentado en el Senado de la Nación por Felipe Ludueña, se impuso
el nombre de “Piloto Civil Norberto Fernández” al Aeropuerto
Internacional de la ciudad de Río Gallegos, en un justo y merecido
homenaje.
Quien en vida fuera Norberto Fernández Lorenzo descansa en el
Mausoleo familiar del cementerio de la ciudad de Río Gallegos.
Luis Milton Ibarra
Philemon mail: facongrande@infovia.com.ar
Fotografías cedidas por: Teresa “Asunción” Fernández Lorenzo.